miércoles, 25 de abril de 2018

LOMO DE MASCA - TENO ALTO - LOMO DE MASCA


LOMO DE MASCA – TENO ALTO – LOMO DE MASCA
(Por el Camino de Taburco y regreso por el PR-TF-51 y PR-TF-59)

FICHA TÉCNICA:


TÉRMINO MUNICIPAL: Buenavista del Norte.

CÓMO LLEGAR: En el núcleo urbano del municipio de Santiago del Teide empieza la carretera TF-436 con dirección al Caserío de Masca; en el punto kilométrico 17,5 hay un apartadero de la vía con un acceso a pie al Lomo de Masca.

COMIENZO: Lomo de Masca.

FINAL: Mismo lugar.

DIFICULTAD: Media – Baja.

DURACIÓN: 6 horas.
LONGITUD: 
PROVISIÓN DE AGUA: En el Caserío de Masca hay varios bares y restaurantes; en el Mirador de La Cruz de Hilda; En el Caserío de los Bailaderos o Teno Alto. 
LUGARES DE INTERÉS: Lomo de Masca, Caserío de Masca; Caserío de El Turrón; Caserío de la Bica; Mirador de la Cruz de Hilda; Casas de Juan López; Caserío de Los Carrizales; Caserío de Los Bailaderos o Teno Alto; Cumbre de Baracán; Mirador de Altos de Baracán; Somada de Masca.
VENTAJAS: Recorrido de alto valor paisajístico con interesantes vistas panorámicas y recorriendo algunos tramos de los senderos homologados PR-TF-51 y PR-TF-59.
INCONVENIENTES: El tramo desde el Mirador de Cruz de Hilda hasta Los Carrizales y el Camino de Taburco están sin señalizar. 
PELIGROSIDAD: Ninguna digna de mención.
TIPO DE RUTA: Senderismo.


CARTOGRAFÍA


DESCRIPCIÓN:

Entre los puntos kilométricos 17 y 18 de la carretera TF-436, que une el municipio de Santiago del Teide con el de Buenavista del Norte, se encuentra el Lomo de Masca, uno de los pequeños núcleos de población de los que está formado el Caserío de Masca. 


Roque Tarucho (1051 m.).

Desde un apartadero de la carretera se inicia un camino recientemente empedrado que desciende algo sinuoso entre algunas viviendas, por una lomada que se extiende entre La Hoya y La Quebrada, que discurre bajo la atenta vigilancia del imponente Roque Tarucho (1051 m.). 


travesía sobre el Lomo del Corral.

En pocos metros y mediante un tramo escalonado, desembocamos en la calle principal que une ambos lugares poblados donde tomaremos a la derecha por la misma, que transcurre prácticamente llana sobre el Lomo el Corral; va avanzando también empedrada y protegida por un vallado de hierro con vistas hacia el Roque Catana (622 m.), auténtico emblema visual del Caserío de Masca. 

Roque Catana y caserío principal de Masca.


Las laderas colindantes por donde discurre el camino están provistas de numerosos bancales de cultivo, mayoritariamente abandonados, donde es posible ver alguna vieja era que formaba parte del pasado agrícola del lugar; entre las huertas crece una población bastante numerosa de Palmeras Canarias (Phoenix canariensis), que juntas forman uno de los palmerales más importantes de la isla; un ecosistema vegetal característico del lugar provisto de Tabaibas (Euphorbia lamarckii), Verodes (Kleinia neriifolia), Pencones (Opuntia maxima), aunque esta especie se considere invasora, Vinagreras (Rumex lunaria), etc. que también crece y se desarrolla por el entorno. 
Llegaremos poco después a un cruce donde iremos a la izquierda y bajaremos por la pista empedrada hasta terminar en un mirador situado en el Lomo del Medio, una lomada que termina en la base del Roque Catana (622 m.), entre el Barranco de Masca y el de Madre del Agua, con vistas espectaculares al entorno de ambos cauces, destacando el farallón que conforma el primero. De vuelta, pasaremos de largo el acceso al sendero del Barranco de Masca, señalizado en un panel informativo, y continuamos ascendiendo hasta llegar a la plaza principal del caserío donde crece un enorme ejemplar de Laurel de Indias; en un costado del lugar está la Iglesia de la Concepción, un pequeño templo del siglo XVIII que forma parte de todo el conjunto histórico declarado Bien de Interés Cultural (BIC).

Iglesia de la Concepción en la plaza de Masca.

Roque Tarucho (izq.) y carretera TF-436 (dcha.)

Por detrás de la Iglesia continúa el camino empedrado unos metros hasta conectar con la carretera TF-436 por dónde iremos hacia la izquierda, pasando junto a una zona agrícola plagada de huertas de cultivo casi todas abandonadas por la zona de El Llano, La Suerte y La Atalaya, donde hay una vieja casa de arquitectura canaria en estado de total abandono. La carretera cruza el Barranco Madre del Agua y enseguida la abandonamos para tomar una pista cementada por nuestra izquierda con espectaculares vistas del Caserío de Masca, que desciende suavemente por el costado de un barranquillo, girando después bruscamente a la derecha, sobre el Lomo de los Cardones, para continuar subiendo y cruzando el pequeño núcleo de población de El Turrón hasta llegar de nuevo a la carretera. 

Desvío hacia el Caserío de El Turrón.

Inicio del PR-TF-59, hacia Las Portelas.

Cruzaremos la misma y conectamos directamente con el PR-TF-59, antiguo camino que conectaba Masca con el Valle de El Palmar; este sendero se dirige a Las Portelas y empieza mediante una subida con firme empedrado que zigzaguea más adelante entre huertas de cultivo, para estrecharse luego donde el firme es de tierra y discurre por el minúsculo Caserío de La Bica; luego avanza casi llaneando sobre el Lomo el Tejo cruzando un pequeño cauce junto a un muro de piedra seca, donde crece un enorme ejemplar de Palmera Canaria (Phoenix canariensis). 

Roque Tarucho desde el PR-TF-59.

Tramo empedrado del PR.


Unos metros después vuelve a aparecer un tramo con restos de empedrado que asciende bruscamente bordeando un estanque de agua y desembocando enseguida en la pista de acceso al caserío, que se encuentra asfaltada; iremos a la izquierda por dicha vía hasta llegar al Mirador de la Cruz de Hilda, un balcón natural situado sobre la Somada de Masca, con vistas panorámicas espectaculares hacia el valle donde se asienta el Caserío de Masca destacando majestuoso el Roque Tarucho (1051 m.) y donde hay un restaurante junto a la carretera TF-436.


Señalización del PR-TF-59 antes del Mirador de Cruz de Hilda.

A nuestra derecha continúa el PR-TF-59 que asciende suavemente por el Lomo la Cruz, pero nuestro recorrido lo evita y continúa por la carretera, ya que el camino que unía este punto con el entorno de la cabecera del Barranco de Juan López, descendiendo por el borde del Barranco de la Cruz, ha desaparecido en su totalidad. 

Barranco de la Cruz.

Roque de Juan López (834 m.).

Después de unos setecientos metros recorridos por la calzada, llegaremos al inicio de una pista de tierra que veremos a nuestra izquierda y que discurre con suave descenso cruzando el cauce del Barranco Segrero entre una población bastante numerosa de Retamas Blancas (Retama rhodorhizoides); continúa con la vista frente a nosotros del Roque de Juan López (834 m.) que se alza junto a la Montaña del Cerco (843 m.) y sobre el cauce del Barranco de Juan López. 


Casas de Juan López.
Cabecera del Barranco de Juan López.

El trayecto sigue su curso por la pista, que más adelante da un giro brusco a la derecha y sigue bordeando el cauce del barranco; veremos una vieja casa de campo medio ruinosa y al otro lado del camino los restos de un horno y parte de las infraestructuras también abandonadas de la Galería de Juan López. Más adelante pasamos junto a otra vivienda en las mismas condiciones que la anterior, en el patio exterior de la misma crecen varias Palmeras Canarias (Phoenix canariensis) y su entorno está totalmente invadido por la vegetación; siguiendo un poco más adelante hay una bifurcación hacia la izquierda que se dirige a las Casas de Juan López, situadas justo en la cabecera del barranco; desde la pista se puede apreciar perfectamente el estado de abandono y desidia de la vivienda, así como el sendero que se dirige por el borde del cauce del barranco hacia la Playa de Juan López.


En pocos metros estaremos en el final de la pista de tierra donde podemos hacer una pausa en el camino para admirar el paisaje del entorno que está formado por la cabecera e inicio del cauce del Barranco de Juan López, bordeado por una cuerda montañosa que comienza en el Roque de Juan López (834 m.) y se extiende por el Lomo Pasada Bermeja donde destaca El Picón (619 m.); al otro lado del barranco tendremos a la vista una serie de promontorios rocosos que forman el Roque de los Catorce reales (761 m.) y más abajo, parte del Roque de la Barbita (745 m.).


Nos tendremos que fijar hacia la derecha como se inicia una vereda muy perdida que avanza entre Piteras (Agave americana), Jaguarzos (Cistus monspeliensis), Pencones (Opuntia maxima), Retamas Blancas (Retama rhodorhizoides) y Verodes (Kleinia neriifolia) hacia una degollada que tendremos a la vista; de este camino veremos los restos del muro delimitador y un tramo mínimamente empedrado mientras vamos avanzando, incluso cruzaremos perpendicularmente una vieja canalización de agua. Al final del mismo llegaremos a la Somada de Juan López, entre el Roque de los Carrizales (802 m.) y el Roque de los Catorce reales (761 m.), donde el sendero evita pasar junto a una vivienda desviándose un poco hacia la derecha para luego descender muy sinuoso hasta desembocar en el camino que viene desde el Caserío de Los Carrizales y se dirige a las Casas de Abache según la ruta Carrizal Alto – Roques de Abache.



En este punto tomaremos dicho camino hacia la derecha, llaneando y bordeando el Lomo del Viento, con vistas hacia el Caserío de Los Carrizales, asentado en un precioso y amplio valle rodeado de altas montañas y lomadas como por ejemplo el Pico de Martín Báez (912 m.) situado en la Cumbre de El Palmar, el Pico Baracán (1002 m.) en lo alto de la llamada Cumbre del Carrizal y el Lomo de Taburco, por donde pasaremos más adelante. 

Caserío de Los Carrizales.

Desde el sendero se pueden observar dos partes perfectamente diferenciadas del caserío, denominadas Carrizal Alto y Carrizal Bajo; el camino por donde avanzamos discurre bastante ancho y llano entre Retamas Blancas (Retama rhodorhizoides), Piteras (Agave americana), Tabaibas Majoreras (Euphorbia antropurpurea), Vinagreras (Rumex lunaria) y algunos Pencones (Opuntia maxima), terminando en la carretera de acceso al caserío, junto a una edificación perteneciente al Cabildo y después de haber cruzado el Barranco de las Castañetas. 

Plaza e Iglesia de Los Carrizales.

Hacia la izquierda y en suave descenso cruzamos el grupo de casas que conforma el Carrizal Alto donde hay una pequeña plaza pública y una Ermita; doscientos metros después veremos una pista agrícola que se desvía de la carretera hacia la izquierda, justo donde hay un ejemplar solitario de Palmera Canaria (Phoenix canariensis), que desciende por un lomo entre el Barranco de las Higueras y el Barranco Chiné. Baja en zigzag bordeando unas huertas de cultivo abandonadas por la zona de La Tablada, entre una población muy numerosa de especies vegetales como Retamas Blancas (Retama rhodorhizoides), Inciensos (Artemisia thuscula), Tabaibas (Euphorbia lamarckii), Cerrajones (Sonchus acaulis), Piteras (Agave americana) y un largo etcétera; al dejar atrás los bancales de cultivo el recorrido avanza transversalmente a la lomada por La Hoya y después desemboca en la carretera de acceso a Carrizal Bajo. 

Carrizal Bajo junto al Morro la Sombra.

Seguimos de frente evitando dirigirnos al grupo de casas que forma el minúsculo caserío y continuamos por la pista de tierra hacia el cauce del Barranco de los Carrizales, donde hay un panel informativo que indica la importancia del entorno natural del barranco y la necesidad de pedir autorización para su descenso deportivo. 

Señalización en la cabecera del Bco. de 
Los Carrizales (dcha.).

Continuamos la pista hasta el final, donde conectamos con el inicio del Camino de Taburco, que asciende por la derecha y bordeando unas huertas abancaladas; a nuestra izquierda queda una vieja casa canaria medio ruinosa que se asienta bajo un promontorio rocoso llamado El Peñón (415 m.) y el sendero sigue su curso delimitado por un murete de piedra seca hasta que cruza el cauce poco profundo del Barranco de la Cueva. 

Inicio del Camino de Taburco.


Después discurre por una zona de tosca y marcado por una hilera de piedras entre algunos ejemplares enormes de Retamas Blancas (Retama rhodorhizoides) y más adelante empieza a ascender con más desnivel bajo el Lomo de la Laja por firme de tierra, combinando con algunos tramos bastantes degradados. 

Camino de Taburco.

Seguidamente continúa con fuerte desnivel y muy sinuoso, abriéndose paso entre Tabaibas (Euphorbia lamarckii), algunos Cardones (Euphorbia canariensis), Verodes (Kleinia neriifolia), Pencones (Opuntia maxima) y encontrándonos algunos tramos más pedregosos y otros con restos de empedrado y pequeños muretes de piedra seca que cimentaron el paso. 


Caserío de Los Carrizales desde el Camino de Taburco.

En un momento determinado coronamos la subida en una degollada donde hay una Cruz de hierro de color blanco, en la cresta montañosa que viene desde el Lomo del Viento (865 m.) y se extiende hacia el oeste, al Lomo de Taburco; es un buen lugar para un descanso y disfrutar de las panorámicas del entorno, por un lado, el valle donde se asienta el Caserío de Los Carrizales y por el otro, el cauce profundo del Barranco de Taburco.


Ladera de la Cruz.

El recorrido ahora empieza a descender por la Ladera de la Cruz, con firme muy pedregoso que se torna algo delicado por ser muy empinado, aunque su morfología sinuosa resta algo de peligrosidad; el trayecto es evidente porque está delimitado con grandes piedras que en ocasiones cimentan el paso. 



Hay en un momento determinado, una bifurcación hacia la izquierda que se dirige a una antigua edificación abandonada que consta de un aljibe y una era, así como un corral para animales, formando parte de la importancia etnográfica del recorrido. Evitando este cruce y en las inmediaciones de unas huertas cruzamos el cauce del Barranco de Taburco, que también recibe el topónimo de Barranco de los Pocitos y continuamos nuestra ruta por la otra vertiente del barranco, llaneando y vadeando un lomo que se extiende bajo el Roque Blanco (803 m.), luego cruzando varios cauces de pequeños barranquillos que desembocan en el cauce principal, como son la Hoya del Espigón que nace en la misma cresta rocosa donde se encuentra la Cumbre de Baracán (1002 m.) y el Barranco de Las Laderas. 



Más adelante la senda pasa por una zona más pedregosa y con algo más de desnivel de subida, por donde se encuentra el Roque Lera (602 m.), donde hay una era junto al sendero, y después de atravesar una franja por firme de tosca rojiza, donde crecen infinidad de Pencones (Opuntia maxima), Verodes (Kleinia neriifolia), alguna Retama Blanca (Retama rhodorhizoides) aislada y Tabaibas (Euphorbia lamarckii), llegaremos a un punto panorámico propio para una pausa, accediendo a dicho promontorio rocoso.

Vieja era bajo el Roque Lera (dcha.)


El recorrido continúa su curso por El Granelito, por firme de tosca y enseguida cruza el cauce de un barranquillo que desemboca en el Barranco de Taburco mediante un tramo empedrado y en ascenso, donde ocasionalmente hay algún escalón de piedra; al girar hacia la otra ladera del cauce, encontraremos un recorrido bastante expuesto y con firme algo pedregoso y degradado, que discurre bajo el Roque del Berodal (767 m.). 


Pequeño tramo empedrado.


En la siguiente curva del camino veremos una era rodeada de Pencones (Opuntia maxima) y siguiendo la lomada pasaremos por unas huertas abancaladas en estado de abandono que formaban parte de la misma infraestructura agrícola, hasta que más adelante acabemos en una cresta rocosa justo en la Gollada del Berodal. 

Bordeando el Barranco de Taburco.

A la izquierda y sobre la misma cresta fluye una vereda que desciende hacia Las Casas de Taburco, situadas sobre el Lomo del Caballo a una distancia de unos doscientos metros, y como las anteriores edificaciones que nos hemos ido encontrando, en estado de abandono.
Nuestra ruta sigue a la derecha, adentrándonos a las laderas del Barranco de Los Barrancos donde veremos un cruce de caminos; de frente se dirige un sendero cruzando el cauce y en dirección a la zona conocida como Matoso, a la izquierda hay otra senda hacia Las Casas de Taburco y a la derecha es la opción de nuestra ruta, que bordea el cauce del barranco y asciende suavemente entre terrenos de cultivo abancalados situados bajo el Nido del Cuervo (837 m.), un punto culminante rocoso que queda sobre el camino que vamos recorriendo. 


Antigua era entre pencones (dcha.).

El trayecto es evidente y discurre muy marcado en el terreno, avanzando hasta llegar a la cabecera del barranco citado donde hay unas huertas, en la zona conocida como Los Regatones; luego continúa ascendiendo por la otra vertiente del cauce y termina poco después en una pista forestal. 


Balsa de Teno Alto (izq.); señalización 
del PR-TF-51 (dcha.)

Por dicha pista iremos hacia la izquierda, pasando junto a la Balsa de Teno Alto, un embalse de agua situado al pie de la Montaña de la Majada (911 m.), que tiene como función abastecer parte de la población del Parque Rural de Teno. La pista luego la encontramos con firme cementado y enseguida vemos un poste señalizador del PR-TF-51, sendero homologado que une las poblaciones de San José de los Llanos con el espacio natural de Teno Bajo, en la llamada Punta de Teno.



Caserío de Los Bailaderos o Teno Alto.

Opcionalmente podemos acercarnos al Caserío de Los Bailaderos o comúnmente llamado Teno Alto, siguiendo la pista cementada que luego aparece asfaltada y que nos llevará directamente al mismo, desembocando frente a la pequeña plaza del pueblo donde hay una pequeña Ermita consagrada a San Jerónimo y a la Virgen de Candelaria, así como varios bares y restaurantes donde poder degustar la gastronomía local.


Balsa de Teno y Montaña de La Majada (911 m.)

En este punto donde está la señalización, iremos a la derecha por el PR-TF-51 dirección a San José de los Llanos y accedemos al Camino de Baracán, un sendero ancho que asciende escalonado por una zona muy erosionada entre un frondoso sotobosque de Codesos (Adenocarpus foliolosus) y Jaguarzos (Cistus monspeliensis), además de numerosos ejemplares de Brezos (Erica arborea); al final hay un montículo, el Roque Brembillo con vistas hacia el entorno de Teno Alto, pudiendo ver perfectamente el caserío y una pequeña parte de la costa de Punta de Teno. 



Inicio del Camino de Baracán.

El recorrido avanza luego por La Coronita (917 m.) bajo un precioso bosque de Fayal – Brezal (Myrica faya y Erica arborea) que avanza algo sinuoso y que termina poco después en El Colorado (916 m.); luego sigue su curso a la intemperie bordeando una lomada que nos queda por nuestra izquierda, donde se alza el Roque de los Acebiños; esta loma es la cresta que forma el valle donde se asienta el Caserío de los Carrizales y donde se encuentran las cabeceras de los barranquillos que cruzamos anteriormente y que desembocan en el cauce principal del Barranco de Taburco. 


Vista de Teno Alto desde Roque Brembillo.

Bosque de Fayal - Brezal.

Más adelante pasamos por Los Quemados, una zona muy rocosa donde abundan grandes piedras a los lados del sendero donde crecen Jaguarzos (Cistus monspeliensis), Verodes (Kleinia neriifolia) y algún ejemplar aislado de Brezo (Erica arborea); siguiendo el curso del sendero que no tiene pérdida, llegaremos a un punto en la zona conocida como La Laguneta donde es posible ver dos valles opuestos, uno donde se asienta el Caserío de Teno Alto, donde es posible ver alguno de los profundos barrancos que desembocan en la costa de Buenavista del Norte y el otro, el valle donde está el Caserío de Masca, siendo notoria la imagen de la Fortaleza de Masca (838 m.) y las laderas de los barrancos de Masca y Carrizales, así como la cuerda montañosa que separa este último del Valle de El Palmar. 


Zona de Los Quemados.



A continuación, y después de haber descendido un tramo algo erosionado, veremos la silueta de Pico Baracán (1002 m.), al cual podremos acceder mediante una senda estrecha que asciende paulatinamente hasta coronar su cumbre. 


Teno Alto y costa de Buenavista.


Cumbre del Carrizal.


Pico Baracán (1002 m.).

De vuelta al camino principal emprenderemos una continua bajada con firme bastante compacto y con algunos tramos mínimamente empedrados, que discurre bastante expuesta hacia las cabeceras de los barrancos del Risco Verde y Los Morritos, donde crecen algunas poblaciones aisladas de Brezos (Erica arborea). 





Más adelante aumenta su desnivel de bajada y zigzaguea por la parte norte de la cresta, por la denominada Cumbre del Carrizal, teniendo a la vista la totalidad del Valle de El Palmar con la silueta inconfundible del Teide (3718 m.) y su inseparable Pico Viejo (3134 m.); después continúa con tramos empedrados y en algunas ocasiones con firme pedregoso y resbaladizo, hasta que lleguemos a la Degollada Hoya La Cumbre y enseguida terminaremos en la carretera TF-436, donde está el Mirador de Altos de Baracán, un asomadero natural con increíbles vistas hacia el Valle de El Palmar y el de Masca, aunque con el inconveniente de que siempre está lleno de turistas que pueden incomodarnos un poco. 




Valle de El Palmar.

Enseguida cruzamos la carretera y hacemos caso de la señalización del PR-TF-51 que nos obliga a subir unas escaleras de piedra situadas junto a la señal del punto kilométrico 12 de la carretera TF-436; dicha escalera es el acceso a un lomo por donde discurre un estrecho sendero entre algunos Brezos (Erica arborea) y una población muy numerosa de Cerrajones (Sonchus acaulis), que en temporada de floración presentan una imagen espectacular.




Llegando al Mirador Altos de Baracán.

Luego zigzaguea con más desnivel hasta coronar el Pico de Martín Báez (912 m.), para más adelante seguir avanzando más cómodamente bordeando un bosque de Brezos (Erica arborea) que se precipita por nuestra izquierda por las laderas del Valle de El Palmar, donde es visible la Montaña de El Palmar (650 m.), un cono volcánico con erosiones artificiales que presentan una imagen bastante curiosa, y varios de los caseríos dispersos por dicho valle, como son La Montañeta y Las Portelas. 
A continuación, el sendero sigue su curso en suave ascenso por la llamada Cumbre de El Palmar, la loma que separa el valle antes mencionado de El Palmar y el valle donde se asienta el Caserío de Los Carrizales; en un momento determinado llegaremos a un amplio llano entre Piteras (Agave americana), Bejeques y algunos Pencones (Opuntia maxima), donde hay un cruce de varios caminos y un poste con señalización direccional de varios PR. 


Somada de Masca (dcha.)

De frente continúa en ascenso el PR-TF-51 con fuerte pendiente hacia el Alto del Lomo del Palo (973 m.) dirigiéndose luego hacia San José de los Llanos; a la izquierda tendremos el PR-TF-59, que se interna por un frondoso Brezal (Erica arborea) y que viene desde Las Portelas para dirigirse hacia el Caserío de Masca; por este último iremos dirección a dicho caserío por la derecha, con vistas panorámicas hacia el valle donde se asienta el Caserío de Los Carrizales. Iremos en suave descenso y por una vereda muy evidente con firme de tierra, bordeado de infinidad de Piteras (Agave americana), bajo las faldas del Alto del Lomo del Palo (973 m.) y sobre algunos cauces de barranquillos que se precipitan hacia el núcleo de población en el Lomo la Oliva; llegaremos luego a un mirador natural llamado la Somada de Masca, donde disfrutaremos de las fantásticas panorámicas que nos ofrece el entorno y que incluye la cresta que separa el Barranco de los Carrizales, que empieza en el Roque de los Carrizales (802 m.), del Barranco de Juan López, donde se alza el Roque de Juan López (813 m.), así mismo es visible la Fortaleza de Masca o Roque de la Fortaleza (838 m.), el Roque Tarucho (1051 m.) y las vertientes rocosas del cauce del Barranco de Masca.


Señalización del PR-TF-59.

Vista de Masca desde el Mirador de Cruz de Hilda.

El sendero continúa luego por la Hoya Larga en suave descenso, bastante estrecho y algo expuesto, vadeando el cauce del Barranco de Segrero entre multitud de Retamas Blancas (Retama rhodorhizoides), Malpicas (Carlina salicifolia), Bejeques, Bejeques Punteros (Aeonium pseudourbicum), Jaguarzos (Cistus monspeliensis) y algunos Pencones (Opuntia maxima); luego sigue su curso por el Lomo del Picacho hasta desembocar unos cientos de metros después a la altura del cauce del Barranco de la Cruz, en la carretera TF-436, a pocos metros del Mirador de la Cruz de Hilda, donde estuvimos al inicio de la ruta. 



A partir de aquí desandamos el camino siguiendo las indicaciones del PR-TF-59, por los mismos lugares y trayectos que recorrimos hasta llegar al Lomo de Masca, donde iniciamos la ruta, dando por finalizada la misma.

De regreso con vistas a Roque Tarucho y Masca.

© Texto y fotografías de Francisco Fariña


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