martes, 28 de mayo de 2019

AFUR - TAGANANA (Por el Cabezo del Tablero)


AFUR – TAGANANA
(Por el Cabezo del Tablero)

Roque Páez.
FICHA TÉCNICA

TÉRMINO MUNICIPAL: Santa Cruz de Tenerife.
CÓMO LLEGAR: Al Caserío de Afur se llega mediante la carretera TF-136 que se inicia en una intersección, entre los puntos kilométricos 18 y 19 de la carretera TF-12, que comienza en Las Canteras.
COMIENZO: Caserío de Afur.
FINAL: Taganana.
DIFICULTAD: Alta.
DURACIÓN: Indeterminada.
LONGITUD: 4,5 km.
PROVISIÓN DE AGUA: En ambos núcleos de población hay servicios públicos. En la cabecera del Barranco de Muguel hay una llave instalada en la tubería que bordea el sendero.
LUGARES DE INTERÉS: Caserío de Afur; Casa del Cura y Lagar; Degollada entre el Cabezo del Tablero (689 m.) y el Cabezo de la Fuente (525 m.); La Hacienda de los Auchones; Camino Lomo la Chanca; El Lagarito; Fuente de La Pianola; Iglesia de Nuestra Señora de las Nieves; Iglesia de Santa Catalina.
VENTAJAS: Vistas panorámicas del Valle de Afur y del Valle de Taganana.
INCONVENIENTES: Recorrido sin señalizar hasta conectar con el PR-TF-8.
PELIGROSIDAD: Hay algunos tramos del sendero antes de la Casa del Cura bastante expuestos, al igual que durante la bajada hacia Taganana.
TIPO DE RUTA: Senderismo.






CARTOGRAFÍA:


DESCRIPCIÓN:

El inicio de la ruta lo realizamos en la plaza principal del Caserío de Afur, o también llamado Las Casas de Afur, donde se encuentra la pequeña Ermita de San Pedro, que data del año 1954. En este punto empezaremos a caminar unos pocos metros por el PR-TF-8 en dirección Casa Forestal de Taganana, como así lo indica un poste con señales de dicho PR; lo haremos evitando el PR-TF-9 que se dirige por la derecha hacia Taborno y Las Carboneras. 

Ermita de San Pedro en Afur.

Roque Negro, al fondo.

El trayecto, después de evadir también el PR-TF-8, empieza pisando sobre un adoquinado de reciente construcción que termina poco después en un camino cementado, el Camino de los Goros, que junto a un ejemplar de Drago (Dracaena draco), asciende con fuerte pendiente y continúa después su camino muy sinuoso entre Pencones (Opuntia maxima), Cerrajones (Sonchus acaulis), Inciensos (Artemisia thuscula), algunos ejemplares de Verodes (Kleinia neriifolia), Bejeques (Aeonium ciliatum), Malpicas (Carlina salicifolia) y Tederas (Bituminaria bituminosa). 

Alejándonos del Caserío de Afur.

Nos vamos alejando del núcleo de población a la vez que disfrutamos de las vistas del Valle de Afur, donde es evidente el discurrir del cauce del Barranco de Afur, que desemboca más adelante en la Playa de Tamadite y las cuerdas montañosas que lo rodean, como el Lomo Centeno en primer plano con su caserío y destacando notablemente el Roque de Taborno (706 m.) al final de la vertiente donde está el Lomo Alto. El camino desemboca mediante unos escalones en la carretera TF-136 por la que iremos andando unos metros hacia la izquierda hasta conectar con otras escaleras de cemento que continúan en ascenso entre un grupo de casas que se sitúan bordeando el Lomo de la Cueva; dicho recorrido avanza protegido por un pasamanos de hierro teniendo enfrente la imagen majestuosa del Roque Páez (586 m.), que se alza entre el citado Lomo de la Cueva y el Lomo Rosado, uniéndose ambos en la cabecera del Barranco de Muguel que a su vez desemboca en el Barranco de Afur.

Roque Páez.


Luego el camino sigue su curso cementado en forma de pasarela y con menos desnivel, aunque un poco más adelante unos largos escalones faciliten el paso; en un momento determinado nos fijaremos en una estrecha senda que se desvía del recorrido que vamos haciendo, que se dirige a cruzar un pequeño barranquillo en la zona conocida como El Montecillo; bajaremos en suave pendiente por ella entre gran cantidad de Pencones (Opuntia maxima) hasta llegar al propio cauce donde hay una gran roca rodeada de un espectacular Tabaibal (Euphorbia mellifera) que se extiende por los lomos del entorno.

Valle de Afur.

Después de cruzar el barranquillo, remontaremos mediante un estrecho sendero que transcurre por una zona de rocas erosionadas, provenientes de un dique rocoso que sirve de base del trayecto; al finalizar llegaremos a la cima de una vertiente que discurre perpendicularmente desde la base del Roque Paéz (586 m.) hasta una cúspide a los 336 metros de altura, distante unos cien metros del punto donde estamos y desde donde podremos disfrutar de vistas panorámicas del Valle de Afur. 

Roque Páez.

Al regreso, continuamos ascendiendo hasta que veamos como la senda se desvía hacia la izquierda descendiendo por una ladera en busca de la cabecera del Barranco de Muguel; dicha vereda es bastante estrecha y empieza junto a un minúsculo bosque de Brezos (Erica arborea) que discurre por la ladera del evidente cauce del barranco, que así mismo va a desembocar en el Barranco de Tamadite; al frente es inconfundible la vista de Roque Taborno que se asienta sobre la imponente ladera montañosa que bordea dicho cauce. 

Valle de Afur.


Luego, un dique rocoso nos va marcando el paso, que continúa ascendiendo hasta llegar a la misma cabecera del Barranco de Muguel, donde nos encontraremos con una tubería galvanizada que continúa unos metros paralela al camino; esta canalización proviene de una Galería en Roque Negro y transporta el agua hasta Taganana. 

Roque Taborno, al fondo.

Cruzando la cabecera hay un enorme ejemplar de Sabina Canaria (Juniperus turbinata) y a su alrededor una población bastante numerosa de Tabaibas (Euphorbia mellifera). Seguimos caminando dejándonos llevar por la conducción de agua, que discurre a través de una zona formada de material de tosca rojiza; avanzamos remontando por un tramo algo expuesto y llegaremos más adelante a una lomada justo bajo la base del Roque Páez (586 m.), es el llamado Lomo Rosado, que separa la Barranquera de los Zarzaletes del cauce del Barranco de Muguel.



Por dicho Lomo remontaremos intuitivamente unos metros por un firme bastante rocoso, en línea recta, teniendo la referencia frontal del majestuoso Roque Páez (586 m.), que desde esta perspectiva luce mucho más impetuoso si cabe; iremos en dirección hacia otro ejemplar de Sabina Canaria (Juniperus turbinata), que crece en solitario protegida por dicha mole peñascosa. Cuando estemos junto al árbol, será el momento de girar a la izquierda y avanzar por una evidente vereda bastante marcada que desciende al principio muy suavemente y que luego progresa llaneando por una zona bastante expuesta al vacío que forman las paredes de la base del Roque. 


Sabina Canaria (Juniperus turbinata), (izq.).

Por el borde de la senda crecen Inciensos (Artemisia thuscula), Tabaibas (Euphorbia mellifera), Chagorros (Sideritis dendro-chahorra) y abundantes Trebolinas (Oxalis pes-caprae), que se consideran invasoras y que forman un manto vegetal de flores de coloración amarilla; durante el recorrido llegaremos a un punto estratégico donde la dirección del recorrido da un giro a la derecha justo donde hay un pináculo rocoso, es un lugar ideal para recrearnos con el entorno natural que se extiende más allá del cauce del Barranco de Muguel, que lo tenemos bajo nuestros pies; al otro lado del cauce podremos ver la cuerda montañosa que conforma el Lomo de las Tederas con el Roque Tagoro (512 m.) sobresaliendo en lo más alto. 


Márgenes del Barranco de Muguel.


Luego la senda continúa con la misma morfología que ha tenido hasta ahora, que es muy estrecho y en ocasiones expuesto al cauce del barranco; un poco más adelante, bajo un bosque de Brezos (Erica arborea) muy frondosos que crecen en la cabecera del barranco, nos encontramos de nuevo la tubería que vimos anteriormente y que discurre paralela al camino, donde hay una llave para recoger agua.


Punto de agua en la cabecera del Bco. Muguel.

A continuación seguimos junto al tubo, remontando suavemente entre algunos Zarzales (Rubus bollei), Helecheras (Pteridium aquilinum) y Cerrajones (Sonchus acaulis) y después empieza una tediosa subida mediante una vereda casi oculta por la vegetación, que en algunas ocasiones es bastante difícil de distinguir; tendremos que fijarnos en dos ejemplares de Palmeras Canarias (Phoenix canariensis) que crecen muy vistosas a una cierta distancia del punto donde estamos para distinguir el camino correcto por el que debemos seguir. 


Restos de la edificación de la Casa del Cura.

Continuamos remontando hasta llegar a dichas Palmeras, donde están los restos de lo que fue una pequeña morada de piedra que existió hace mucho tiempo, es la llamada Casa del Cura; continuamos por la intuitiva vereda junto a una pequeño aljibe labrado en la roca y ascendemos bordeando una enorme roca que forma una gran oquedad en su base. Después de remontar unos pocos metros, llegaremos a un amplio espacio rocoso donde hay un lagar tallado en la roca, situado justo al lado de una solitaria Palmera Canaria (Phoenix canariensis); es un magnífico lugar para descansar y disfrutar del entorno, donde puede verse clara y notoriamente el Roque Tagoro (512 m.), que destaca sobre el Lomo Cañada de las Tederas que desemboca en el Barranco de Afur; enfrente es inconfundible la silueta del Roque de Taborno (706 m.), que ha sido la imagen protagonista de todo el recorrido, ya que destaca debido a su majestuosa imagen. 

Lagar en la Casa del Cura.

Más a nuestra izquierda se eleva el Roque Páez (586 m.), con una perspectiva diferente, sobre el sendero que hemos recorrido y el cauce del Barranco Muguel. El lagar desgraciadamente no conserva ninguna de las partes accesorias de madera de las que suelen estar formados, como la viga, el husillo, las vírgenes y algunas más, pero si se conserva en su lugar de origen, la piedra que se usaba de contrapeso para pisar la uva.



Después de dedicarle un buen rato al regocijo del lugar, seguimos nuestra marcha por la zona conocida como La Cuesta, ascendiendo por una evidente vereda que zigzaguea entre los restos de algunos muretes de piedra seca que delimitan viejas huertas de cultivo ocultas bajo la frondosa vegetación; más adelante progresamos bajo un bosque de Brezos (Erica arborea), donde crece también algunos ejemplares de Acebiño (Ilex canariensis) y Palo Blanco (Picconia excelsa) y enseguida estaremos en un claro donde nace y crece una población bastante numerosa de Helecheras (Pteridium aquilinum), que remontaremos suavemente mediante una superficie de tosca rojiza, hasta desembocar en una espectacular degollada que se abre hacia el fantástico paisaje del Valle de Taganana, situada entre el Cabezo de la Fuente (525 m.) y el Cabezo del Tablero (689 m.). 

Panorámicas hacia el Valle de Afur.

Vistas hacia el Valle de Taganana.

Este último es un promontorio rocoso que desde donde estamos parece inaccesible, siendo una de las cumbres que destaca sobre el Valle de Afur y que forma parte de la misma cuerda montañosa donde se asienta el Roque Páez (586 m.), también visible desde aquí. Por el lado contrario y mirando hacia el mismo valle, podremos remontar opcionalmente y con precaución unos metros por la vertiente rocosa que corresponde Cabezo de la Fuente (525 m.), que sigue su trayectoria hacia el Barranco de Afur, mediante el Cabezo de los Guanches (525 m.), la Degollada de los Zarzaletes y el Roque Tagoro (512 m.); en esta cumbre opcional veremos también bajo nuestros pies una pequeña parte de la costa norte del Macizo de Anaga y del pueblo de Taganana.

En el Cabezo de los Guanches.

En el Cabezo de la Fuente.

Mirando al Valle de Taganana, justo en la base del Cabezo del Tablero (689 m.) y del Risco de los Mocanes, se inicia una vereda entre algunos Brezos (Erica arborea) bastante estrecha, que desciende bruscamente bordeando dicha pared rocosa; va avanzando en ocasiones muy expuesta al Lomo de la Fuente y zigzagueando entre Tederas (Bituminaria bituminosa), Inciensos (Artemisia thuscula), unos pocos Codesos (Adenocarpus foliolosus), Cerrajones (Sonchus acaulis) y algunos ejemplares aislados de Acebiños (Ilex canariensis). 

Inicio de la vereda hacia el Valle de Taganana.


Con la vista puesta en los paisajes vertiginosos que nos ofrece el valle, pero sin descuidar donde ponemos los pies, iremos progresando mediante un recorrido muy empinado y resbaladizo, que en distintas ocasiones aparece mínimamente escalonado mediante peldaños tallados en zonas de tosca y otras donde hay que ayudarse apoyándose con las manos en las rocas o agarrándose en algunas ramas de los árboles. En un momento determinado estaremos sobre la superficie de una gran roca donde hay Malpicas (Carlina salicifolia), Bejequillos Gomeretas (Aeonium lindleyi) y Taginastes de Anaga (Echium leucophaeum), en principio parece que no se puede pasar, pero destrepándola por un costado y bordeándola conseguiremos bajar de ella. 

Roca destrepable. 

A partir de aquí el sendero es un poco más bondadoso, transcurriendo con menos desnivel e incluso llaneando en muchas ocasiones; llegaremos así al borde del Barranco de Las Barranqueras, pasando junto a dos ejemplares de frondosas Tabaibas (Euphorbia mellifera) que crecen al amparo de un talud rocoso que bordea el paso. Destrepamos una pequeña pared rocosa junto a un enorme Zarzal (Rubus bollei) y cruzamos la cabecera del barranco, para encontrarnos un sendero más amplio y bordeado de multitud de vegetación, podremos ver Cerrajones (Sonchus acaulis), Tederas (Bituminaria bituminosa), Corona de la Reina (Gonospermum fruticosum), la sorprendente Tacorontilla (Dracunculus canariensis), creciendo a modo de sotobosque de un frondoso Brezal (Erica arborea). 


Tabaibas al borde del Barranco de Las Barranqueras.

Seguidamente, un brusco descenso escalonado después de pasar junto al acceso vallado de unas huertas, da paso a un recorrido llano bordeando la pared de piedra seca correspondiente a las mismas; continúa avanzando luego en suave descenso y en un entorno con mucha vegetación mediante un camino bastante evidente y con signos de haber sido muy transitado ya que fue una zona agrícola bastante productiva. 



Más adelante encontraremos algunos pequeños tramos que conservan su empedrado original que zigzaguean entre una grandes rocas anexas al camino; hay una bifurcación hacia la izquierda que desciende entre huertas de una zona agrícola hacia Las Casas del Chorro, pero nuestro recorrido continúa de frente bajo la estructura de una casa de campo situada a un nivel superior de nuestros pasos y pocos metros después, cruzando el cauce del Barranquillo del Chorro, desembocamos en el final de una pista cementada. 



Final del sendero e inicio de una pista cementada.

Las panorámicas desde este lugar son inmejorables, aparte de tener a la vista Las Casas del Chorro, podemos observar también la zona costera que incluye la Playa de Tachero, los majestuosos Roque de las Ánimas (374m.) y Roque de En Medio (454 m.) sobre la Playa del Roque de las Bodegas y más alejada, la Reserva Natural Integral de los Roques de Anaga, que abarca el entorno del Roque de Fuera (64 m.) y el Roque de Tierra (180 m.).

Casas del Chorro (izq.).


Continuamos la ruta por dicha pista que discurre con un fuerte desnivel de bajada por la zona conocida como Las Piedras, donde es evidente la existencia de grandes rocas de tosca situadas entre las numerosas huertas de cultivo que se extienden por el entorno agrícola. La pista desemboca poco después en el Camino del Chorro, una pista de tierra que pertenece al recorrido del sendero homologado PR-TF-8 que se dirige al Caserío de Afur, pasando por la Playa de Tamadite, opcionalmente nos llevará hacia la izquierda a visitar el Caserío de los Auchones o Del Chorro, donde destaca La Hacienda de los Auchones, que formaba parte de la finca más productiva de la zona, construida al más puro estilo arquitectónico canario, albergando aparte de las estancias para residir, una bodega, lagar y hasta una Ermita; todo ello situado en un entorno privilegiado y al amparo de un pequeño bosque de Palmeras Canarias (Phoenix canariensis) con un porte bastante robustas.

Caserío de Los Auchones.

PR-TF-8.
De regreso iremos por la pista en suave ascenso, siempre bordeando los muros de piedra seca pertenecientes a los cultivos anexos al camino, donde crecen Cerrajones (Sonchus acaulis), Gongarillos (Aichryson laxum) y algunas Helecheras (Pteridium aquilinum). Un poco más adelante, por el Lomo Castellano se desvía de la pista un sendero señalizado que sube bordeando un muro de piedra donde hay una tubería, que luego discurre llaneando junto a una pequeña casita situada cerca de unas Palmeras Canarias (Phoenix canariensis), entre Vinagreras (Rumex lunaria), Verodes (Kleinia neriifolia), Bejeques (Aeonium ciliatum), Tederas (Bituminaria bituminosa), Cardos (Galactites tomentosa), Cerrajones (Sonchus acaulis) y Bejequillos Gomeretas (Aeonium lindleyi); continúa más tarde siempre bordeado por la pared de piedra y bajo las laderas plagadas de vegetación que se extienden en la base de una pared rocosa que se eleva sobre el camino. 

PR-TF-8.

Unos metros más adelante hay un pequeño tramo empedrado que rodea un promontorio rocoso y luego continúa llaneando con vistas espectaculares hacia Taganana, destacando notablemente el Roque de las Ánimas (374m.) y Roque de Enmedio (454 m.); seguidamente un descenso brusco nos hace desembocar en la Calle Caserío de la Cruz Vieja y siguiendo unos metros a la derecha veremos un desvío a la izquierda que es el Camino Lomo la Chanca, que desciende con fuerte pendiente y mediante un firme adoquinado de reciente reconstrucción; va avanzando muy sinuoso sin perder de vista la bella imagen del Valle de Taganana, pasando junto a algunas casas aisladas que se encuentran al borde del camino, hasta que termina poco después, cuando su superficie está cementada, en la Calle la Montañeta. 



Camino Lomo la Chanca.

Taganana, Roque de las Ánimas y Roque de Enmedio.

Cruzando esta última, sigue su curso descendente el Camino Lomo la Chanca en continuo zigzagueo y con firme de cemento, haciendo un recorrido urbano entre las viviendas que por allí se asientan; antes de finalizar, nos desviaremos a la izquierda junto a una casa señorial para visitar El Lagarito, por un tramo de camino que aún conserva su original empedrado; es uno de los lagares excavados en la tosca más antiguo de Taganana y conserva aún la viga de madera y las vírgenes que la soportan, así como la piedra que servía de contrapeso para aplastar la uva, la biquera de piedra y la tina.


El lagarito (dcha.)

Regresamos a la Calle Lomo la Chanca que enseguida se termina en la Calle Camino Cruz de Limera, que está asfaltada y que hacia la derecha nos llevará a cruzar el Barranco del Incensial, después de haber dejado atrás el cruce con el Camino de Portugal; pasaremos junto a la Fuente de La Pianola, principal fuente de abasto de agua del pueblo, construida en el siglo pasado a fin de favorecer las carencias de los vecinos. 

Iglesia Nuestra Señora de las Nieves (dcha.).

La misma calle nos dejará en la plaza principal del pueblo donde se encuentra la Iglesia de Nuestra Señora de las Nieves, un templo catalogado como Bien de Interés Cultural (BIC) con categoría de Monumento, datado en el siglo XVI y edificado en parte con piedra de tosca rojiza propia de la zona, rematada en una espadaña del mismo material que acogen las campanas. La imagen principal que se venera en dicha Iglesia es la perteneciente a la Virgen de las Nieves, que apareció en la costa del pueblo aproximadamente en el año 1506 posiblemente abandonada por algún galeón que navegaba por las inmediaciones. En el lado opuesto de la plaza se encuentra la Iglesia de Santa Catalina, recientemente restaurada, originaria del año 1621 y declarada también BIC con la misma categoría que la anterior.
En la plaza terminamos la ruta, donde podremos disfrutar del entorno urbano y desde donde también se inicia el sendero homologado PR-TF-4 que concluye unos tres kilómetros después, en El Bailadero.



© Texto y fotografías de Francisco Fariña