lunes, 28 de noviembre de 2011

ALTO DEL CONTADERO - HERMIGUA

PR-LG-3
ALTO DEL CONTADERO - HERMIGUA
(Por la RUTA 9 del P.N. de Garajonay)



 FICHA TÉCNICA

TÉRMINO MUNICIPAL: Hermigua (La Gomera).
COMO LLEGAR: El punto de partida está en el Alto del Contadero, justo enfrente del acceso principal al Alto del Garajonay (1487 m.), por la carretera GM-2, que comunica San Sebastián de La Gomera con Valle Gran Rey.
COMIENZO: Alto del Contadero.
FINAL: Hermigua.
DIFICULTAD: Media.
DURACIÓN: 5:30 horas.
LONGITUD: 8 Km.
PROVISIÓN DE AGUA: En la Ermita de Ntra. Sra. de Lourdes; en el Caserío de El Cedro; en Hermigua.
LUGARES DE INTERÉS: Laurisilva del Monte del Cedro; Ermita de Ntra. Sra. de Lourdes; Arroyo del Cedro; Caserío de El Cedro; Chorro de el Cedro; Presa de los Tiles; Roque Grande (452 m.) y Roque Chico (412 m.) en el Lomo de San Pedro; Iglesia de Santo Domingo; Valle de Hermigua.
VENTAJAS: Comparte trayecto con la RUTA 9 perteneciente al Parque Nacional de Garajonay y tiene correspondencia con otras del mismo paraje. Ruta de alto valor paisajístico. El arroyo de El Cedro tiene un continuo fluir de agua y es recomendable visitarlo en temporada de lluvias, que es cuando va con mas caudal. Las vistas del Valle de Hermigua son espectaculares.
INCONVENIENTES: El sendero es en continuo descenso.
PELIGROSIDAD: Media.
TIPO DE RUTA: Senderismo.

CARTOGRAFÍA
  

DESCRIPCIÓN 

En un amplio espacio junto a la carretera GM-2, en el lugar conocido como Alto del Contadero, hay un gran cartel indicativo con los datos técnicos de la RUTA 9 que es la que pretendemos seguir hacia el Caserío de El Cedro, para abandonarla en dicho punto y continuar por el PR-LG-3 hasta el núcleo urbano de Hermigua; dicho panel también informa de la RUTA 18, gran circular del Parque Nacional de Garajonay, que regresa por el Roque de Agando.

 
Comienzo en El Contadero.

Junto a dicha señal comienza un estrecho sendero, con firme rocoso y algo resbaladizo entre un frondoso Fayal – Brezal (Myrica faya y Erica arborea), que se interna por El Contadero, una loma que se precipita hacia el Barranco del Cedro y que está poblada por un precioso bosque de laurisilva; por el borde del camino podremos ver Codesos (Adenocarpus foliolosus), Helecheras (Woodwardia radicans), Capitanas (Phyllis nobla) y multitud de vegetación perteneciente en este tipo de ecosistema único en Canarias. El sendero discurre en suave descenso mientras nos vamos encontrando grandes ejemplares de Brezos con troncos muy retorcidos; mas adelante desciende con mas intensidad y zigzaguea donde unos escalones hechos de troncos de madera refuerzan el firme del terreno, encontrándonos mas adelante un pasamano de madera donde poder apoyarnos para suavizar un poco el fuerte desnivel.


Sendero.

Vamos acompañados por dicha baranda un tramo hasta que se suaviza la bajada y repentinamente se estrecha el sendero; transcurre sin ninguna protección aledaña, pero no lo necesita porque es perfectamente evidente y su firme es cómodo para caminar; está bordeado por multitud de Helecheras (Woodwardia radicans), cuyas características son sus hojas gigantes, debido seguramente a la humedad continua que reina en el interior del monte. El recorrido se hace muy agradable y el paisaje boscoso no pasa desapercibido a ninguna cámara fotográfica al estar formado por infinidad de especies vegetales, incluidos gigantescos Laureles (Laurus azorica) y demás especies arbóreas como Viñátigos (Persea indica) y algún Sauce (Salix canariensis); el descenso es continuo y moderado y en los tramos con más desnivel está protegido por troncos de madera dispuestos en forma de escalones; va zigzagueando paulatinamente hacia pequeños barranquillos, para luego volver a remontar y llanear por largos tramos que bordean el cauce de estos.
En un momento determinado un desvío hacia la izquierda en las inmediaciones de la Degollada de la Aguelisma, nos separa pocos metros del camino principal, llevándonos a un pequeño espacio vallado y abierto hacia la masa boscosa que nos rodea, un lugar ideal para refrescarnos, descansar un poco y observar la inmensidad del bosque.

 
Arroyo de El Cedro.

De vuelta al sendero principal, continúa su recorrido en pendiente siempre rodeado por la laurisilva, hasta que después de un largo trecho sinuoso, nos tendremos que desviar hacia la derecha hasta encontrarnos con un balcón vallado que se asoma al cauce del Barranco del Cedro, donde un continuo fluir de agua protagoniza el paisaje. Tendremos que volver atrás y retomar la travesía del sendero principal, llegando un poco mas adelante a una zona mas despejada donde crecen gran cantidad de Zarzas (Rubus bollei) y donde hay una bifurcación señalizada; a la izquierda evitaremos cruzar el Barranco del Cedro y a la derecha iremos directamente a su cauce, pudiendo disfrutar del fluir del agua del riachuelo; en Las Mimbreras se cruzan ambas opciones. La mejor elección y la más recomendable es continuar por la derecha siguiendo las indicaciones de la señal que reza “Arroyo de El Cedro”; siguiendo el sendero marcado, nos llevará en breve tiempo hasta el propio cauce del barranco, donde disfrutaremos de un tranquilo descanso viendo y oyendo el continuo fluir de agua que cae desde un murete de piedra seca que lo atraviesa perpendicularmente.

 

El sendero sigue su curso después de atravesar el cauce del barranco entre grandes pedruscos cubiertos de una generosa capa de musgo, para remontar luego y seguir en suave descenso por el borde del mismo; un poco mas adelante, siguiendo un agradable recorrido por firme ancho y compacto, nos volveremos a cruzar con el, y salvaremos su cuenca por una pasarela de madera; desde aquí veremos como se aleja del trayecto del sendero entre un gran caos de enormes rocas y como fluye sinuoso para encontrárnoslo mas adelante.

 

Pasarela de madera antes de Las Mimbreras.
 
Arroyo de El Cedro (d).

La senda se extiende a partir de aquí muy ancha y se va acercando  poco a poco en suave descenso hacia una pista de tierra que pasa de largo hacia Los Aceviños y que comienza en Reventón Oscuro, en las inmediaciones del cruce de La Zarcita, en la carretera GM-2. Estamos en Las Mimbreras, a unos trescientos metros de la Ermita de Nuestra Señora de Lourdes, la cual alcanzaremos por un ancho sendero que bordea el Arroyo del Cedro, haciendo un recorrido muy sinuoso y pintoresco entre grandes Laureles (Laurus azorica) y Acebiños (Ilex canariensis), acompañados de un frondoso sotobosque de Helecheras (Woodwardia radicans); durante este recorrido atravesaremos varios puentes de madera sobre el afluente del barranco y al final por uno de ellos llegaremos a un amplio espacio bajo grandes árboles donde hay varias mesas de madera con sus asientos, un punto de toma de agua y una plaza anexa con superficie empedrada donde se alza la Ermita de Nuestra Señora de Lourdes, una pequeña edificación religiosa muy pintoresca y solitaria en un espacio que invita a un descanso.

 

Puente de Madera en la Ermita de N.S. de Lourdes.

 


En este punto tendremos conexión con la RUTA 2, que discurre junto a varios barranquillos secundarios que desembocan en el Barranco de El Cedro y bajo árboles de gran porte pertenecientes a la laurisilva, terminando mas tarde en las inmediaciones del Aula de la Naturaleza, en un aparcamiento junto a la pista; está perfectamente señalizada con un panel informativo y varias señales de dirección.


Ermita de N.S. de Lourdes.

Nuestra opción es continuar con la RUTA 9 hacia el Caserío de El Cedro y lo haremos haciendo caso a la señalización pertinente que nos lleva a ir descendiendo junto al borde del Arroyo de El Cedro por un ancho sendero bajo grandes ejemplares de Viñátigos (Persea indica) y Laureles (Laurus azorica), así como entre una población inmensa de Helecheras (Woodwardia radicans) que bordean el recorrido del camino y el ecosistema característico formado de Fayal – Brezal (Myrica faya y Erica arborea), encontrándonos también formidables alfombras de Hiedras Canarias (Hedera canariensis) junto a multitud de Follaos Canarios (Viburnum rigidum) y otras especies características de la laurisilva.

 



El inconfundible sonido del Arroyo de El Cedro nos acompaña por un camino prácticamente llano, donde las Helecheras (Woodwardia radicans) son las auténticas protagonistas, dando una imagen de un paisaje en completa armonía con la naturaleza; continúa luego hasta traspasar el límite del Parque Nacional y con el llegaremos a las primeras casas aisladas pertenecientes al Caserío de El Cedro; hay varias de ellas situadas junto al sendero y delimitadas algunas de ellas con muretes de piedra seca; crecen por los alrededores grandes ejemplares de Palmeras Canarias (Phoenix canariensis) que sobresalen notablemente por encima del Fayal - Brezal (Myrica faya y Erica arborea) y algunos Dragos Canarios (Dracaena draco) y Piteras (Agave americana) también adornan algunas huertas colindantes.

 
Casa aislada en El Cedro (i).

Mas adelante el sendero cruza zigzagueante un pequeño barranquillo completamente tapizado de Helecheras (Woodwardia radicans) y Zarzas (Rubus bollei) y luego comienza un empedrado que nos va llevando poco a poco, y luego junto a una casa en ruinas, hacia una vía asfaltada a la cual accederemos por unas escaleras de piedra junto a un muro de altura considerable.


Por esta carretera iremos junto a un vallado que delimita unos cultivos y después de haber cruzado el cauce del Barranco de El Cedro por un puente sobre el, encontraremos un parque recreativo provisto de mesas y asientos y con varios paneles explicativos donde podremos informarnos de la correspondencia de otras rutas del Parque Nacional, como por ejemplo la RUTA 8 que comienza en Reventón Oscuro y se cruza con la que estamos haciendo, en el Caserío de El Cedro, para terminar en un mirador que se asoma al Chorro del Cedro; y la RUTA 11, que se inicia en las inmediaciones de la Ermita de la Virgen de Guadalupe, cruza el profundo Barranco del Rejo y termina en el mismo lugar que la anterior.

 

Evitaremos la carretera y después de atravesar a lo largo dicho espacio, tomaremos un estrecho sendero que desciende sinuosa y suavemente, entre algunas huertas de cultivo, hasta encontrarnos con una bifurcación a la izquierda que asciende con fuerte desnivel y con firme de cemento hacia un camping, donde también hay un restaurante con espectaculares vistas y en el cual podremos disfrutar de una buena comida típica; es un sitio estratégico y muy recomendable de la ruta, ya que lo podemos aprovechar para un largo descanso y reponer fuerzas para continuar.

Valle de Hermigua.

De vuelta al trayecto que nos ocupa, regresaremos al sendero principal y nos encontraremos con un camino estrecho y empedrado que transcurre junto a un cercado y un murete de piedra seca donde crecen algunas Cerrajas Gomeras (Sonchus gomerensis), y bajo algunos Brezos (Erica arborea) de considerable altura seguiremos por el Risco del Chorro, una loma que está situada en una degollada entre la Boca del Chorro y el Lomo de Losejina; una valla de madera protege y delimita el sendero, y después de pasar de largo una torre de tendido eléctrico, comienzan unos escalones de piedra que descienden poco a poco con vistas espectaculares hacia el Valle de Hermigua, donde destacan notablemente dos agujas rocosas en el Lomo de San Pedro, denominadas Roque Grande (452 m.) y Roque Chico (412 m.), que le dan una curiosa seña de identidad al municipio. Enseguida comienza un descenso de notable desnivel, casi excesivo, que transcurre junto a una pared rocosa entre un hermoso y tupido Fayal – Brezal (Myrica faya y Erica arborea); discurre por escalones de piedra y en ocasiones aprovechando el firme rocoso natural del terreno y está protegido casi permanentemente por una barandilla de madera ya que se hace necesario apoyarse en ella debido a la elevada pendiente.

En el mirador hacia el Chorro de El Cedro.

Chorro de El Cedro.

En breve estaremos en un hermoso mirador dispuesto y perfectamente protegido, asomándose hacia el Chorro de El Cedro, una increíble panorámica compuesta por la caída impresionante de agua de la citada cascada, que se precipita hacia la Presa de los Tilos, situada junto a una loma colmada de huertas abancaladas, donde nacen Brezos (Erica arborea), Laureles (Laurus azorica) y Viñátigos (Persea indica) en sus riscos mas agrestes, todo ello bajo el majestuoso Risco de los Lajones y abierto al hermoso Valle de Hermigua. Continuaremos luego por firme mas terroso y en los tramos con mas pendiente encontraremos algunos escalones de piedra dispuestos para facilitar el paso; mas adelante zigzaguea por algunos tramos empedrados donde veremos que el sendero está cimentado sobre un murete de piedra seca y delimitado por otro, lo que da cuenta de que fue un antiguo camino de herradura que comunicaba los distintos núcleos de población de Hermigua con la cumbre, usado mayoritariamente para comerciar y abastecerse de los recursos naturales del monte cercano.

 

A medida que vamos bajando, se va suavizando paulatinamente el desnivel y va discurriendo con firme compacto entre Fayal – brezal (Myrica faya y Erica arborea), donde podremos ver también Follaos Canarios (Viburnum rigidum) y ocasionales Palmeras Canarias (Phoenix canariensis), utilizadas en la isla para la obtención del Guarapo y elaboración posterior de la miel de palma. Sigue algo sinuoso y con firme empedrado hasta que la vegetación se hace mas escasa y el paisaje se abre un poco mas, dejando entrever perfectamente otra panorámica distinta de la garganta por la cual cae el Chorro de El Cedro, que se ve en toda su amplitud; en la loma al otro lado del Barranco de El Cedro llama la atención una casa en ruinas entre multitud de Helecheras (Woodwardia radicans) y algunas Palmeras Canarias (Phoenix canariensis) aisladas; en los taludes y paredes de piedra que bordean el sendero crecen algunas Piteras (Agave americana), Bejeques (Aeonium canariense) y Vinagreras (Rumex lunaria).


 
En la Gollada del Chorro.

Llegaremos mas adelante a la Gollada del Chorro, después de haber recorrido un largo tramo casi llano, por el borde del Barranco de El Cedro, delimitado por un murete de piedra de reciente creación y que da paso mediante unos escalones de piedra, a desembocar en el cauce de dicho barranco donde un salto de agua junto al sendero se precipita hacia la Presa de los Tilos; en la base de dicha cascada hay varias Ñameras (Colocasia esculenta), planta introducida en la isla, de grandes hojas cuya raíz consta de un tubérculo comestible usado habitualmente en la cocina de la región.

 
Presa de los Tilos.

Por un costado de la presa circula el sendero llano y empedrado, para luego descender bruscamente por unas empinadas escaleras junto al muro exterior de la misma y dirigirnos hacia el cauce del barranco que fluye encajonado entre grandes paredes rocosas; el sendero es evidente y está empedrado; después de cruzar por un pequeño puente, marcha junto a una gruesa tubería de hierro y va descendiendo suavemente hasta que da un giro brusco a la derecha justo donde el Barranco del Cedro se cruza con la Cañada de los Tiles, un barranco secundario que nace en el Cabezo de la Gollada de Negrín (1003 m.) y termina en este punto, cruzándose con el anterior.

 
Por el Barranco de El Cedro.
 
  
Desciende ahora con fuerte desnivel y muy sinuoso junto a unas huertas de cultivo abandonadas y mas adelante atraviesa el cauce del Barranco del Cedro por una pasarela de madera; luego un tramo bastante rocoso da paso a otra minúscula travesía sobre el cauce donde crecen algunas Ñameras (Colocasia esculenta) y donde podremos apreciar como fluye dicho barranco impenetrable y atestado de vegetación. La tubería nos ha venido acompañando en todo el recorrido desde la Presa de los Tilos hasta que en un punto concreto, donde desaparece, el sendero hace una curva bordeando un barranquillo desde donde las vistas, cada vez más cercanas de Hermigua, nos regalan uno de esos momentos que obligatoriamente tenemos que fotografiar, ya que el Roque Grande (452 m.) en el Lomo de San Pedro, que vimos desde el Risco del Chorro se brinda protagonista del paisaje, alzándose majestuoso sobre las casas de El Estanquillo, al otro lado del barranco.

 
Valle de Hermigua.
Vistas hacia El Estanquillo.

A continuación la senda desciende sinuosa entre algunas Palmeras Canarias (Phoenix canariensis) y un extenso Cañaveral (Arundo donax), pasa a bordear un estanque y luego cruza de nuevo el Barranco del Cedro por un pequeño puente de madera para encontrarnos de nuevo con la tubería que evidencia el recorrido del sendero.

 
Palmeral.

Luego continúa su descenso bajo las Toscas de la Lajita, un lomo rocoso donde crecen Piteras (Agave americana) y grandes ejemplares de Palmeras Canarias (Phoenix canariensis); mas adelante se prolonga por infinidad de vueltas y remontes por espacios más o menos estrechos, siempre siguiendo el recorrido de la tubería que se retuerce en cada curva del camino; hay multitud de paredes de piedra pertenecientes a huertas de cultivo, que por cercanía del pueblo están casi todas en pleno rendimiento.

 
Casa antigua junto al sendero.

 
Roque Grande.

 
Ñamera junto al cauce del barranco (i).

 
Cuesta del Convento.

En un momento determinado, justo en una de las huertas que está cultivada de plataneras, el camino da un giro brusco a la derecha y desciende por unos escalones de piedra, que luego cruza el cauce del Barranco del Cedro y desemboca, mediante un pasillo cementado y protegido por un pasamano, en un puente sobre dicho barranco y en pocos metros converge en una vía asfaltada; dicha carretera va discurriendo entre el imponente Roque Grande (452 m.) y el núcleo de población de El Estanquillo, oculto tras un hermoso Palmeral, y unos 700 metros después, en una curva cerrada a la derecha, nos tendremos que desviar hacia la izquierda por la Cuesta del Convento, una travesía ancha y empedrada que hace un recorrido urbano en descenso, por una interminable escalera de piedra, que termina después de cruzar la carretera general de Hermigua, en la Iglesia de Santo Domingo, pintoresco edificio religioso que anteriormente fue sede del Convento Dominico de San Pedro.

Iglesia de Santo Domingo.

Si lo encontramos abierto, podremos visitar este edificio histórico que tiene su origen en 1611 y que contiene en su interior interesantes tallas religiosas de los siglos XVII, XVIII y XIX, y pasear por su pequeña plaza situada al borde del Barranco de Hermigua con vistas hacia su ancho cauce que discurre por el Valle de Hermigua y desemboca en la amplia playa del mismo nombre.         

 
Paisajes de Hermigua.


© Texto y fotografías de Francisco Fariña