lunes, 24 de octubre de 2011

EL BATÁN - PUNTA DEL HIDALGO

PR-TF-11
EL BATÁN - PUNTA DEL HIDALGO
(Por El Homicián)


FICHA TÉCNICA

TÉRMINO MUNICIPAL: La Laguna.
COMO LLEGAR: Al Caserío de El Batán se llega por medio de la carretera TF-143, que comienza entre el Km. 23 y 24 de la carretera de Las Mercedes, la TF-12.
COMIENZO: Caserío de El Batán.
FINAL: Punta del Hidalgo.
DIFICULTAD: Baja.
DURACIÓN: 4 horas.
LONGITUD: 7,1 Km.
PROVISIÓN DE AGUA: En una fuente pública en la plaza principal de El Batán; en la Fuente Grande; en Punta del Hidalgo hay multitud de bares, tiendas y restaurantes.
LUGARES DE INTERÉS: Caserío de El Batán; Roque de los Milanos; Caserío de Bejía; Collado en el Morro de las Lajas; Monte del Morro; Barrio de El Homicián; Iglesia de San Mateo en Punta del Hidalgo.
VENTAJAS: Recorrido señalizado como PR-TF-11 con vistas panorámicas sobre el Barranco Seco y Punta del Hidalgo.
INCONVENIENTES: No es circular y es continuo descenso.
PELIGROSIDAD: Nula.
TIPO DE RUTA: Senderismo.

CARTOGRAFÍA


DESCRIPCIÓN
 El recorrido completo homologado y señalizado como PR-TF-11, comienza en la Cruz del Carmen y termina en la Punta del Hidalgo; en la descripción de la ruta LLANOS DE LOS VIEJOS - EL BATÁN está reflejado el trayecto hasta el Caserío de El Batán, por lo tanto, la siguiente narración corresponde a la continuación del referido sendero desde dicha población hasta la finalización del mismo en Punta del Hidalgo.

 
Saliendo de la plaza de El Batán (d).

Comienza en la plaza principal de El Batán, donde se encuentra la Ermita de Nuestra Señora del Carmen y desde donde hay un mirador que se asoma vertiginosamente hacia el cauce del Barranco del Río de Punta Hidalgo, donde se observa el poblamiento disperso del que está formado dicho caserío, al igual que el núcleo de Chinamada, que se alza en una ladera sobre el Lomo Arago y el Barranco del Tomadero. Cerca de la Iglesia hay una fuente pública de agua y unas escaleras talladas en la roca que ascienden entre las viviendas; a la derecha hay una bifurcación que se dirige precisamente a Punta del Hidalgo, como así lo indica una vieja señal de madera casi ilegible, pero no lo debemos tomar ya que nos alejaríamos del recorrido que queremos hacer. Seguiremos subiendo las escaleras haciendo caso de la señalización del PR y de otra indicación antigua que nos indica el camino hacia Bejía, otro núcleo poblacional situado detrás de la degollada que nos encontraremos mas adelante.

Dejando atrás El Batán.

Cuando se terminan las escaleras, nos encontramos un tramo empedrado y algo sinuoso entre Pencones (Opuntia maxima), Verodes (Kleinia neriifolia), Bejeques (Aeonium ciliatum) y algunos Bejeques Punteros (Aeonium urbicum), que pasa junto a la Fuente Grande, un pequeño espacio protegido con vallas de madera donde hay un asiento junto a una fuente de agua y donde crece un solitario Madroño (Arbutus canariensis), desde donde veremos unas vistas espectaculares del caserío.

Fuente Grande.

Continuamos el recorrido por firme rocoso, con algunos tramos escarbados en la tosca rojiza a modo de escalera, luego pasamos junto a un dique basáltico donde hay una torre de tendido eléctrico, para terminar en La Gollada, un collado con vistas hacia el Barranco del Tomadero donde se alza el Roque de los Milanos (635 m.), una cúspide de material volcánico erosionado con una formación curiosa, rodeada de multitud de Piteras (Agave americana) y otro tipo de vegetación que crece alrededor, como Vinagreras (Rumex lunaria), Inciensos (Artemisia thuscula), Verodes (Kleinia neriifolia), etc.

 
Roque Milano (d).

 
Sendero hacia Bejía.

El sendero continúa en suave pendiente y en ocasiones remontando mínimamente, discurre bordeando la cabecera de un barranquillo que desemboca en el Barranco del Tomadero, es algo estrecho y está protegido con un pasamano hecho de tubería y termina junto a unas huertas de cultivo y bajo un majestuoso roque, en una pista asfaltada que es el acceso al núcleo poblacional de Bejía. Seguimos en descenso por dicha pista, hasta que en pocos metros la señalización nos obliga a dar un giro brusco a la derecha junto a una torre eléctrica por donde bajan unas escaleras de cemento bajo el Roque de la Baga (633); en la pared de dicho roque se asienta una casa-cueva y algunos corrales, que nos ofrecen sendas vistas curiosas.

 

El camino sigue sinuoso con firme de cemento y circulando junto a multitud de huertas con muros de piedra seca, cuartos de aperos y alguna era de trilla; para terminar en una pista de tierra donde crecen algunos Pencones (Opuntia maxima) y Taginastes (Echium leucophaeum), que a su vez concluye en la pista asfaltada que evitamos al comienzo.

Barranco Seco.

Por dicha pista vamos acercándonos al cauce del Barranco Seco, donde hay edificadas algunas viviendas rodeadas de terrenos cultivables; seguimos descendiendo por ella hasta que una señal del PR nos desvía hacia la izquierda alejándonos de la carretera e introduciéndonos por un estrecho sendero con firme terroso que remonta paralelo a la misma y que discurre bajo Brezos (Erica arborea), Fayas (Myrica faya) y algún Acebiño (Ilex canariensis), con bonitas vistas hacia las laderas del barranco que están formadas por algunas cumbres evidentes.

 
Sendero paralelo a la carretera.

Continúa remontando el sendero entre algunos muros de piedra que delimitan cultivos, hasta que una bajada que se torna inmediatamente en subida, nos deja en un mirador natural con varias señales de madera muy precarias que se asoma hacia El Peladero, un grupo de casas desperdigadas que se asientan en las laderas de enfrente; desde este lugar parte un camino a nuestra izquierda que debemos ignorar y que asciende por una loma hacia el Camino de la Goleta, que se dirige hacia Bajamar.

 
Vistas hacia El Peladero (d).


Seguimos de frente, descendiendo sinuosa y repentinamente a través de unos escalones de piedra que nos dejan en una bajada en línea recta junto a una valla metálica; al terminar ésta, comienza a llanear el sendero junto a un muro de piedra seca por el borde de La Barranquera, un cauce secundario que nace en la Hoya de los Tildes y que está casi cubierto de Helecheras (Pteridium aquilinum). Mas adelante, el Lomo de la Cruz se precipita hacia el sendero por la izquierda, donde un dique rocoso lo corta perpendicularmente brindándonos una imagen un tanto curiosa; crecen por los bordes del mismo algunos ejemplares de Menta-Poleo (Mentha pulegium), Cardos (Carduus clavulatus), Palominos (Echium plantagineum), Amorsecos (Bidens pilosa) y Tederas (Bituminaria bituminosa).


Seguidamente desciende por unos escalones de piedra por el Lomo Colorado, y vuelve a remontar teniendo unas vistas panorámicas del Roque de la Barca (555 m.), una de las cumbres que forman parte de la cuerda montañosa que bordea el Barranco Seco; bajo el camino también es destacable el Morro de la Angostura (377 m.) y algunas cascadas de gran altura por donde se precipitan grandes caudales de agua en temporada de lluvias. Sigue el recorrido entre densa vegetación, donde abundan los Brezos (Erica arborea) y Malfuradas (Hypericum grandifolium), al igual que las Helecheras (Pteridium aquilinum) y Zarzas (Rubus ulmifolius), haciendo del recorrido un pasillo vegetal de una frondosidad extraordinaria; por encima de nuestras cabezas se alza majestuoso el Lomo de la Mesita (615 m.), rodeado de taludes y resbaladeras atestadas de Zarzas (Rubus ulmifolius), Helecheras (Pteridium aquilinum), y en las rocas colindantes muchos Bejeques (Aeonium ciliatum).

 
Laderas del Barranco Seco.

Continúa luego por la Hoya del Moral, ahora junto a la pared rocosa ahuecada donde hay un asiento de piedra; luego sigue entre Zarzas (Rubus ulmifolius) remontando poco a poco por unas escalera talladas en la tosca, hasta dejarnos en un asomadero con vistas hacia Bejía y al camino recorrido que ha ido bordeando el Barranco Seco; seguidamente desciende en línea recta junto a una débil valla delimitadora de unas huertas y luego entre Pencones (Opuntia maxima) y multitud e Zarzas (Rubus ulmifolius), comienza a remontar por Lomo Tieso, donde veremos la senda horadada en la tosca de color marrón.

 

 
Bejía es un caserío muy disperso (i).

Después de bordear varios cauces sin importancia, llegaremos al Barranquillo del Morro, donde el sendero asciende en fuertes rampas por firme terroso y algo estrecho por la Ladera del Morro, que se hacen interminables, hasta llegar poco tiempo después, y no sin antes remontar un sinuoso paso entre escalones, a un amplio llano de firme rojizo, donde nos dan la bienvenida unas señales antiguas de hierro y que forma un collado entre el Roque de los Cardos (598 m.) y el Morro de las Lajas. Hacia dicho Roque asciende un sendero que debemos ignorar, que se desvía más adelante hacia las Cuadras de Don Benito, a nuestra derecha llanea un amplio espacio donde crecen algunos Jaguarzos (Cistus monspeliensis), Mato Riscos (Lavandula buchii), Pencones (Opuntia maxima) y ocasionalmente algún Cardoncillo (Ceropegia dichotoma) aislado y que termina poco después en un mirador natural hacia el Barranco Seco, con vistas panorámicas espectaculares del cauce del barranco, del Roque Carnero (520 m.) y de todo el entorno montañoso del lugar, incluso parte de nuestro destino final en Punta del Hidalgo.

 

Detrás queda el Roque de los Cardos.

 
Señal hacia Bejía (i) y Punta del Hidalgo (d).

Panorámica.

El itinerario de bajada desde aquí lo tomaremos por el Monte del Morro, un bosque de Brezos (Erica arborea) que lo transita un sendero estrecho con firme terroso, con tramos algo resbaladizos y otros mas degradados, que se va abriendo paso muy sinuoso y con un desnivel moderado.

 
Monte del Morro.

Mas adelante, cuando la vegetación es menos abundante, tendremos a la vista sobre vuestras cabezas el Pico de la Gallina (518 m.) y el Roque Aguacada (604 m.) y en las laderas mas bajas nos llamará la atención una gran oquedad usada como refugio pastoril.


Barranco Seco y Punta del Hidalgo.

 
 
Roque Carnero (d).

Continúa el sendero muy degradado y bastante pedregoso, con tramos donde algunos escalones tallados hacen más llevadero el paso; luego, entre multitud de Piteras (Agave americana), continúa por un firme más rojizo y bastante más deteriorado, debido seguramente a algunos corrimientos de tierra por las pasadas lluvias, y nos va haciendo descender hacia las laderas del Barranquillo de las Cuevas Ciegas, donde hay una amplia huerta cultivable encajonada en el mismo cauce; bordeando esta, sigue el trazado del sendero junto a su delimitación en forma de valla y remonta luego entre Tabaibas (Euphorbia lamarckii), algún Pencón (Opuntia maxima) y Verodes (Kleinia neriifolia) por un firme mas compacto y rocoso, llegando a una vieja pista de tierra donde hay plantada una torre de tendido eléctrico en la Ladera de los Morales.


 
 

Dicha pista en pocos metros la encontraremos asfaltada después de cruzar una valla de hierro, y sigue descendiendo en fuerte pendiente atravesando una zona agrícola donde abundan las huertas cultivadas y algunas casas aisladas; discurre paralela al Barranco Seco y con vistas hacia la costa de Punta del Hidalgo con el faro como punto más relevante; en el cauce de dicho barranco está la Galería Brisas del Teide y sobre sus laderas asoma notablemente el Pico de los Cardos (297 m.).

 
Punta del Hidalgo.

Pico de los Cardos.
 
El Homicián (i).

Al llegar a un amplio espacio de la calle donde se aprecian extensas vistas de todo el entorno del barranco y de la costa, hemos llegado a las primeras casas del Barrio de El Homicián, a partir de aquí el descenso continúa por el Camino del Homicián, que discurre paralelo al Barranco del Homicián y se va adentrando paulatinamente entre las casas, convirtiéndose en un recorrido urbano muy pintoresco; mas abajo enlaza con el Camino del Callejón, desde donde se puede apreciar la curiosa vista del Roque de Dos Hermanos (343 m.) entre algunos callejones; la bajada termina poco después en la carretera TF-13, que conecta La Laguna con Punta del Hidalgo, justo enfrente de un pequeño calvario anexo a la Iglesia de San Mateo, donde daremos por finalizado el recorrido y por tanto habremos completado el PR-TF-11.


Iglesia de San Mateo en Punta del Hidalgo.
 
© Texto y fotografías de Francisco Fariña

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