lunes, 17 de octubre de 2016

IGUESTE DE SAN ANDRÉS - LA CANCELILLA – EL PIJARAL - IGUESTE DE SAN ANDRÉS


IGUESTE DE SAN ANDRÉS
- LA CANCELILLA – EL PIJARAL -
IGUESTE DE SAN ANDRÉS

(Por el Caserío de La Laja y El Acebiñal)



FICHA TÉCNICA

TÉRMINO MUNICIPAL: Santa Cruz de Tenerife.
COMO LLEGAR: Desde Santa Cruz de Tenerife tomaremos la carretera de acceso a San Andrés, la TF-11; una vez allí, iremos por la TF-121 que nos lleva directamente al Caserío de Igueste de San Andrés.
COMIENZO: Igueste de San Andrés.
FINAL: Mismo lugar.
DIFICULTAD: Media - alta
DURACIÓN: 5,30 Horas.
LONGITUD: 12,7Km.
PROVISIÓN DE AGUA: En la Plaza de Igueste de San Andrés, frente a la Iglesia hay una fuente pública. En el cauce del Barranco de Igueste hay agua para refrescarse, pero no es potable y en los lugares poblados.
LUGARES DE INTERÉS: Caserío de Igueste de San Andrés e Iglesia de San Pedro; Caserío de la Laja; Lomillo Blanco; Gollada de la Cancelilla; El Pijaral, para el cual es imprescindible tener un permiso del Cabildo Insular de Tenerife.
VENTAJAS: Recorrido muy solitario y bastante pintoresco en temporada de lluvias.
INCONVENIENTES: Abandonando el PR-TF-5 el camino está sin señalizar; la subida desde el Caserío de La Laja hasta La Cancelilla puede llegar a perderse por el crecimiento de la vegetación.
PELIGROSIDAD: El paso sobre el Salto del Chasnero y el Salto del Palo es algo expuesto, pero no entraña un peligro real. 
TIPO DE RUTA: Senderismo.

🚩 RESTRICCIONES:

Para la travesía por el interior de la Reserva Natural Integral del Pijaral es necesario pedir una autorización al Cabildo Insular de Tenerife.


CARTOGRAFÍA


DESCRIPCIÓN:

 
Igueste de San Andrés.

Al final de la carretera de acceso al Caserío de Igueste de San Andrés está la calle San Pedro, la cual nos lleva a la plaza principal donde se alza la Iglesia de San Pedro, un templo datado en 1890 que alberga en su interior interesantes imágenes religiosas contemporáneas, destacando una de la Virgen del Carmen que fue rescatada del mar.

 
 Iglesia de San Pedro (izq.).

 

En este punto hay un panel informativo del PR-TF-5 y unas señales de dirección pertenecientes a dicho recorrido y a la única variante del mismo, el PR-TF-5.1 que se dirige hacia El Semáforo; para la ruta que proponemos haremos caso de la señal que indica el recorrido principal, que asciende suavemente por la carretera bordeando el Barranco de Igueste, hasta que veamos una pista asfaltada que empieza por nuestra derecha y que está señalizada como “Pista Hoya de los Juncos”. 


 
 Pista Hoya de los Juncos.

Dicha pista avanza en suave ascenso, marcada con las señales homologadas del PR-TF-5 y como se ha dicho anteriormente, discurre bordeando el cauce del Barranco de Igueste, cruzándolo en varias ocasiones y teniendo la particularidad que en temporada de lluvias fluye por el mismo un continuo arroyo de agua. El recorrido es por firme asfaltado y camina por una zona eminentemente agrícola donde abundan las casas de campo aisladas que están situadas bajo las numerosas laderas que nacen en la cuerda montañosa que forma el cauce del barranco, donde podremos observar la Atalaya de Igueste (426 m.) que se alza justo encima del pueblo y cerca del Camino del Semáforo; el Morro del Campanario (251 m.), el Lomo de la Sabina, el Lomo de la Castaña, Lomo Bermejo y el Lomo de los Atalayeros (549.), todas ellas son pendientes pobladas de un frondoso Cardonal – Tabaibal (Euphorbia canariensis y Euphorbia mellifera) que bordean dicho cauce. 


Al otro lado se eleva el Lomo del Guirre, El Cerrillar y el Campillo Redondo (253 m.) y la Montaña Hoya de los Juncos (498 m.), cerca de la cual se termina la vía asfaltada. En la base de la Hoya del Quebradero donde hay una curva cerrada a la derecha, se desvía por nuestra derecha y subiendo por una pista de cemento el PR-TF-5, el cual ignoraremos, para continuar en ascenso por el asfalto y por una zona del barranco mas encajonada donde desemboca el cauce de otro barranco secundario que nace en la Hoya de los Abales.

Barranco de Igueste.

Un poco más arriba termina el asfalto y comienza una pista de tierra muy pedregosa que va bordeando un talud rocoso, que enseguida finaliza en una atalaya en el lugar conocido como Cueva el Lomito, donde hay un cruce de caminos y un mirador natural hacia las laderas del Barranco de Igueste y parte del recorrido final que hemos hecho por asfalto; cerca de nosotros y bajo el imponente perfil de la Montaña Hoya de los Juncos (498 m.) hay una ladera donde crecen varios Dragos (Dracaena draco) en estado salvaje, conviviendo con Tabaibas (Euphorbia mellifera) y Cardones (Euphorbia canariensis) en un hábitat absolutamente natural. 

Montaña Hoya de los Juncos.

 

Hacia la derecha nos dirigimos descendiendo por el borde del barranco por un sendero empedrado entre Pencones (Opuntia maxima), Piteras (Agave americana), Tabaibas (Euphorbia mellifera) y Cardones (Euphorbia canariensis); luego iremos llaneando por firme compacto de tierra por la vereda que sigue fielmente el sinuoso cauce del barranco que en temporada de lluvias lleva un continuo fluir de agua.

Restos de empedrado.

Luego una subida escalonada con restos de empedrado nos deja en un promontorio donde crece el llamado Farrobero de la Piedra la Lapa, un solitario Farrobo (Ceratonia siliqua) que da sombra e invita a unos momentos de descanso; cerca está la Galería la Fortuna de Igueste, situada en el cauce del barranco, aunque solo desde una pequeña atalaya asomada al borde, podremos observar las viejas canalizaciones de la misma. 


Barranco de Igueste.

 
Farrobero de la Piedra la Lapa.

Después la senda continúa muy cerca del fondo del barranco y discurre cortando el paso de un enorme dique rocoso que se extiende por la ladera contraria, luego pasamos junto a unas grandes rocas que están encajadas en medio del barranco y justo en la desembocadura de otro cauce que aparece por nuestra izquierda, es el Barranco de los Canales; después remontamos por un tramo empedrado cruzando el cauce principal y luego iremos por firme compacto y prácticamente llaneando, pisando más adelante sobre una pequeña plataforma cementada con una valla de hierro y después de haber pasado por otro trecho con restos de empedrado dejaremos detrás un camino que asciende por la izquierda que sube por el Lomo la Palma hacia La Cancelilla.


Las vertientes del barranco están plagadas de un frondoso Cardonal – Tabaibal (Euphorbia canariensis y Euphorbia mellifera) con grandes ejemplares de Cardones, que convive perfectamente con otro tipo de vegetación característica como Cornicales (Periploca laevigata), Vinagreras (Rumex lunaria), etc. El sendero sigue su curso avanzando por uno de los costados del barranco bajo el Lomo de la Palma y se desplaza cruzando el cauce del barranco principal cerca de una numerosa población de Cañas (Arundo donax) y algunos Sauces Canarios (Salix canariensis); al frente vemos el Lomo de las Rosas por donde fluyen y desembocan varias cuencas como el Barranquillo del Mocanillo. 

 


Continuamos ascendiendo por una vereda excavada en la tosca del terrero, que muy sinuosa nos da paso de nuevo a llanear sobre terreno muy compacto con algunos restos de empedrado que discurre bajo la atenta mirada de las Piedras Oscuras, unos riscos situados bajo el Risco del Bujero (428 m.); también es notable un enorme dique rocoso que queda a nuestras espaldas y que recorre una buena parte de una de las vertientes del barranco.

 


El sendero avanza en esta ocasión por una ligera subida con firme empedrado y pasa luego por una zona estrecha y protegida por un andén rocoso bajo la Hoya del Bucio; después cruza de nuevo el cauce del barranco entre un enorme Zarzal (Rubus bollei), donde tendremos que tener cuidado si el caudal de agua es abundante, y luego remonta repentinamente por una zona estrecha y con firme empedrado donde es notablemente visible unas enormes rocas encajonadas junto al cauce donde hay un salto del barranco y donde se forma una cascada cuando lleva agua. 

  
Vieja construcción junto al sendero (dcha.).

Seguimos remontando y pasamos junto a una vieja construcción hecha bajo un talud rocoso casi mimetizada en el entorno, ya que la vegetación la ha invadido parcialmente; después hay una zona llana y amplia bajo un enorme ejemplar de Eucaliptus (Eucalyptus globulus) y sigue luego su curso excavado en la tosca del terreno y bordeando un extenso Cañaveral (Arundo donax) que aprovecha la humedad del cauce para crecer muy frondoso. Más adelante el camino se encuentra bordeado por un viejo muro de piedra seca que permanece intacto bajo un denso Zarzal (Rubus bollei) y entre el Cañaveral (Arundo donax) que aflora desde el mismo cauce; luego remontaremos suavemente por una zona muy estrecha y con firme bastante irregular marcado en la tosca, que bordea algo expuesto el cauce del barranco y después zigzaguea con firme empedrado avanzando bajo un auténtico túnel formado por la espesura del bosque de Cañas (Arundo donax) que cruza de nuevo el cauce.

Paso tallado en la tosca junto al cauce.

 
Huertas en el Caserío de La Laja.

Enseguida remontaremos en línea recta por una zona estrecha entre muros de piedra seca que delimitan algunas huertas de cultivo, llegando así a las primeras casas de las muchas que componen el Caserío de Las Lajas; seguimos por el evidente camino con la vista puesta en la cuerda montañosa que se eleva sobre el caserío, son visibles el Risco de las Aguilillas (650 m.) y el Salto del Palo, al igual que el Salto del Chasnero y Roque Negro (775 m.), todo un conjunto de elevaciones y fugas que forman un precioso valle. 


Seguimos avanzando entre las huertas y los patios de las viviendas que se asientan en las cercanías del cauce del barranco; este es un caserío que no tiene habitantes que residan de forma permanente en el lugar, sino que los mismos se dedican a la agricultura y suben desde Igueste de San Andrés prácticamente todos los días, aunque es más frecuente encontrarlos los fines de semana, para atender sus propiedades. Ellos mismos son los que han conservado en buenas condiciones el camino para llegar hasta aquí, no contando en ningún momento de la ayuda de ninguna institución pública que se haya interesado por el mantenimiento del mismo.

Parte del Caserío de La Laja.

Vista del Barranco de Igueste.
Después de pasar de largo un estanque de agua y bordear la siguiente vivienda que nos encontremos, giramos bruscamente a la derecha justo al terminar un muro de piedra seca, para remontar en dirección al Lomo de la Erilla por un paso estrecho entre Piteras (Agave americana), Verodes (Senecio kleinia), Tabaibas (Euphorbia mellifera) y Jaguarzos (Cistus monspeliensis) que zigzaguea bastante pedregoso, muy erosionado y con un moderado desnivel de subida. 

 

Risco de las Aguilillas.
Enseguida veremos un cruce de caminos que evitaremos, el de la derecha cruza un barranquillo y se dirige al resto de casas de la aldea y a la izquierda otro se dirige a la zona de El Acebiñal, donde también hay unas cuantas casas y huertas de cultivo bajo la vistosa cascada rocosa que nace en el Risco de las Aguilillas (650 m.). 



Nuestros pasos siguen de frente por una vereda bastante sinuosa y no bien definida hasta llegar a una zona despejada de vegetación y con firme de tosca desgastada donde veremos otra bifurcación a la izquierda, la cual ignoraremos, que se dirige hacia unas huertas en el fondo del barranco, hasta donde podremos ir si queremos refrescarnos con el agua que corre por el mismo. Luego continúa muy degradado y estrecho, con algunos pasos resbaladizos y algunos otros con ocasionales escalones tallados en el suelo que avanza siempre en continuo ascenso y pasa más adelante bajo un roquete donde hay plantada una bandera española. 


Después de pasar bajo dicho promontorio rocoso, la vereda se va internando paulatinamente por La Rinconadilla entre Brezos (Erica arborea), Tagasastes (Chamaecytisus proliferus) y multitud de Verodes (Senecio kleinia), rodeando primeramente una pared rocosa y mas adelante suavizando un poco su desnivel cuando discurre entre una viejas y abandonadas huertas cuya única evidencia son unos muretes de piedra seca que se asoman al paisaje que ofrece este parte del recorrido donde puede observarse una bella imagen del caserío y de las suaves laderas del Barranco de Igueste que fluye entre una frondosa población de Cañas (Arundo donax).
 Barranco de Igueste.

Continuaremos abriéndonos paso entre Crestagallos (Isoplexis canariensis), Brezos (Erica arborea) y Tagasastes (Chamaecytisus proliferus) bordeando el Valle de los Ajos por un estrecho sendero algo expuesto, pero sin peligro de caídas, porque tiene mucha vegetación que lo protege. Luego remontamos mediante unos pocos escalones de piedra para después dar un brusco giro a la izquierda que nos sitúa en una vereda algo más ancha y despejada, pero bastante expuesta al vacío, que transcurre entre Piteras (Agave americana) y alguna Vinagrera (Rumex lunaria) con una ligera subida y que nos va ofreciendo una fantástica panorámica de la cabecera del Barranco de Igueste, donde se asienta el Caserío de Las Lajas, que está formado por un valle entre altas montañas, como la Montaña Hoya de los Juncos (498 m.) y La Atalaya de Igueste (426 m.), entre muchas otras.
 
 Senda estrecha y expuesta sobre el Salto del Chasnero.

Seguimos caminando en las mismas condiciones bajo la Hoya del Chasnero y sobre tan magnífico valle, sobre un firme compacto con algunos tramos más agrestes y otros un poco precarios, teniendo que tener cuidado en estos últimos ya que están bastantes expuestos; después cruzamos el cauce del Barranco de la Mina por la cabecera del Salto del Chasnero, es un cauce casi inapreciable aunque en temporada de lluvias hay que extremar las precauciones al cruzarlo ya que lleva bastante agua. 


Después remontaremos fuertemente entre laurisilva y en zigzag por un sendero más protegido, con algunos trechos tallados y otros escalonados que pasan sobre el Salto del Palo y que discurren bordeando el cauce del Barranco de la Mina, hasta que en un momento determinado giremos a la izquierda en una zona rocosa y lleguemos al Lomillo Blanco, una zona con firme de tosca, despejada de vegetación, donde sólo crecen algunos Tejos (Erica platycodon) aislados y de poco porte; el sendero se encuentra labrado en el suelo y asciende muy sinuoso hasta coronar un punto en forma de atalaya a los 732 metros de altitud; es este el lugar más panorámico de la ruta ya que se divisa todo el valle que lo forman las laderas del Barranco de Igueste y cauces aledaños, así como montañas y alturas destacadas; también es visible el pueblo de Igueste de San Andrés, punto desde donde iniciamos el recorrido.

 

Lomillo Blanco.

Nos introducimos de nuevo en la laurisilva, que está formada por un frondoso bosque de Hayas (Myrica faya), Brezos (Erica arborea) y Tejos (Erica platycodon), donde crecen también Acebiños (Ilex canariensis) y otras especies vegetales características de dicho ecosistema; el sendero discurre bastante estrecho, en continuo ascenso y muy evidente, combinando tramos rocosos con otros algo más compactos. 

 

 
Travesía po la carretera TF-123.

En un momento determinado dejaremos de subir y llanearemos un trecho antes de desembocar en una explanada junto a la carretera del Bailadero, la TF-123. Continuaremos caminando por ella hacia la derecha con la debida precaución, ya que es una vía estrecha y prácticamente sin arcén, unos 850 metros hasta que veamos el inicio de un sendero a nuestra izquierda que se adentra hacia El Pijaral, una zona protegida y catalogada como Reserva Natural Integral, por lo que se hace imprescindible estar en posesión del permiso pertinente expedido con posterioridad por el Cabildo Insular de Tenerife para recorrerlo (HACER RESERVA). Dicha zona comprende una extensión de unas 300 hectáreas formada por grandes desniveles cubiertos de laurisilva y expuestas a la humedad de los vientos alisios, abundando aparte del característico Fayal – Brezal (Myrica Faya y Erica arborea), diferentes especies endémicas como la Esparraguera (Asparagus fallax), el Sauco (Sambucus palmensis) y el helecho denominado Píjara (woodwardia radicans), variedad de grandes dimensiones que habita en las zonas más umbrías del Macizo de Anaga.

Inicio del recorrido de El PIjaral hacia 
la Degollada del Agujero.
Interior de El PIjaral.

Nos adentramos en dicho paraje mediante unos escalones tallados en el firme que discurren por las faldas del Cabezo de la Mina (850 m.) y enseguida nos vemos rodeados de grandes Helechos (woodwardia radicans) que nos acompañarán en todo el recorrido. Una bajada pronunciada y escalonada nos deja en una zona llana donde hay un pequeño bebedero de agua a un lado de la vereda y después iremos avanzando entre Crestagallos (Isoplexis canariensis), Morgallanas (Ranunculus cortusifolius), Malfuradas (Hypericum grandifolium), Mato Blanco (Senecio appendiculatus), Pata Gallo (Geranium reuteri) y un sinfín de especies, por un sendero llano y algo sinuoso con alguna zona despejada que se asoma al entorno y que nos deja entrever por un lado la imagen majestuosa del Teide (3718 m.) y por el otro el fantástico Valle de Taganana. 

 
El Pijaral.

El recorrido continúa bordeando el Cabezo de Limante (872 m.) con algunos remontes suaves y bajadas resbaladizas siempre envueltos por una cantidad ingente de Píjaras (woodwardia radicans); luego continúa llaneando siempre paralelo a la carretera y después de un sinuoso recorrido y cuando tengamos a la vista el Valle de San Andrés, la llamada dorsal de la isla, parte del sureste de la misma hasta la Ladera de Güimar y el Teide (3718 m.), llegaremos a una pronunciada y resbaladiza bajada que termina mediante un tramo escalonado en la carretera TF-123, justo en la Gollada de Cho Blas donde se alza el Cabezo del Agujero (757 m.).
  
Señal de advertencia para solicitar permiso (izq.).
Valle de San Andrés.

Estando en la carretera, tomaremos hacia la izquierda y caminaremos por ella con la debida precaución aproximadamente un kilómetro, hasta que veamos un apartadero amplio en la Gollada de la Cancelilla donde hay un murete de piedra que lo bordea, donde hay una entrada escalonada que da acceso al bosque de laurisilva. 

Inicio del sendero en la Gollada de la Cancelilla.

Veremos varias opciones a tomar, ya que existen dos caminos; iremos por el de nuestra izquierda descendiendo suavemente por un ancho pasillo excavado en el firme y bordeado por Helechos (Diplazium caudatum), bajo multitud de Hayas (Myrica Faya), Brezos (Erica arborea), Acebiños (Ilex canariensis), etc; luego continúa algo más estrecho y sinuoso dirigiéndose a cruzar la cabecera del Barranco de los Cochineros y después continúa bordeándolo por su izquierda discurriendo paralelo al mismo, pudiendo disfrutar de un arroyo de agua que fluye en temporada de lluvias. 

 


El firme es compacto y está totalmente cubierto de la hojarasca caída de los árboles transcurriendo en suave descenso y ocasionalmente entre algunas rocas grandes que nos pueden servir de lugar de descanso si nos apetece. En un momento determinado veremos una franja rocosa que cruza el barranco sobre un pequeño salto que forma una cascada, debemos tener precaución en época de lluvias porque suele estar bastante resbaladizo; luego caminaremos sobre una zona de tosca rojiza que zigzaguea en descenso y nos lleva a un tramo más suave y con firme de tierra que avanza entre el Fayal – Brezal (Myrica Faya y Erica arborea) y desde donde podremos observar, cuando la vegetación nos lo permite, el valle formado por numerosos cauces de barrancos como el Barranco de las Piletas y el de Chiquina.




 
 
El camino continúa luego bastante sinuoso y muy hundido en el terreno, con firme muy degradado y bastante pedregoso, haciendo que el caminar se vuelva muy resbaladizo, la vegetación es cada vez menos abundante y pasa a ser la característica de una altitud menor, crecen al borde del sendero muchos Jaguarzos (Cistus monspeliensis), Verodes (Senecio kleinia), Bejeques (Aeonium canariense) y algunas Piteras (Agave americana), al igual que bastantes tramos poblados de Brezos (Erica arborea). 

 Atalaya hacia el Barranco de Igueste.

 

Más adelante encontramos pequeños intervalos con restos de empedrado y después de pasar de largo una atalaya rocosa con vistas panorámicas, descenderemos bruscamente por El Hayal hasta que el sendero discurra llaneando por un espacio algo expuesto. Después de realizar otra bajada brusca con firme ocasionalmente empedrado, estaremos enseguida en el Lomo el Cabezo, una loma que discurre entre el Barranco de las Piletas y el Barranco de Igueste, que en esta parte alta también se denomina Barranco del Monte; el sendero está muy marcado y continúa caminando en descenso con firme algo pedregoso en dirección a un promontorio que se alza sobre la Hoya del Bucio desde donde podremos observar fantásticas vistas del entorno.


Lomo del Cabezo.

Nos tendremos que fijar a nuestra izquierda, donde aflora en el firme una zona de tosca rojiza, en el inicio de una vereda muy estrecha que desciende repentinamente ignorando el camino principal que baja de frente por el Lomo la Palma hacia el sendero que bordea el Barranco de Igueste y que tomamos al inicio de la ruta.

Caserío de La Laja.

 
Senda descendente por la Hoya del Cabezo.
Empezaremos a descender junto a una pared rocosa por unos pasos estrechos y con mucha pendiente; más adelante se evidencia una vereda estrecha que zigzaguea por la Hoya del Cabezo entre Brezos (Erica arborea) y Fayas (Myrica Faya), que va descendiendo fuertemente con algunos tramos excavados en el firme. Luego avanza más suave y con superficie más compacta, hasta que terminamos cruzando el Barranco de Igueste donde hay unas pequeñas huertas adosadas a una de las casas de las que está formado el caserío. 

  
Cabecera del Barranco de Igueste (dcha.).

Remontaremos luego entre rocas hasta el camino principal y enseguida veremos por nuestra izquierda la bifurcación que tomamos unas horas antes para desviarnos del sendero y ascender hacia La Cancelilla. A partir de aquí continuaremos en un incesante descenso de vuelta, desandando el mismo trayecto que bordea la práctica totalidad del Barranco de Igueste y que termina en el mismo punto donde iniciamos la ruta.



 


© Texto y fotografías de Francisco Fariña
    francisco_farina@yahoo.es