viernes, 25 de enero de 2013

AFUR - ROQUE NEGRO - AFUR



FICHA TÉCNICA


TÉRMINO MUNICIPAL: S/C de Tenerife.
COMO LLEGAR: Al Caserío de Afur se llega mediante la carretera TF-136, que comienza entre los kilómetros 18 y 19 de la carretera TF-12, que viene desde Las Canteras.
COMIENZO: Caserío de Afur.
FINAL: Mismo lugar.
DIFICULTAD: Media.
DURACIÓN: Indeterminada.
LONGITUD: 11,3 Km.
PROVISIÓN DE AGUA: Caserío de Afur; Fuente pública en el Caserío de Roque Negro; Lavaderos de Roque Negro; Caserío de Casas de la Cumbre.
LUGARES DE INTERÉS: Caserío y Centro Urbano de Afur; Casas – Cueva en el Roque Alonso; Caserío y Centro Urbano de Roque Negro; vistas de Roque Negro (741 m.); Lavaderos y Galería de Roque Negro; Caserío Lomo Perera; Caserío y Centro Urbano de Casas de la Cumbre; Camino de Inchirés.
VENTAJAS: Recorrido circular y parcialmente señalizado como PR-TF-8.
INCONVENIENTES: El Camino de Inchirés puede ser muy resbaladizo en temporada de lluvias. El recorrido desde Afur hasta el Caserío de Roque Negro no está señalizado, así como el trayecto desde este último hasta el de Casas de la Cumbre. El Barranco de los Palos puede llevar un caudal importante de agua en temporada de lluvias, por lo tanto hay que ser precavidos al cruzarlo en estas cincunstancias.
PELIGROSIDAD: Baja.
TIPO DE RUTA: Senderismo.

CARTOGRAFÍA

DESCRIPCIÓN


El Caserío de Afur fue, antaño, una aldea perteneciente a Taganana, cuando éste último era un municipio independiente de S/C de Tenerife; una vez se consumó la agregación de Taganana a la capital, dicho caserío pasó a ser un pago mas del municipio, contando con un alcalde pedáneo desde el año 1930 hasta 1981. Cuenta con un pequeño núcleo urbano que se extiende alrededor de la pequeña Iglesia de San Pedro, construida en el año 1954 y con varios barrios dispersos por las montañas que rodean el Valle de Afur. Al final de la carretera TF-136, que comienza entre los kilómetros 18 y 19 de la TF-12, hay un gran aparcamiento sobre la cabecera del Barranco de Afur y bajo la atenta mirada del majestuoso Roque Páez (586 m.) que se alza cerca del Sabinar de Afur, un espacio natural casi impracticable con uno de los reductos poblacionales de Sabinas (Juniperus canariensis) mas extenso de Canarias.



Centro urbano de Afur.

Roque Páez.

Desde el aparcamiento, donde se inicia una pista que se dirige hacia el Lomo Centeno, nos dirigimos directamente a una escalera que sube hacia la plaza principal del caserío, una vez allí iremos a la izquierda ignorando el PR-TF-8 que se dirige a la Playa de Tamadite por el Barranco de Afur y continuamos de frente por el mismo PR, hasta llegar a la plaza donde se encuentra la Iglesia de San Pedro, centro neurálgico de la aldea. Una vez allí nos fijaremos en un poste con diversa señalización y escogemos la concerniente al PR-TF-9 que pertenece al que desemboca en este punto viniendo desde el Caserío de las Carboneras pasando antes por el de Taborno; por la trasera de la plaza se introduce un camino con firme de cemento junto a un muro de piedra seca perteneciente a unos bancales de cultivo, luego comienza repentinamente a descender suavemente mediante unas escaleras sobre el Llano del Corral, para después seguir protegido por un pasamano de hierro y bordeando un barranquillo por donde discurre un arroyo casi permanente de agua, que se nutre de los cauces del Barranco de los Palos y del Barranco de los Durazneros.



Barranco del Agua y Camino del Lomo Centeno.

Desembocaremos al nivel del cauce del barranco con firme adoquinado, ignoraremos una señal de hierro que indica la dirección a tomar hacia Taborno por el PR-TF-9 y tomaremos a la izquierda siguiendo una señal de madera donde puede leerse “La Casa Vieja”; caminaremos junto al mismo barranquillo y enseguida se desvía ascendiendo sinuoso junto a unas rocas de gran tamaño y empieza a ascender por firme empedrado pasando junto a una vivienda y varias huertas de cultivo; luego se estrecha bastante y continua muy erosionado y algo pedregoso entre algunos Pencones (Opuntia maxima), muchas Trebolinas (Oxalis pes-caprae), Cerrajas (Sonchus acaulis), Inciensos (Artemisia thuscula) y Verodes (Kleinia neriifolia).


Caserío de Afur.

Algunos escalones de piedra colocados estratégicamente nos ayudan a veces a remontar y también una zona rocosa donde podremos observar algunos tallados, incluso unas canalizaciones que se aprovechaban para encauzar el agua de lluvia; hay un poste de madera que soporta una farola de alumbrado público, que será una reseña inequívoca para tomar el sendero de la derecha, ya que a la izquierda es el que utilizaremos para el regreso que proviene del Lomo de Inchirés. Continuaremos con vistas hacia el Frontón (531 m.) un pico en forma piramidal que se alza detrás de Lomo Centeno, por donde asciende en fuerte pendiente el PR-TF-9; a nuestras espaldas se extiende un bonito paisaje del Valle de Afur que comprende parte del caserío, el inconfundible Roque Páez (586 m.), la cabecera del Barranco de Afur y el Roque de Taborno (706 m.), que se alza majestuoso en el Lomo del Rayo, cadena montañosa que cierra dicho valle por el sur.

Barranco del Agua y Roque Negro (i).

De improviso y en un giro brusco a la izquierda, aparece la imagen del Barranco del Agua, que lleva un continuo fluir de agua en su cauce y discurre entre dos vertientes muy frondosas, así como el Roque Negro (741 m.), que se eleva muy vistoso sobre todo el paisaje. El sendero asciende en fuerte pendiente remontando paulatinamente por una loma muy empinada y camina algo sinuoso por restos del antiguo empedrado, un poco mas adelante pasa por una zona rocosa y luego comienza a llanear por el Lomo de la Cruz, bordeando una de las vertientes del barranco; es muy cómodo de avanzar ya que es completamente llano y está en todo momento protegido por un talud rocoso donde nacen algunos Brezos (Erica arborea); crecen por todo el entorno del recorrido muchos Inciensos (Artemisia thuscula), Matorriscos (Lavandula buchii), Pencones (Opuntia maxima), Tabaibas (Euphorbia mellifera), algunos Verodes (Kleinia neriifolia), Capitanas (Phyllis nobla), Cerrajones (Sonchus acaulis), Taginastes de Anaga (Echium leucophaeum), etc. Un poco mas adelante tendremos sobre nuestras cabezas la cara sur del Roque Alonso (407 m.), una cima rocosa compuesta de tosca volcánica de color rojizo y cubierta de vegetación; después el camino comienza una ardua subida zigzagueante entre algunos Brezos (Erica arborea) y por firme rocoso; mas adelante se vuelve muy erosionado, donde es posible pisar ocasionalmente en los restos del antiguo adoquinado de piedra; una rampa rocosa sin camino definido y con algunos escalones tallados nos deja en la Degollada de Roque Alonso, un amplio espacio natural entre el Barranco del Agua, el cual hemos venido bordeando por el sendero de subida y el Barranco de los Durazneros, profundo tajo que desciende paralelo al Lomo de Inchirés.

Roque Alonso.

Casas-cueva en el Roque Alonso.

El Roque Alonso y su entorno son merecedores de una pausa larga en el camino, ya que sus casas-cueva construidas en el hueco natural que ha dejado en dicho roque un hipotético desprendimiento, dan al paisaje un cierto encanto, y en ningún momento da la impresión de que la naturaleza ha estado reñida con el hombre; desde aquí es imprescindible asomarse al borde del Barranco de los Durazneros y contemplar la carretera TF-136 que desciende sinuosa hasta el Caserío de Afur, resguardado permanentemente por el Roque Páez (586 m.), que desde este punto se percibe como si su forma geológica fuese diferente. Desde la otra parte, al borde del Barranco del Agua, se observa el paso del PR-TF-9, que desciende vertiginosamente por el Lomo Centeno hasta el mismo caserío y mas abajo el Barranco de Afur, bajo el Lomo del Rayo y Roque Taborno (706 m.); también podemos acceder a las casas por un estrecho paso y curiosear un poco por los alrededores, siempre respetando las viviendas que son de propiedad particular, aunque estén en estado de abandono casi total.

Tramo empedrado y escalonado.




De vuelta al camino, retomaremos el paso por firme muy erosionado, remontando sinuosamente por superficie volcánica muy arenosa, entre Tederas (Bituminaria bituminosa), Bejeques (Aeonium ciliatum) y Trebolinas (Oxalis pes-caprae); enseguida el paso es reforzado con grandes lajas de piedra dispuestas en forma de escalera y con un recorrido muy marcado y cimentado por grandes rocas, sigue bajo algunos Brezos (Erica arborea) y entre sotobosque de Cerrajas (Sonchus acaulis), Trebolinas (Oxalis pes-caprae) y Bejeques (Aeonium ciliatum), rodeando las faldas de una cumbre rocosa con vistas panorámicas del Valle de Afur, a la cual es imprescindible aproximarse, desviándonos por unos momentos del sendero principal.



Vista general del Valle de Afur.

Roque Taborno desde el sendero hacia Roque Negro.

 



Por la Gollada del Góngaro continua luego el recorrido junto a unas Piteras (Agaveamericana) aisladas y luego asciende estrecho y con firme de tierra compacta muy suavemente por el Lomo del Acebiño, un desnivel cubierto de numerosos Brezos (Erica arborea), bajo el cual pasaremos junto a un pequeño cuarto de aperos y alguna huerta cultivada; por los bordes del camino crecen muchos Pencones (Opuntia maxima), Inciensos (Artemisia thuscula) y Cerrajas (Sonchus acaulis) y el camino nos lleva a pasar junto a una vivienda solitaria y mas adelante llanear por superficie cementada, hasta llegar por medio de unos escalones a la Gollada Gaitano, donde nos toparemos con una pista asfaltada junto a una casa; tomaremos a la izquierda subiendo por dicha calle, con la vista de frente al imponente Roque Negro (741 m.), inconfundible masa rocosa de paredes lisas y de color oscuro.


 
Roque Negro (d).

Pista La Morena en Roque negro.

A los doscientos metros nos encontraremos con la carretera de acceso al Caserío de Afur, la TF-136, iremos avanzando por la misma y enseguida entraremos en la jurisdicción del Caserío de Roque Negro, ya que una señal así lo indica; caminaremos hasta encontrar a la derecha la Pista la Morena, que discurre prácticamente llana y con firme de cemento y tierra; llega un momento que a la izquierda, donde hay un muro de piedra de reciente fabricación.

Camino por el Lomo la Morena.



Valle de Afur.

Comienza en fuerte ascenso un camino escalonado con firme de cemento que sube por el Lomo la Morena, es un paso muy sinuoso, bordeado continuamente por una población muy numerosa de Brezos (Erica arborea) y con fuerte desnivel, que está totalmente protegido por un pasamano de hierro y escalones cómodos para facilitar el paso de los vecinos que habitan el caserío; a medida que tomamos altura el paisaje a nuestras espaldas se extiende muy bello, ya que parte del Valle de Afur, destacando el Roque Taborno (706 m.), el Roque Marrubial (487 m.) y el Roque el Tablero, está a nuestra entera disposición visual. Terminada la subida, llegaremos a la Plaza Nuestra Señora de Fátima, centro neurálgico de este pequeño y pintoresco caserío, donde también se encuentra la Ermita de San Roque, empequeñecida bajo el gigantesco Roque Negro (741 m.), hay también un mirador señalizado y documentado con un panel informativo, hacia el Valle de Afur y el Barranco de la Porquera.

 
Roque de Taborno desde 
Roque negro.


Plaza Ntra. Sra. de Fátima y Ermita de S. Roque. 



Nuestra ruta continúa por el interior del caserío, dejando la ermita a nuestra espalda, para ir descendiendo por un callejón estrecho entre algunas viviendas; bajo alguna de ellas puede verse la casa-cueva excavada en la toba volcánica en la cual está hecha, auténtico vestigio de lo que antiguamente fue esta aldea. El sendero está señalizado con unas balizas de madera numeradas y hay en la plaza un cartel de la existencia del recorrido, aunque los folletos a los cuales hace referencia desconocemos donde se pueden adquirir.


De camino a Los Lavaderos de Roque Negro.

Sigue sinuoso el camino, que discurre entre un pasamano de hierro, hasta encontrarnos una desviación señalizada junto a un gran ejemplar de Pino Canario (Pinus canariensis); hacia la izquierda iremos en busca de los Lavaderos y de la Galería de Roque Negro, como así lo indica dicha señal, y a la derecha ignoraremos el camino que viene en ascenso y que usaremos para el regreso. Progresaremos luego llaneando por el exterior de otra casa-cueva y junto a una valla que delimita una huertas de cultivo, comenzaremos a descender suavemente por unos escalones tallados en la roca y luego pasaremos de largo un muro de piedra seca donde se encuentran unos asientos dispuestos para ver pausadamente el paisaje del Barranco de la Porquera y el Caserío del mismo nombre, que se asienta en la ladera que nos queda enfrente; desde el muro cuelgan numerosos Helechos (Pteridium aquilinum) y por los bordes del sendero crecen Cerrajas (Sonchus acaulis), Trebolinas (Oxalis pes-caprae), Capitanas (Phyllis nobla), Inciensos (Artemisia thuscula) y algunos Pencones (Opuntia maxima).


Escalera tallada de camino a Los Lavaderos (i).

Luego otra escalera horadada desemboca en un estrecho sendero que transcurre suavemente descendiendo por el borde del barranco y después de evitar otra senda hacia una edificación, seguiremos bajando paulatinamente hasta confluir con una pista pavimentada junto a los lavaderos. Tendremos a la vista los Lavaderos de Roque Negro, construidos en el año 1897, están formados por dos pilas diferenciadas donde se recogía el agua de la galería próxima, una más grande que la otra, y a ambos lados las piedras dispuestas para lavar la ropa; junto a ellos está la entrada de la Galería Roque Negro – Catalanes, que por seguridad está cerrada al público y también un antiguo muro de tosca rojiza que perteneció a la misma infraestructura hidráulica. Este conjunto etnográfico tiene mucha importancia para los habitantes del caserío, ya que dio lugar a una cierta independencia de las aldeas cercanas porque el alumbramiento de la galería fue uno de los mas importantes del Macizo de Anaga, así mismo fue lugar de encuentro y reunión de los vecinos, propiciando las relaciones de todos ellos.


Lavaderos de Roque Negro
 

Cruzando el Barranco de la Porquera, veremos como asciende un estrecho sendero hacia el Caserío de La Porquera, un conjunto de casas aisladas que se asientan sobre el Lomo de la Porquera. Ignoramos dicho camino y nos dirigimos en descenso por la pista, la cual discurre por el borde del barranco donde circula un pequeño arroyo de agua; enseguida se convierte en un sendero que se aleja del barranco y que asciende zigzagueante y bastante degradado hasta llegar al cruce de caminos que nos encontramos a la bajada y que luego continúa hasta terminar de nuevo en la Plaza Nuestra Señora de Fátima.



Pista de regreso al casco urbano de Roque negro.

Siguiendo con la ruta prevista, saldremos de dicha plaza y con ello del núcleo principal de Roque Negro; junto a una fuente pública de agua nos dirigimos hacia la carretera TF-136 y proseguiremos en ascenso por ella unos doscientos cincuenta metros hasta encontrar a la izquierda un estrecho camino con firme de cemento y protegido por un pasamano de hierro, que se adentra hacia el Caserío Lomo Perera, otro conjunto de casas dispuestas al borde de dicha senda.


Caserío Lomo Perera.


El camino asciende por la cara sur del Roque Negro y discurre escalonado entre bancales de cultivo y los patios cercanos de las viviendas; poco después se convierte en un sendero estrecho de tierra que llanea por el borde de un barranquillo y llega un momento que tendremos que fijarnos a la izquierda como se adentra en fuerte pendiente entre multitud de Cerrajas (Sonchus acaulis), Helechos (Pteridium aquilinum) y Brezos (Erica arborea), por una loma algo resbaladiza.


Cerrajones al borde del sendero.

Luego discurre muy precario y con firme bastante irregular entre Zarzas (Rubus bollei), Trebolinas (Oxalis pes-caprae), algún Bejeque (Aeonium ciliatum) e Inciensos (Artemisia thuscula); pasa junto a una gran roca blancuzca y de repente comienza una fuerte subida por el sendero que está horadado en el terreno y continua luego muy resbaladizo junto a algunas huertas cultivadas; mas adelante sigue ascendiendo con fuerte desnivel y en incesante zigzag, ocasionalmente podemos encontrar algunos escalones tallados en el firme y poco a poco se va abriendo paso bajo un frondoso Brezal (Erica arborea), hasta que terminemos en una pista agrícola en la Gollada del Roque.


Pista forestal en la Gollada del Roque.

A la izquierda se evidencia un paso que ignoraremos y que asciende precariamente por el Lomo los Burros, hacia la cumbre del Roque Negro; la pista que debemos seguir conecta enseguida con otra, que a la derecha, nos llevará mediante un agradable paseo de unos dos kilómetros de recorrido bajo un inmenso y bello bosque de laurisilva, hasta desembocar en la carretera TF-12, justo en el Caserío de Casas de la Cumbre, un núcleo urbano situado junto al Cabezo de Llano Grande (864 m.), que se extiende junto a la carretera y donde se encuentra la Ermita de Nuestra Señora de Guadalupe, edificación contemporánea, del año 1982, que alberga una imagen de la Virgen de Guadalupe hecha por un escultor de Taganana en 1983.


Ermita de Ntra. Sra. de Guadalupe en 
Casas de la Cumbre.

Aquí confluye el PR-TF-3 que comienza en la Casa Forestal de Taganana, baja a Valle Brosque por El Majimial y asciende luego por Lomo Mataborricos, conectando en este punto con el recorrido que estamos haciendo.


Tramo de carretera.


Señalización al inicio del Camino de Inchirés

Seguiremos caminando por el margen de la carretera por dicho PR y en unos quinientos metros encontraremos a la izquierda un apartadero donde hay un poste con señalización correspondiente al PR-TF-3 y también al PR-TF-8; este último es el que nos interesa y comienza adentrándose por el Camino de Inchirés por un pasillo vegetal cubierto de un hermoso Fayal - Brezal (Myrica faya y Erica arborea), donde también podemos encontrarnos todo tipo de vegetación arbórea de la laurisilva, como Acebiños (Ilex canariensis), Palo Blanco (Picconia excelsa), Follaos (Viburnum rigidum), Hijas (Prunus lusitanica), etc., al igual que un frondoso sotobosque donde crecen Capitanas (Phyllis nobla), Bicacareras (Canarina canariensis), Helechos (Pteridium aquilinum), y un sin fin de especies vegetales características de este tipo de ecosistema.


Camino de Inchirés.





Rápidamente el sendero comienza a descender con fuerte pendiente y discurre por firme escalonado, estos escalones tallados en la superficie son muy habituales en los senderos de todo el Macizo de Anaga, sobre todo en aquellos con fuerte inclinación, ya que facilitaban el paso de la gran cantidad de usuarios que tenían en la antigüedad; después continua muy sinuoso y en algunas ocasiones bastante resbaladizo, ya que este tipo de firme muy liso tiene el inconveniente de ser muy vulnerable a la humedad. Transcurre todo el trayecto en bajada y prácticamente todo el recorrido está compuesto de este tipo de suelo, estando la caja del camino hundida en el terreno, por lo tanto es imposible perder su traza.


Camino de Inchirés.
 

Nos encontraremos algunos tramos llanos que son un alivio para la constante bajada y donde tendremos ocasión de detenernos unos instantes para observar el fantástico ecosistema natural; desde uno de ellos, donde la vegetación es menos frondosa, podemos ver perfectamente la imagen imponente de la cara norte del Roque Negro (741 m.) y de la Degollada del Roque, por donde pasamos anteriormente; su pared mas despojada de vegetación se precipita bellamente sobre la Gollada Patricio y el Caserío de Roque Negro.


  
Observando la flora al borde del sendero (i).

  
Algunos tramos llanos.

Luego la senda progresa muy deteriorada, pedregosa y continua permanentemente sinuosa; crecen por aquí Acebiños (Ilex canariensis), algún Loro o Laurel (Laurus novocanariensis), Bejeques (Aeonium ciliatum), Inciensos (Artemisia thuscula) y Cerrajones Arbóreos (Sonchus canariensis); luego vuelven a hacer aparición las escaleras horadadas en el firme y de nuevo el trazado está incrustado en el terreno de tal manera que podemos apoyarnos en los bordes si perdemos en algún momento el equilibrio; realmente es una delicia caminar por esta senda, ya que es de una belleza sorprendente. 

  
Roque de Taborno al frente.

 
Escalones tallados en el firme.
 

Roque Negro desde el Camino de Inchirés.

En un momento determinado nos desviaremos unos metros a la izquierda, entre algunos Matorriscos (Lavandula canariensis), para asomarnos a un montículo que sirve de mirador natural hacia el Valle de Afur, las vistas son realmente asombrosas; enseguida el camino da un giro a la derecha y desemboca en una pista asfaltada, seguiremos a la izquierda en suave descenso, entre una multitud de Trebolinas (Oxalis pes-caprae), Cresta de Gallo (Isoplexis canariensis) y algunas Bicacareras (Canarina canariensis) y Cerrajas (Sonchus acaulis). 

  
Roque de Taborno.

 
Tramo escalonado y estrecho.

Roque de Taborno y Roque Páez.

Una señal del PR nos invita mas adelante a desviarnos a la derecha, a seguir bajando por un sendero muy pedregoso y resbaladizo, que después de cuantiosos giros entre Brezos (Erica arborea), Cerrajas (Sonchus acaulis) y Vinagreras (Rumex lunaria), termina en un camino con firme de cemento; luego a la izquierda este mismo camino nos lleva, por la trasera de una vivienda solitaria, a desembocar de nuevo en la carretera TF-136. 

  


Caserío de Afur de nuevo a la vista.

 

Una vez en ella iremos en dirección descendente junto a un bar restaurante y después de la primera curva nos enfrentaremos a unas vistas espectaculares del Roque Alonso (407 m.), por donde pasamos anteriormente y directos hacia el Caserío de Roque Negro, también es posible observar la majestuosidad del Roque Negro (741 m.) y demás cadenas montañosas que forman el Valle de Afur. 

 
Roque Negro.

 

Después de aproximadamente trescientos cincuenta metros, nos desviaremos de nuevo a la izquierda en La Explanada, abandonando la carretera y bajaremos por una rampa de cemento que se convierte poco después en un camino ancho y pedregoso que transcurre por una loma entre el Barranco de los Durazneros y el Barranco de los Palos. 

  
Carretera TF-136, en dirección a Afur.

Luego sigue su curso por una zona rocosa y en ocasiones muy pedregosa, con vistas al Caserío de Afur; mas adelante revierte muy degradado y en ocasiones hay algunos escalones tallados, al igual que algunas rocas colocadas en forma de peldaños que facilitan con creces el paso. Terminaremos la incesante bajada cruzando con cuidado el cauce del Barranco de los Palos, que en temporada invernal suele llevar agua y luego continuaremos remontando suavemente por uno de sus costados. 

 
Vistas hacia el Valle de Afur desde el PR-TF- 8.

 
Puente sobre el Barranco de los Palos.

De nuevo en Afur, con el Roque de Taborno 
como testigo.

Al llegar a un poste indicador del PR, lo ignoraremos y volveremos hacia la izquierda en busca de un visible puente que atraviesa de nuevo el cauce del mismo barranco; después de cruzarlo, caminaremos por un sendero estrecho y de firme muy compacto que conecta mas adelante en un punto determinado, con la bifurcación que nos encontramos al comienzo, después del letrero que indicaba “La Casa Vieja”; una vez en ese punto, solo nos resta pasar junto a una casa aislada y después desandar el camino del principio, el PR-TF-9, que bordea el cauce del Barranco de la Porquera, que mas adelante pasa a denominarse Barranco de Afur; hasta converger en la Plaza del Caserío de Afur, punto de partida de la ruta, dando así por finalizado el recorrido propuesto.



© Texto y fotografías de Francisco Fariña
    Francisco_farina@yahoo.es