lunes, 30 de mayo de 2011

MASCA - PUERTO SANTIAGO


MASCA – GALERÍA DEL NATERO -
PUERTO SANTIAGO


La siguiente descripción es puramente informativa y no pretende ser una guía exacta de la ruta, ya que las condiciones meteorológicas y los fenómenos naturales adversos pueden cambiar la morfología del recorrido. Cada cual hará esta travesía bajo su propia responsabilidad, es aconsejable ir acompañado por un guía conocedor de la misma.


FICHA DE LA RUTA

TÉRMINO MUNICIPAL: Buenavista y Santiago del Teide.
COMO LLEGAR: Desde Puerto Santiago tendremos que tomar la carretera TF-454 hasta Tamaimo, donde conectaremos con la TF-82 que nos llevará a Santiago del Teide; una vez allí, la TF-436 nos llevará directamente a Masca.
COMIENZO: Caserío de Masca.
FINAL: Puerto Santiago.
DIFICULTAD: Alta.
DURACIÓN: 6 horas.
LONGITUD:
PROVISIÓN DE AGUA: Hay algunos tramos donde el canal lleva agua de las galerías.
LUGARES DE INTERÉS: Caserío de Masca; Canal de Masca; Camino del Natero; Barranco del Natero; Galería del Natero; Canal del Natero; Vistas panorámicas del Acantilado de los Gigantes; Vistas de la Playa de Barranco Seco; Barranco Mancha los Díez; Degollada de la Bermeja; Travesía por el borde del acantilado con vistas hacia Puerto Santiago.
VENTAJAS: Ruta muy solitaria y de alto valor paisajístico.
INCONVENIENTES: No está señalizada y tiene muchos pasos expuestos. Antes de hacerla es conveniente estudiarla y consultar a alguien que la haya hecho ya que es proclive a confusiones.
RECOMENDACIÓN: Esta travesía NO ES APTA para personas poco acostumbradas a caminar durante largos periodos de tiempo, a destrepar por terrenos delicados, así como a las que tengan problemas de vértigo y claustrofobia, ya que es una ruta con muchos pasos expuestos sin protección donde hay que extremar las precauciones; lo más recomendable es ir acompañado por alguien que ya la haya hecho con anterioridad.
PELIGROSIDAD: Alta.
TIPO DE RUTA: Travesía.

CARTOGRAFÍA

 

DESCRIPCIÓN

El Caserío de Masca está situado dentro del Parque Rural de Teno, uno de los macizos mas antiguos de la isla junto con el Macizo de Anaga; formado a partir de las erupciones volcánicas de hace mas de siete millones de años y que el tiempo ha ido transformando en profundos barrancos y altos acantilados.

 
Roque Tarucho (i); Caserío de Masca (d).

La travesía comienza en la pintoresca Plaza de Masca, teniendo la vista impresionante del Barranco de Masca que se precipita junto a las impresionantes paredes que albergan los riscos de El Mocanito y La Cabezada; a nuestras espaldas se alza el majestuoso Roque Tarucho (1099 m.) y de frente el inconfundible Roque Catana (622 m.) alzándose sobre las ultimas casas situadas al final de la calle principal. Bajaremos por dicha calle evitando la plaza, por una vía estrecha y empedrada que nos llevará a un desvío señalizado a la izquierda que se dirige al cauce del Barranco de Masca; va descendiendo mediante escalones reforzados con troncos de madera, entre Piteras (Agave americana) y Pencones (Opuntia maxima) con vistas muy bellas hacia el Lomo de Masca, una ladera donde se ubica el segundo núcleo poblacional del caserío, entre multitud de bancales atestados de Palmeras Canarias (Phoenix canariensis) y bajo la atenta mirada de la ladera rocosa que cierra el Valle de Masca por el sur.

 
Puente sobre el Barranco del Mocanito (d),
en la cabecera del Barranco de Masca.

Seguimos descendiendo, esta vez por firme algo resbaladizo, con tramos mas estrechos donde podremos ver restos de empedrado y donde nacen algunas Retamas (Retama rhodorhizoides) y Tabaibas (Euphorbia lamarckii); por último ya llegando al cauce, encontraremos unos escalones tallados en la roca que nos dan paso a un puente de madera que cruza el Barranco del Mocanito que forma parte de la cabecera del Barranco de Masca, el cauce está cubierto de un impenetrable Cañaveral, donde también despunta alguna Palmera Canaria (Phoenix canariensis) aislada. Después de cruzar el puente, seguiremos el sendero del Barranco de Masca que sigue a la derecha y en unos cincuenta metros encontraremos a la izquierda una pequeña resbaladera junto a una Vinagrera (Rumex lunaria), que se desvía en sentido ascendente del camino y que da acceso a la boca de un túnel; dicho pasadizo subterráneo tiene un recorrido en línea recta de aproximadamente 1,5 kilómetros que nos llevará bajo el Lomo de Guergues directamente al cauce del Barranco del Natero; hay que tomar precauciones ya que el recorrido dentro de la cavidad es claustrofóbico al no existir nada de luz, por lo tanto hay que ir provisto de casco, frontal o linterna y un tipo de calzado que nos podamos cambiar, ya que hay en casi todo el recorrido unos treinta centímetros de agua.

  
Acceso al túnel desde Masca (i);
El Roque, después de mas de 1 Km de recorrido subterráneo (d).

A la salida del túnel tendremos una primera imagen compuesta por El Roque, un pitón rocoso bajo las laderas del Risco Blanco (934 m.), donde crece un precioso Cardonal (Euphorbia canariensis) y que alberga un refugio de piedra incrustado en su base, hay una Higuera que puede servir de referencia para situar la entrada o salida de la galería y varias paredes de piedra encajonando el cauce de un barranquillo que desemboca en el Barranco del Natero. Tendremos que buscar los restos del antiguo Camino del Natero que discurre descendiendo por la ladera derecha de dicho barranco; a la izquierda ignoraremos el mismo camino que asciende por el Morro de los Sauces hacia la Galería de los Sauces y continúa hasta las Casas de Arasa, en las inmediaciones de la carretera TF-436 de acceso a Masca.

Camino del Natero.

 
Cauce del Barranco del Natero.

  

Entre grandes ejemplares de Tabaibas (Euphorbia lamarckii), enormes Retamas (Retama rhodorhizoides) y algunos Balos (Plocama pendula), discurre un precario y terroso sendero que tendremos que intuir junto a un antiguo estanque y una atarjea casi derruida; enseguida el cauce del majestuoso barranco se hace visible bajo los monumentales riscos de La Tablita, donde podremos ver los restos de algunos diques rocosos que en tiempos remotos cruzaban el barranco de lado a lado, ya que en la ladera contraria sigue la línea natural del mismo. En el cauce suele discurrir un pequeño riachuelo que es mas patente después de la época de lluvias, fluye entre grandes rocas y bajo los márgenes de las laderas plagadas de un precioso Cardonal – Tabaibal (Euphorbia canariensis y Euphorbia lamarckii), escoltado de grandes Retamas (Retama rhodorhizoides).

Impresionante vista de las laderas
del Barranco del Natero.

 
Cardonal-Tabaibal en las vertientes del barranco.
 

Siguiendo el canal antes mencionado, remonta el camino bien formado, con restos de un precioso empedrado por Los Granaditos, ascendiendo y alejándose cada vez más del cauce y continuando paralelo al risco que serpentea en numerosas vueltas. Se interna después en una suave bajada, bordeada de Matorriscos (Lavandula buchii), endemismo tinerfeño y Tabaibas (Euphorbia lamarckii) y remonta luego bajo una amplia bóveda desde donde podremos observar como vuelve a descender pegado al risco y sobre un muro de piedras hecho para tal fin; una vez sobre el sendero veremos como el empedrado ha permanecido casi intacto sobreviviendo al paso del tiempo; un poco mas adelante comienza a zigzaguear vertiginosamente por una loma dejando detrás las altas paredes atestadas de viejos Cardones (Euphorbia canariensis), dirigiéndose de nuevo al cauce del barranco, que se ha encajonado notablemente bajo el Paso de Carreño; a un nivel mas bajo podremos ver el canal que seguimos al principio que pronto desapareció separándose del camino principal.

 
El Camino del Natero bajo numerosos Cardones.


Antes de llegar al nivel del fondo del barranco, vuelve a remontar de nuevo junto al risco cimentado sobre un muro de piedras y luego pasa a llanear bajo el Andén de la Maranuela junto a una atarjea desde donde tendremos la primera vista de la Galería del Natero y el canal por donde caminaremos después de cruzar el cauce del barranco; desde esta parte del camino se ve el techo de una edificación anexa a la galería y el discurrir del sinuoso tramo que nos separa hasta llegar a las inmediaciones de dicha galería.

 
El Camino del Natero a su paso
junto a las altas paredes del barranco.
 

Descenderemos hacia el cauce del barranco, entre Balos (Plocama pendula), Tabaibas (Euphorbia lamarckii) y Cardones (Euphorbia canariensis), ignorando un sendero junto a una canalización que se adentra en el risco hacia la derecha y que cruza subterráneamente el Lomo de Guergues para terminar en el Barranco de Masca. El recorrido hasta el cauce es algo resbaladizo y cuando lleguemos al mismo tendremos una vista impresionante del encajonado barranco donde se encuentra un puente de cemento que contiene la canal que va hacia la galería; ascenderemos a la vertiente contraria por un paso delicado arropado por un enorme Cardón, (Euphorbia canariensis) y que nos dejará en el Canal del Natero.

 
Cruzando el cauce del barranco en busca del Canal del Natero (i).

Galería del Natero desde el canal.

Vale la pena una parada en este punto y observar lo grandioso del paisaje, una gran cascada que ha erosionado la roca, se precipita hacia el cauce del barranco principal desde el Morro del Asomadero junto al Paso de la Tosca, una serie de riscos muy altos que discurren hacia el mar en el Acantilado de los Gigantes y que acompañan al cauce del barranco que en este tramo se observa muy encajonado y estrecho. Comenzamos el recorrido junto al canal, que siempre lo tendremos a nuestra izquierda, por un amplio paso bajo los Chafurnos del Natero, el firme es terroso y muy estrecho y discurre siempre junto al acantilado, los primeros metros son sencillos y van entre Balos (Plocama pendula) y multitud de Balangos (Avena canariensis), hasta que enseguida comienza a recorrer el risco que forma un barranquillo muy expuesto hacia el cauce, hay que ir siempre con mucho cuidado ya que el espacio entre el canal y el precipicio es de apenas 30 centímetros en algunos lugares.

 
Barranquera Cha María de las Nieves (i).
   
Bonitas vistas de las paredes del Barranco del Natero.

 

En poco tiempo tendremos a la vista el cauce de un barranco secundario que desemboca en el Barranco Seco, denominación del cauce que comienza después de la Galería del Natero y que dicho sea de paso discurre muy angosto y sinuoso bajo el sendero que va hacia la Playa de Barranco Seco, el paso por le canal es bordeando la Barranquera de Cha María de las Nieves, unas resbaladeras que se originan en El Cabezón (734 m.) y la Angostura (649 m.), ambas cumbres forman parte del borde del barranco que acabamos de dejar detrás.

 
La travesía no da tregua para bajar la guardia.

Muchos pasos bastantes expuestos, cruzando algunos túneles de poca distancia, nos llevan por el borde del acantilado teniendo siempre a la vista el océano con la isla de La Gomera en el horizonte, donde pululan barcos de turistas y yates en busca de la tranquilidad que ofrece el litoral por esta zona de la isla, acercándose a la Playa de Barranco Seco que ya es visible una pequeña parte desde este privilegiado lugar, junto a la Punta de los Machos. Las vistas del acantilado formado por las vertientes del barranco son impresionantes, multitud de cuevas de gran tamaño se han formado por la erosión de millones de años y los colores oscuros de la roca descompuesta, separada por diques de roca mas dura, es señal de la antigüedad de este precioso macizo, dichas laderas están cargadas de Cardones (Euphorbia canariensis) y Tabaibas (Euphorbia lamarckii), formando una población vegetal sin comparación.

 
Manolo y Ramón del Club Maján y David (d).

 
Hay tramos muy expuestos al acantilado.

 
Playa de Barranco Seco.

Mas adelante, siguiendo con cuidado siempre y con la precaución necesaria en estos casos, pasaremos la Hoya de las Piedras, donde un arco de piedra sobre el canal nos da la bienvenida dando paso a un trecho bastante expuesto y donde maximizaremos las medidas de seguridad; llegaremos después a un excelente mirador natural justo encima de la Playa de Barranco Seco y continuaremos con la vista permanente de la misma; crecen en los alrededores muchos Matorriscos (Lavandula buchii), Magarzas (Argyranthemum foeniculaceum) y Cerrajillas de Teno (Sonchus tuberifer), mientras las laderas se precipitan menos vertiginosas que en ocasiones anteriores. De pronto se nos aparece de frente un gran murallón bajo los Andenes del Jurado, precipitándose en el mar en la Puntilla de Barranco Seco, mas adelante el recorrido, junto al canal siempre, da paso a una gran bóveda por cuyo interior discurre el canal que vamos recorriendo y desde donde se observa gran parte de la Playa de Barranco seco.

 
El inmenso mar del Acantilado de los Gigantes.

 

 
Zona de túneles (i); alejándonos de la Playa de Barranco seco (d).

Poco a poco y salvando varios puntos bastantes delicados por ser muy expuestos al precipicio, nos vamos internando en la ladera norte del Barranco Mancha los Díez, teniendo a la vista la totalidad de la playa, donde hay varios pitones rocosos entre los cuales crecen Cardones (Euphorbia canariensis) y Matorriscos (Lavandula buchii); luego un pequeño túnel nos va alejando definitivamente del acantilado en el mar, que mas adelante nos da paso a una zona rocosa en Las Vetas del Manojo, donde el canal atraviesa varios pasos de poca longitud por el interior de las rocas.

En el borde del Barranco Mancha de los Díez.

Llegaremos a un pequeño estanque en desuso donde el canal se desvía a la izquierda por otro pasadizo; desde este depósito surge una tubería que se despeña vertiginosamente por toda la ladera del barranco, cruza su cauce y asciende luego por la vertiente contraria en un alarde de construcción imposible, porque hay que pensar que antiguamente se trabajaba sin los medios que existen hoy en día.

En las inmediaciones de la Veta de los Ancones.

Después de salvar esta primera galería, tendremos la perspectiva de todo el recorrido por la ladera del barranco y el cauce ancho del mismo, la travesía junto al canal no es tan vertiginosa como la que hemos hecho hasta ahora, suavizándose por tanto y pudiendo atender más detenidamente el paisaje que nos rodea; a la izquierda y sobre nuestras cabezas, impresiona ver los riscos y barrancos de la Veta de los Ancones y de la Hoya Leñas Blancas, de colores oscuros y atravesados por cantidad de diques rocosos, donde nacen grandes ejemplares de Cardones (Euphorbia canariensis); al lado del camino hay multitud de Balos (Plocama pendula) y un mar de Balangos (Avena canariensis) que nos van llevando paulatinamente hasta el cauce del barranco después de haber traspasado un hueco bajo un dique peñascoso; barranco arriba puede también apreciarse el Risco Blanco que se alza sobre la canalización perteneciente a la Galería de los Sauces, visible gracias a las surgencias calcificadas del agua que por dicho canal pasa.

Paso resbaladizo en el Barranco Mancha de los Díez.

En dicho cauce hay un saltadero de unos 10 metros de altura con una poza de agua que tendremos que salvar perpendicularmente junto al canal con la máxima precaución, ya que la piedra está permanentemente mojada y por lo tanto extremadamente resbaladiza. El camino nos lleva llaneando, sin perder el rumbo del canal, hasta una explanada, en las inmediaciones de una galería, donde hay mucha vegetación, como Magarzas (Argyranthemum frutescens), Inciensos (Artemisia thuscula), Tederas (Bituminaria bituminosa), Tabaibas (Euphorbia lamarckii) y en los riscos una cantidad ingente de Cardones (Euphorbia canariensis), todo ello bajo el Morro del Asomadero y formada por el material de extracción del próximo pasadizo subterráneo que tendremos que cruzar.

 
Risco Blanco (i); Morro del Asomadero,
en la boca del segundo túnel (d). 

Es un túnel algo mas corto que el de Masca, discurre junto al canal, con firme compacto y en línea recta, con una longitud de unos ochocientos metros que nos dejará en la Degollada de la Bermeja, bajo la Montaña de Guama (877 m.); saliendo del conducto lo primero que veremos es Puerto Santiago y un barranquillo que desemboca junto a la Punta del Gigante, por donde discurre un mal sendero muy expuesto y resbaladizo; el canal que venimos siguiendo continua a nuestra izquierda por el acantilado por pasos casi imposibles, por lo tanto tendremos que evitarlo y descender por dicha senda, hasta el cauce de dicho barranquillo y luego ir ascendiendo por un camino estrecho y muy pedregoso por el borde muy expuesto del Acantilado de los Gigantes, las vistas son muy vertiginosas y un mal paso puede ser de consecuencias graves, por lo tanto tendremos que concentrarnos muy bien en la travesía.

Puerto Santiago desde la Degollada de la bermeja.

Panorámica.

Iremos cruzando pequeños barranquillos, unas veces destrepando y otras remontando por terreno muy inestable; en un momento determinado pasaremos junto a un manantial natural donde crecen muchos Balos (Plocama pendula), y después de otra remontada salvaremos un tramo en la Veta de las Altabacas, donde una mínima llanada nos da un respiro para admirar el impresionante paisaje de los acantilados. Pasamos de largo el Lomo de las Poyetas y llegaremos a los Andenes de Nifa con vistas cada vez mas cerca de Puerto Santiago y el acantilado por el cual tendremos que ir caminando; da la impresión de que no existe ningún tipo de camino, ni siquiera pasos mínimos donde poder andar, pero a medida que vamos avanzando el angosto y pedregoso camino se hace cada vez mas patente bajo nuestros pies, aunque no hay que bajar la guardia porque sigue el peligro al existir muchos tramos extremadamente expuestos al acantilado.

 
Puerto Santiago.

 
Acantilado de los Gigantes desde el "camino".

 
Llegando a Puerto Santiago.

Pasaremos por el Risco negro, un tramo bastante arenoso donde es patente el color negro volcánico del risco y donde crecen multitud de Lechugas de Mar (Astydamia latifolia), junto a Tabaibas Dulces (Euphorbia balsamifera) y algunas Aulagas (Launaea arborescens); bajo nuestros pies la Playa de la Canalita, un tramo de costa que acaricia el acantilado en una zona bastante rocosa, donde podremos ver alguna persona pescando.

 
Llegando a Puerto Santiago con vistas
al puerto deportivo y al acantilado.
Después de haber pasado bajo un risco rojizo y muy erosionado, el sendero desciende paulatinamente entre algunos Cardones (Euphorbia canariensis), Lechugas de Mar (Astydamia latifolia) y Corazoncillos (Lotus sessilifolius), hasta que de nuevo y un poco mas adelante vuelve a remontar por un trecho bastante expuesto sobre una gran resbaladera que cae hacia la Playa de los Guíos, situada junto al Puerto Deportivo de Los Gigantes, centro neurálgico y turístico de Puerto Santiago. En pocos metros estaremos en la pista de tierra que termina en la Calle Tabaiba, donde previamente habremos dejado el coche de regreso y daremos por terminada esta curiosa y espectacular travesía dentro del Parque Rural de Teno.
 
Vista general del Acantilado de los Gigantes.




 
© Texto de Francisco Fariña
© Fotografías de Francisco Fariña, Ramón Hernández y David García