viernes, 19 de junio de 2015

BUENAVISTA DEL NORTE - TENO ALTO


BUENAVISTA DEL NORTE – TENO ALTO
(Por la Playa del Fraile y por el PR-TF-58, Camino del Risco)


Camino del Risco.
FICHA TÉCNICA:

TÉRMINO MUNICIPAL: Buenavista del Norte.
COMO LLEGAR: Al núcleo urbano de Buenavista del Norte se llega por la carretera TF-42, una vez pasado el punto kilométrico 14.
INICIO: Plaza de los Remedios en el núcleo urbano de Buenavista del Norte.
FINAL: Caserío de los Bailaderos en Teno Alto.
DIFICULTAD: Media.
DURACIÓN: 5 horas.
LONGITUD: 12,3 Km.
PROVISIÓN DE AGUA: En el casco urbano de Buenavista hay todo tipo de servicios; en la Playa de las Arenas hay un restaurante; En el Caserío de los Bailaderos hay un bar-restaurante.
LUGARES DE INTERÉS: Núcleo urbano de Buenavista del Norte e Iglesia de los Remedios; Ermita del Carmen; Zona Arqueológica; Playa de las Arenas; Playa del Fraile; Camino del Risco con vistas panorámicas; Tagoro de Bujamé; Caserío de los Bailaderos.
VENTAJAS: Recorrido urbano por Buenavista del Norte; Paseo costero por varias playas; Vistas panorámicas desde el Camino del Risco, señalizado como PR-TF-58.
INCONVENIENTES: No es una ruta circular; la subida por el Camino del Risco hasta el Tagoro de Bujamé tiene bastante desnivel y puede ser bastante potente.
PELIGROSIDAD: Media, en el Camino del Risco hay pasos expuestos.
TIPO DE RUTA: Senderismo.

Playa de El Fraile.
 CARTOGRAFÍA:

DESCRIPCIÓN:

La Plaza de los Remedios es el centro neurálgico del municipio y a su alrededor es donde se desarrollan las actividades habituales del municipio de Buenavista del Norte; está catalogado como Bien de Interés Cultural (BIC) con categoría de Conjunto Histórico, por lo tanto no está de más dar un paseo por sus estrechas calles para disfrutar de su pintoresco casco urbano. En un costado de dicha plaza se alza la Iglesia de Los Remedios, datada en el año 1513, con posteriores ampliaciones, incluida la construcción, en 1951, de la torre del campanario. En su interior, compuesto de tres naves y una capilla principal, existieron antes de un devastador incendio que destruyó prácticamente todo su patrimonio histórico y religioso en 1996, un retablo de estilo barroco de gran valor artístico, así como imágenes y esculturas religiosas del siglo XVII.
Iglesia de los Remedios (Foto: Panoramio.com)

Desde el portón de la Iglesia buscaremos la Calle el Puerto y por ella iremos en suave descenso por firme empedrado; pasaremos junto a la Casa de la Viuda, una antigua vivienda de arquitectura típica canaria del siglo XVIII, restaurada y que actualmente alberga diversos servicios culturales. Al final de la calle, en una amplia bifurcación, veremos una pequeña plaza a nuestra izquierda y como de frente sigue el Camino del Cementerio, una calle asfaltada que se dirige al camposanto; antes del mismo hay un cruce a la izquierda por el cual iremos llaneando entre fincas de plataneras y algunos espacios abiertos desde donde es posible ver la costa y el comienzo de los Acantilados de los Gigantes.
Campo de Golf.

Llegaremos luego, bordeando un muro de piedra que delimita el Campo de Golf, a la Ermita del Carmen, un pequeño templo situado en una placita a modo de mirador hacia la costa sobre la Playa de los Barqueros; nace en este lugar un paseo costero que pasa en primer lugar sobre la Punta de la Arena, luego por la Punta de la Tablada y con suaves bajadas y remontes se dirige bordeando continuamente el Campo de Golf hacia la zona de El Tinajero, donde hay junto al paseo, un espacio señalizado con restos arqueológicos.

Paseo costero (i), zona arqueológica (d).


Seguiremos bordeando la costa encontrándonos algunas pequeñas calas y entrantes del mar muy atractivos; el firme discurre empedrado y delimitado con un murete de piedra que protege el camino de la costa y al otro lado una imagen muy cuidada y verde del campo de golf. En pocos metros estaremos en la Punta Negra, un saliente rocoso donde bate el mar a su antojo y donde crecen Lechugas de Mar (Astydamia latifolia), Salados (Schizogyne sericea), Siemprevivas de mar (Limonium imbricatum), entre otras; después pasaremos junto a la piscina municipal y confluiremos en una rotonda donde hay un gran aparcamiento y un restaurante con bastante afluencia de gente.

Llegando a Playa de las Arenas.

Desde el aparcamiento hay un acceso a un paseo peatonal que bordea la Playa de las Arenas, es un recorrido con firme empedrado y con vistas al acantilado que cierra el valle de Buanavista por el norte. Luego cruza un barranquillo por un puente y asciende hasta una elevación donde hay un mirador con piso de madera desde donde se divisan bonitas vistas de la playa y del resto de la costa; después, pasando de largo una zona etnográfica protegida, continúa llaneando junto a un muro de cemento que delimita unas plantaciones de plataneras, donde podremos tomar algunos accesos estrechos, hechos a propósito para acercarse más aún a la costa.

Paseo peatonal empedrado.




Unos metros después rodearemos la Playa de las Mujeres, una pequeña cala de piedras donde hay un mirador vallado y accesible desde el camino; seguiremos junto a una edificación en ruinas y una especie de escultura también medio destruida que se sitúa en el centro de una plaza y más adelante, avanzaremos junto a la tapia de los cultivos de plataneras donde también hay accesos empedrados que se abren camino entre las rocas por El Frailete y que se acercan al mar.




Luego hay un aparcamiento y una vía asfaltada que tomaremos después de visitar la Playa del Fraile, por donde sigue el recorrido empedrado y bordeando la misma hasta el cauce del Barranco de Ajoque, del cual tendremos una vista impresionante de su última cascada desde el final del paseo, también de la Punta del Fraile que se adentra drásticamente en el mar donde baten las olas sin parar y del Mirador de la Monja, en la carretera que va hacia Punta de Teno.



Playa de El Fraile.
 
Daremos la vuelta en este punto ya que es el final del sendero empedrado y una vez lleguemos al aparcamiento, tomaremos la calle en dirección ascendente y giraremos a la izquierda en el primer cruce que nos encontremos; luego seguiremos llaneando siempre por asfalto por el Camino del Rincón entre inacabables fincas de plataneras y sin desviarnos en ninguna bifurcación; recorreremos aproximadamente 1,5 km hasta desembocar en una rotonda donde continuaremos hacia la derecha; unos metros después hay otra rotonda que enlaza justo en el kilómetro 1 de la carretera TF-445, que viene desde Buenavista y se dirige a la Punta de Teno.

Final del paseo en la Playa de El Fraile.
 
Cascada final del Barranco de Ajoque.



Iremos a la derecha y caminaremos por asfalto al lado de una urbanización y luego entre muros delimitadores de las fincas de plataneras, que son muy abundantes; llegaremos luego a un apartadero de la carretera donde hay un estanque de forma circular y un panel informativo sobre el PR-TF-58.



Canalización antigua de madera de tea.
  
El Camino del Risco se inicia en este punto y empieza en forma de pista de tierra muy pedregosa que asciende junto al estanque; luego se convierte en una senda que discurre entre Tabaibas (Euphorbia lamarckii), Cañas (Arundo donax) e Inciensos (Artemisia thuscula) y se interna por el cauce del Barranco del Aderno por firme muy inestable de rocas; pasaremos bajo una antigua canalización de madera en desuso, que se utilizaba para el transporte de agua de riego a las huertas abandonadas cercanas; el firme continúa empedrado, entre grandes rocas que delimitan el cauce y abundante vegetación que aprovecha la humedad del mismo. El Lomo del Cargadero se eleva por nuestra izquierda, imponente, coronado por el Morro la Fralla (637 m.), que junto al Roque de Candelaria (348 m.) y los riscos de nuestra derecha que dibujan los barrancos colindantes, como el Barranco del Aderno, El Atajo y el Bujamé, forman un precioso valle.




El sendero se va desviando poco a poco hacia el lomo que asciende por nuestra derecha y se va abriendo paso con firme más terroso y ofreciéndonos unas vistas hacia el valle donde podremos ver cada vez más amplia la planicie que alberga el municipio de Buenavista del Norte; luego sigue bastante rocoso y entre Tabaibas (Euphorbia lamarckii), Cardones (Euphorbia canariensis), Cornicales (Periploca laevigata) Pencones (Opuntia maxima), e Inciensos (Artemisia thuscula), donde también es posible ver algún Cardoncillo (Ceropegia dichotoma) aislado. Continúa después por algunos tramos empedrados y con un desnivel más acusado; se pueden observar restos de pequeños muretes de piedra seca que sirven para cimentar el paso y ocasionalmente algunas piedras colocadas a propósito a modo de escalones.





Luego un trayecto excavado escalonadamente en la tosca rojiza muy sinuoso y empinado nos deja en un estrecho sendero que llanea muy expuesto al acantilado y donde podremos tomar un descanso para admirar el bello paisaje que se abre a nuestros pies; el trazado del sendero bordea un risco donde hay algunas cuevas y está reforzado en los tramos más delicados y expuestos con muretes de piedra que sostienen el paso.




Luego da un giro brusco a la derecha y vuelve a ascender con fuerte pendiente de nuevo por un tramo escalonado y con vistas espectaculares del cauce del Barranco del Aderno, que nos queda por nuestra izquierda; después sigue bordeando un talud rocoso y rodea luego un collado de increíble altura que forma un cauce secundario que desemboca en el citado barranco; el sendero está en esta parte empedrado y discurre entre un mar de vegetación donde podremos ver multitud de tipos de especies como Cerrajas (Sonchus acaulis), Tabaibas (Euphorbia lamarckii), Magarzas (Argyranthemum frutescens), Palomeras (Pericallis echinata), Inciensos (Artemisia thuscula), etc.





Luego, zigzaguea sin parar de ascender y continúa bordeando un nuevo collado que discurre bajo una enorme pared rocosa; después, un largo tramo recto plagado de Palomeras (Pericallis echinata), Taginastes (Echium virescens), Magarzas (Argyranthemum frutescens), Corona de la Reina (Gonospermum fruticosum) y multitud de otras especies, avanza con pequeños tramos escalonados hasta llegar a otra zona con desnivel más suave donde podremos observar bien definido la cabecera y parte del cauce del Barranco del Aderno y varias cascadas que se precipitan desde el Lomo de los Santos hacia el cauce.



Otro tramo escalonado, esta vez excavado en la tosca de color rojizo y también con escalones de piedra colocados estratégicamente en la traza del sendero, nos lleva poco a poco por la Vuelta del Viento y por firme irregular, a rodear un promontorio rocoso que nos deja en un espacio amplio que hace las veces de mirador natural muy expuesto al paisaje y que nos ofrece unas vistas increíbles; todo el valle que incluye los municipios de Garachico, Los Silos y Buenavista, arropados por los riscos y barrancos que provienen de la parte alta del Macizo de Teno y también del Teide (3718 m.).





El sendero continúa excavado y sinuoso, luego por firme de tierra hasta llegar al Tagoro de Bujamé, situado en una bonita degollada entre el Alto del Risco (682 m.) y Las Laderas, un lugar etnográficamente importante, ya que existe una construcción que fue utilizada, en época de Guanches, para celebrar asambleas, reuniones y consejos referentes a la comunidad de la población, dicha infraestructura consta de un círculo de piedras de pared doble a modo de asientos y una de ellas más alta y situada en el centro, donde se colocaba el Mencey; todo este conjunto se llamaba “Tagoro” y el hecho de celebrar estas reuniones “Tagoror”.

Tagoro de Bujamé.

A nuestra derecha continúa un estrecho sendero entre Balangos (Avena canariensis), que ignoraremos y que se dirige bordeando el Roque Gaveta (672 m.), a la cabecera del Barranco del Atajo o Marrubio y a la izquierda de éste, el cauce del Barranco de Ajoque, que desemboca en la Punta del Fraile. Nosotros seguimos por el lado contrario, dejando el Tagoro de Bujamé a nuestra derecha, y ascenderemos por una zona rocosa sin camino definido, aunque mediante una serie de escalones formados por las rocas que allí se encuentran; iremos bordeando la base de La Coronita (778 m.) que está formada por material volcánico muy poroso y de diferentes matices de color.

Tagoro de Bujamé y camino hacia el Roque Gaveta.



Continúa luego por firme bastante pedregoso y entre Jaguarzos (Cistus monspeliensis), Magarzas (Argyranthemum frutescens) y un pequeño reducto de Brezos (Erica arborea), con vistas fantásticas al pequeño valle que forma el ancho cauce del Barranco de Ajoque y sus laderas colindantes de los Llanos de la Mulata.

Roque Gaveta, Bco. de Ajoque y Montaña del Vallado.

Después de atravesar este minúsculo bosque, seguiremos avanzando entre Balangos (Avena canariensis) por superficie llana hasta que conectemos con una vieja pista agrícola, justo donde hay una señal vertical del PR; enseguida la cruzaremos y continuamos subiendo por La Gollada, que está entre el Roque de la Cruz (754 m.) y La Coronita (778 m.); este último promontorio lo rodearemos por un estrecho sendero que discurre entre un campo ingente de Balangos (Avena canariensis) y que poco a poco nos va acercando a nuestro destino, con vistas fantásticas a los amplios terrenos que contienen algún caserío minúsculo, que se despliegan desde la base de la Montaña del Vallado (788 m.); el firme es algo irregular, con algunas zonas rocosas y más adelante desciende con firme bastante compacto y algo resbaladizo, desembocando en la Pista de la Mulata.

 



Por los alrededores podremos observar el paisaje muy erosionado debido a que el material existente es muy poroso y frágil y la erosión del fuerte viento dominante ha esculpido formas muy curiosas. Hay un cruce de vías, ambas asfaltadas, nosotros iremos a la derecha ignorando la otra que va hacia el Caserío de Las Torres; el recorrido es en suave ascenso con vistas panorámicas hacia La Coronita (778 m.) y el Roque Gaveta (673 m.), que cada vez se hacen más visibles.

Pista de la Mulata.

La pista está bordeada por multitud de Codesos (Adenocarpus foliolosus), Cerrajones (Sonchus acaulis) e Hinojos (Foeniculum vulgare) y paulatinamente se va internando en un frondoso bosque de Brezos (Erica arborea) con sotobosque de Helechos (Pteridium aquilinum) y Jaguarzos (Cistus monspeliensis). A medida que avanzamos vamos descubriendo el paisaje que se deja entrever por nuestra izquierda de la cuerda montañosa de las cumbres de El Palmar y el Monte del Agua, así como algunas casas aisladas más cercanas en el Caserío de la Torre.

Señalización en Teno Alto.

Ermita en el Caserío de los Bailaderos.

Seguimos ascendiendo por asfalto hasta llegar a las primeras casas del Caserío de los Bailaderos y con ellas al núcleo urbano de dicha aldea donde hay una pequeña plaza con su Ermita, un restaurante y el resto de viviendas dispersas en un entorno eminentemente rural y muy pintoresco. Este es un punto estratégico ya que es el centro neurálgico desde donde se inician otros senderos del Parque Rural de Teno y punto de partida de las pistas y caminos que se internan en el paraje y comunican los diferentes caseríos y aldeas interiores; uno de ellos es el PR-TF-51 que se inicia en San José de los Llanos y termina en la Punta de Teno y otro el PR-TF-57 que, por el Callejón de Teno asciende desde el Caserío de El Palmar.


© Texto y fotografías de Francisco Fariña
   
Francisco_farina@yahoo.es