martes, 8 de noviembre de 2016

IGUESTE DE SAN ANDRÉS – LA TOSCA


IGUESTE DE SAN ANDRÉS – LA TOSCA


FICHA TÉCNICA

TÉRMINO MUNICIPAL: Santa Cruz de Tenerife.  
COMO LLEGAR: Desde Santa Cruz de Tenerife tomaremos la carretera de acceso a San Andrés, la TF-11; una vez allí, iremos por la TF-121 que nos lleva directamente al Caserío de Igueste de San Andrés. 
COMIENZO: Igueste de San Andrés. 
FINAL: La Tosca. 
DIFICULTAD: Baja. 
DURACIÓN: 5 horas, i/v. 
LONGITUD: 5,7 Km. 
PROVISIÓN DE AGUA: En la Plaza de Igueste de San Andrés, frente a la Iglesia hay una fuente pública. El cauce del Barranco de Igueste suele llevar agua, pero no es potable, sólo para refrescarnos. 
LUGARES DE INTERÉS: Caserío de Igueste de San Andrés e Iglesia de San Pedro; zona de tosca Las Canales; Degollada entre Lomo Cerraja (512 m.) y La Tosca (539 m.); La Tosca. 
VENTAJAS: Recorrido de alto valor paisajístico. 
INCONVENIENTES: Recorrido sin señalizar desde que abandonemos el PR-TF-5 hacia La Cancelilla. 
PELIGROSIDAD: Tiene algunos tramos expuestos pero no entraña peligro real. 
TIPO DE RUTA: Senderismo.

CARTOGRAFÍA


DESCRIPCIÓN:

Iniciamos esta ruta en Igueste de San Andrés, una entidad de población perteneciente a Santa Cruz de Tenerife que está situada en la desembocadura del Barranco de Igueste y en los límites del Parque Rural de Anaga; en el centro urbano se encuentra la plaza principal donde está la Iglesia de San Pedro, datada y edificada en 1890. Hay un panel informativo referente al PR-TF-5 que es el que tomaremos en esta ocasión, no obstante existe también señalización de una de sus variantes, el PR-TF-5.1 que se dirige por el casco urbano y luego por el Camino de la Atalaya hacia el Semáforo. 

PR-TF-5 alejándose de nuestra ruta.

Nuestra opción es salir del núcleo urbano y dirigirnos mediante el PR-TF-5 hacia la Pista Hoya de los Juncos, que está a una distancia de unos quinientos metros; una vez en el inicio de la misma iremos caminando en continuo ascenso por asfalto y bordeando el cauce del Barranco de Igueste, hasta encontrar unos dos kilómetros después una bifurcación a la derecha, bajo la Montaña de Pedro Rixo (372 m.), que asciende por una pista cementada y que se dirige a conectar con el sendero que va hacia Chamorga y que pasa antes por Las Casillas. Ignoramos esta conexión y seguimos por la vía de asfalto unos ochocientos metros en fuerte ascenso hasta que termine el pavimento, justo debajo de una ladera plagada de Cardones (Euphorbia canariensis), donde también hay algunos Dragos Canarios (Dracaena draco), la cual se precipita desde el Roquetillo Cueva Heno (296 m.) hasta el cauce del Barranco de Igueste. 

 
 Barranco de Igueste.

 Población salvaje de Dragos (Dcha.).

Aquí comienza una pista pedregosa que continúa ascendiendo unos ciento cincuenta metros junto a un talud rocoso que corona luego una degollada con vistas a la Hoya de los Juncos, donde también podemos observar una minúscula población de Dragos Canarios (Dracaena draco) que crecen entre un inmenso Cardonal – Tabaibal (Euphorbia canariensis y Euphorbia lamarckii), a la Montaña Hoya de los Juncos (498 m.) y a la cuerda montañosa que bordea el cauce del Barranco de Igueste y que forma el Valle de Igueste.

Pequeños tramos excavados y otros con empedrado.
 
En este collado hay un cruce de caminos que se bifurca en dos; hacia la derecha se inicia la ruta IGUESTE - LA CANCELILLA - IGUESTE que discurre bordeando el cauce del Barranco de Igueste, pasa por el Caserío de La Laja y termina en La Cancelilla, regresando luego por El Pijaral; por la izquierda se inicia el trayecto que haremos en esta ocasión, ascendiendo suavemente por un estrecho sendero que bordea unas huertas de cultivo donde crecen grandes ejemplares de Higueras; hay una casa-cueva usada como cuarto de aperos tallada en un risco lindante al camino y después de bordear una de las huertas continúa con firme empedrado y va zigzagueando entre los muros de la finca junto a un viejo depósito de agua tallado en la tosca, que antiguamente servía de bebedero para los animales de carga que iban y venían de paso.



 Vista del Barranco de Igueste.

Luego asciende muy empinado bajo la imponente masa rocosa de la Montaña Hoya de los Juncos (498 m.), la cual vemos desde el sendero alzándose después de una ladera plagada de Cardones (Euphorbia canariensis) donde podemos observar de nuevo algún Drago Canario (Dracaena draco) aislado; el firme por donde discurre va muy erosionado y pedregoso, con algunos remontes rocosos y otros pasos tallados en el terreno más poroso, entre Piteras (Agave americana), Tabaibas (Euphorbia lamarckii), Pencones (Opuntia maxima), Cornicales (Periploca laevigata), etc. La vereda va tomando altura paulatinamente hasta coronar una zona despejada sobre la Hoya Cho Pedro desde donde podemos ver una imagen panorámica del entorno, que incluye parte de la vertiente norte del Barranco de Igueste.


 

Luego comienza a llanear por una superficie algo estrecha aunque el firme está bastante compacto; más adelante discurre algo desnivelado y va remontando suavemente entre Cardones (Euphorbia canariensis) y Tabaibas (Euphorbia lamarckii), siempre bordeando el Barranco de Igueste por una de sus laderas colindantes, que transcurre atravesando los diferentes depresiones que desembocan en el cauce propiamente dicho. 

En el recorrido abundan los Cardones.
 


Más adelante el sendero rodea una franja donde se levanta una meseta de tosca por la zona denominada Las Canales, discurre bastante ancho y tallado en el firme y luego continúa más estrecho y con algunos tramos de roca viva hasta la cabecera del Barranco de los Canales donde podremos ver una población abundante de Brezos (Erica arborea) que crecen acompañados de grandes ejemplares de Cardones (Euphorbia canariensis). Después remonta muy degradado hasta coronar el Lomo Grande en un amplio espacio de tosca rojiza que se precipita bajo el sendero con increíbles vistas panorámicas del entorno, como las cumbres más cercanas que bordean el Barranco de Igueste donde podemos distinguir el camino que asciende fuertemente por el Lomo de la Palma y los diferentes cauces que desembocan en él.

 
Sendero tallado en la tosca.
  

Después la vereda continúa estrecha y avanza bordeando una gran hoya bajo un pico rocoso que se eleva majestuoso a los quinientos doce metros de altitud en el Lomo Cerraja y que transcurre con firme mixto, combinando tramos rocosos con otros más arenosos y algo degradados que caminan entre una población muy numerosa de Pencones (Opuntia maxima).

 


La verdea continúa después con vistas hacia una vivienda aislada en una colina cercana al cauce del Barranco de las Piletas y bajo el Lomo del Cabezo (588 m.), que es una de las cuencas que desemboca en el Barranco de Igueste; el recorrido sigue su curso algo expuesto y bordeando una ladera plagada de Bejeques (Aeonium ciliatum), donde también crecen algunos Brezos (Erica arborea) enriscados, Cardones (Euphorbia canariensis) y Pencones (Opuntia maxima). 

 


Llegaremos poco más tarde a una amplia degollada compuesta de terreno de tosca, una roca muy porosa, fácilmente erosionable y de color rojizo que la hemos encontrado anteriormente en diferentes zonas; iremos remontando por una senda tallada en la roca hasta que coronemos dicho lugar entre el Lomo Cerraja (512 m.) y La Tosca (539 m.) para pararnos y admirar el grandioso paisaje; a un lado se encuentra Montaña Pelada (733 m.) y el Barranco de Chiquina, que alimentado por otros cauce secundarios, desemboca mucho más abajo en el Barranco de Igueste y por el lado contrario el Barranco de las Piletas que también confluye con el mismo entre el Lomo de la Palma y Lomo Grande.

Ladera plagada de Bejeques.


 
Final del recorrido.

Podemos avanzar por la ladera del Barranco de Chiquina dejando detrás dicha degollada y continuar descendiendo por una zona escalonada y muy expuesta sobre el firme tallado en la roca y seguir luego avanzando entre Pencones (Opuntia maxima) y Verodes (Kleinia neriifolia) por otra muy degradada y confusa en dirección al cauce del barranco. Cruzaremos el mismo por un estrecho y descompuesto paso rocoso para luego ascender hasta llegar a una pequeña casa que tiene unas huertas anexas; desde este punto asciende un viejo camino que es muy difícil de localizar ya que la vegetación lo ha ocultado casi en su totalidad y que se dirige hacia La Cancelilla. 

 Vistas desde La Tosca.


Nuestra ruta desiste de ese intento e iremos desandando nuestro recorrido hasta llegar de nuevo a la degollada entre Lomo Cerraja (512 m.) y La Tosca (539 m.) para rematar en este último subiendo por el firme excavado que zigzaguea hasta coronar su cumbre donde las vistas son aún más espectaculares, viéndose los dos barrancos que fluyen paralelos citados anteriormente y que terminan desembocando en Igueste de San Andrés, también visible desde este lugar. 


 De regreso por el mismo camino.

Terminamos en este punto y el regreso lo haremos desandando el camino, pudiendo crestear por las cimas colindantes antes de irnos. Aunque de camino veamos en el cauce del cercano Barranco de las Piletas una casa aislada, hemos de saber que no hay paso desde aquí hacia la misma, por lo tanto desistiremos de buscarlo ya que la ladera es muy resbaladiza y con pasos expuestos.



© Texto y fotografías de Francisco Fariña
 
    francisco_farina@yahoo.es


jueves, 3 de noviembre de 2016

DESCENSO DEL BARRANCO DE LOS TONELEROS


DESCENSO DEL BARRANCO DE LOS TONELEROS
(Macizo de Anaga)


Una senda poco conocida que discurre bajo un frondoso y conservado bosque de laurisilva nos lleva a cruzar un cauce angosto por donde fluye un arroyo de agua que en temporada de lluvias es más abundante; en esta ocasión el barranco apenas llevaba agua, pero disfrutamos igualmente y descubrimos un incomparable paisaje en la Anaga más profunda y salvaje.
El Parque Rural de Anaga, situado en la parte Nordeste de la isla ha sido declarado recientemente Reserva de la Biosfera; ocupa una superficie de unas 14.500 hectáreas y su morfología mas característica es la de profundos barrancos, montañas escarpadas y formaciones rocosas en forme de pitones y roques muy notorios que sobresalen majestuosos del paisaje. Sus caseríos poblados por gente auténtica es también otro valor añadido a tanta belleza natural.


 

 Travesía hacia la cabecera entre laurisilva.

  
Paisaje característico del Macizo de Anaga.


 


  



  







 






© Fotografías de Francisco Fariña