miércoles, 10 de mayo de 2017

REST. CASA CARLOS - LOMO CENTENO - REST. CASA CARLOS


REST. CASA CARLOS – LOMO CENTENO – REST. CASA CARLOS
(Regreso por el PR-TF-9, PR-TF-2.1 y PR-TF-2)

FICHA TÉCNICA

TÉRMINO MUNICIPAL: Santa Cruz de Tenerife.
COMO LLEGAR: Desde el núcleo urbano de Las Canteras empieza la carretera TF-12 que se dirige hacia el Centro de Visitantes de la Cruz del Carmen; sin desviarnos en ningún cruce de la misma llegaremos al punto kilométrico 21, unos quinientos metros después se encuentra el Restaurante Casa Carlos, punto de inicio de la ruta propuesta.
COMIENZO: Restaurante Casa Carlos.
FINAL: Mismo lugar.
DIFICULTAD: Media - Baja.
DURACIÓN: 4,30 Horas.
LONGITUD: 6,3 Km.
PROVISIÓN DE AGUA: En el restaurante Casa Carlos y en una fuente pública en El Frontón.
LUGARES DE INTERÉS: 1.- Restaurante Casa Carlos; 2.- El Roquete (564 m.); 3.- Caserío de Lomo Centeno y vistas panorámicas del Valle de Afur; 4.- El Frontón; 5.- Lomo del Viso; 6.- Gollada los Chiqueros; 7.- Gollada Chica y Gollada Grande.
VENTAJAS: El sendero de bajada es poco frecuentado y desconocido. Para el regreso utilizaremos senderos señalizados como el PR-TF-2, el PR-TF-2.1 y el PR-TF-9.
INCONVENIENTES: El sendero de bajada después de abandonar el PR-TF-2 no está señalizado y es poco frecuentado, por lo que suele estar oculto bajo la abundante vegetación.
PELIGROSIDAD: Ninguna.
TIPO DE RUTA: Senderismo.

MAPAS Y CROQUIS:



FLORA PRESENTE EN EL ENTORNO:


 

DESCRIPCIÓN: 

El punto de partida de este recorrido está en el Restaurante Casa Carlos, situado en el punto kilométrico 20,5 de la carretera TF-12; por el mismo lugar pasa el PR-TF-2 que se inicia en el núcleo poblacional de Valleseco y termina en el Caserío de Taborno, pasando antes por el Pico del Inglés. En el lugar citado hay un poste con señales de dicho PR que indican la dirección a tomar hacia el caserío citado; se dirige por la trasera del restaurante por una pista cementada que más adelante pasa junto a una casa aislada, situada sobre la cabecera del Barranco de Sabugo, desde donde podremos disfrutar momentáneamente del paisaje montañoso de esta parte del Macizo de Anaga, distinguiéndose perfectamente el Caserío de Roque Negro, bajo la inconfundible mole rocosa de Roque Negro (742 m.) y el de Afur, que se percibe a la sombra del Roque Paéz (587 m.).


Panorámica del valle con Roque Negro y Afur.

 
Inicio de la ruta.

Continúa luego en descenso e introduciéndose paulatinamente bajo la frondosa laurisilva característica del macizo, compuesta por especies arbóreas como Tiles (Ocotea foetens), Loros (Laurus novocanariensis), Acebiños (Ilex canariensis), etc. y custodiada por un sotobosque de magníficos ejemplares de Helecheras (Pteridium aquilinum), Capitanas (Phyllis nobla), Crestagallos (Isoplexis canariensis), Morgallanas (Ranunculus cortusifolius) y un sinfín de especies vegetales adaptadas a la casi constante humedad de estos paisajes boscosos. Después de un giro a la derecha nos tendremos que fijar en una bifurcación, en forma de senda, que cruza perpendicularmente el PR por el que vamos circulando y que se dirige por nuestra izquierda hacia el Naciente de Llano Frío; nuestra ruta irá por nuestra derecha, ignorando el PR-TF-2 que continúa su descenso hacia Taborno y que utilizaremos más adelante para regresar. 

 Senda poco frecuentada y casi oculta bajo la vegetación.
 

La vereda que iniciamos discurre en suave descenso entre gigantescos ejemplares de Helecheras (Pteridium aquilinum) y algunos Zarzales (Rubus bollei), que dificultan mínimamente el paso; el firme está bastante marcado a pesar de ser un camino poco transitado y conocido, tiene algunas zonas planas, unas talladas en forma de escalones y otras hundidas en el terreno. Discurre en continuo zigzag, cresteando por el Lomo de los Carreteros entre multitud de Cerrajones (Sonchus acaulis), algunos Codesos de Monte (Adenocarpus foliolosus) y un vigoroso Fayal – Bezal (Myrica faya y Erica arborea) que juntos forman un auténtico ecosistema boscoso. 

Claro del monte por el Lomo de los Carreteros.

En un momento determinado encontramos un claro en el espeso bosque, desde el cual podremos disfrutar de unas panorámicas espectaculares del Roque Negro (742 m.) y de la cuerda montañosa que discurre por el Roque de la Cumbrecilla (647 m.), Los Frailes y el Cabezo del Tablero (675 m.), y que culmina en el Roque Páez (587 m.), que se alza sobre el Caserío de Afur; en primer término destaca el cauce del Barranco de Sabugo y el paisaje agrícola del Lomo de la Porquera, con algunas huertas de cultivo y casas de campo aisladas.

Paisaje agrícola en Lomo de la Porquera.


Sigue su curso en descenso por una zona escarpada y el firme del sendero tallado en la tosca, introduciéndose enseguida en la laurisilva donde crecen Codesos de Monte (Adenocarpus foliolosus), Brezos (Erica arborea), Cerrajones (Sonchus acaulis), etc. y bordeando un talud rocoso cubierto de multitud de Bejeques de Anaga (Aeonium ciliatum). Después continúa entre Helecheras (Pteridium aquilinum) muy marcado en el terreno y zigzaguea mas adelante junto a unos ejemplares aislados de Eucaliptus (Eucalyptus globulus), especie adaptada perfectamente al medio y conviviendo con las autóctonas, a pesar de estar catalogada como invasora. 


 

Algo más estrecho, pero igualmente marcado sin riesgo de perder su trazado, avanza siempre en descenso bastante sinuoso, aunque con tramos largos y en línea recta; luego, una pared rocosa bordea nuestro paso y algo más adelante vuelve a asomarse a otro balcón natural donde poder observar mucho más cercano las montañas que rodean en Caserío de Afur y la continuación del cauce del Barranco de Sabugo. 

Ruinas de una vieja edificación oculta por la vegetación.
Continúa luego con algunos escalones de piedra ocasionales y por esta zona, con el firme cimentado y marcado con piedras de medianas dimensiones; de nuevo hay otro claro en el bosque en un promontorio rocoso donde veremos, prácticamente oculta por la vegetación, las ruinas de una pequeña casa o refugio que conserva parte de su estructura y el techo de tejas de barro. 


Desde este punto, si echamos la vista atrás, veremos la estructura montañosa de la colina por donde ha descendido el sendero que hemos recorrido y parte del entorno boscoso, compuesto de los dos barrancos que rodean dicha loma; por los alrededores crecen, aparte de las especies arbóreas como el Brezo (Erica arborea), sotobosque de Inciensos (Artemisia thuscula), Corona de la Reina (Gonospermum fruticosum), Bejeques de Anaga (Aeonium ciliatum), Codesos de Monte (Adenocarpus foliolosus), etc., incluso algún árbol frutal.

El camino gira a la izquierda y vuelve a descender, esta vez por una zona escalonada con los peldaños tallados en el firme de tosca rojiza; luego suaviza su desnivel y se estrecha un poco la superficie por donde vamos andando. Más adelante veremos otro tramo escalonado y muy erosionado, señal de que antaño fue un camino muy frecuentado, seguramente para unir los caseríos de Afur y Taborno con el de Roque Negro. Por el borde del recorrido crecen multitud de Trebolinas (Oxalis pes-caprae), algunas Chajorras Reinas (Sideritis macrostachys) ocasionales, Morgallanas (Rannunculus cortusifolius), Bicacareras (Canarina canariensis) y Palomeras (Pericallis appendiculata).

Más adelante, el camino aparece por una zona menos boscosa y transcurre por una superficie algo estrecha y bastante erosionada; poco a poco veremos una zona con piso bastante rocoso con vistas a las laderas del Barranco de Taravela, que lo tendremos a nuestra izquierda; tendremos que fijarnos muy bien para ver un paso por la izquierda, que tiene acceso a una senda muy perdida que conecta con el Lomo del Viso, al otro lado de dicho cauce. 



Este último dato lo ignoraremos y seguiremos de frente junto a unas Piteras (Agave americana) y Cerrajones (Sonchus acaulis), andando sobre un sendero muy evidente que desciende muy suavemente entre el Fayal – Brezal (Myrica faya y Erica arborea) bajo los riscos de El Roquete (564 m.). 

El Roquete.


Continuaremos así un buen rato por firme bastante compacto, viendo en algunas ocasiones la cimentación del viejo camino y en otras la marcación con piedras; así como el aprovechamiento de algún dique rocoso que se cruza con el paso, en forma de escalones. En un momento determinado y después de descender por un tramo bastante resbaladizo y erosionado, desembocamos en un claro, ya dejando a nuestras espaldas la imagen majestuosa de El Roquete (564 m.), que se alza estructurado con formaciones rocosas de tosca; bajo nuestros pies se encuentra la unión del Barranco de Sabugo con el de Talavera y a partir de aquí tendremos que abrirnos paso entre la frondosa vegetación por una senda algo resbaladiza y casi oculta por la vegetación, aunque podremos distinguir y continuar su trazado gracias a la parte superior del muro de cimentación del que está formado el camino. 

 Al fondo el Roque Páez.

  
Evidencias de lo que fue un importante camino.

Sigue más adelante bordeando el cauce final del Barranco de Sabugo y nos vamos abriendo paso entre Inciensos (Artemisia thuscula), Bejequillos Gomeretas (Aeonium lindleyi), Cerrajones (Sonchus acaulis), Tederas (Bituminaria bituminosa), Codesos de Monte (Adenocarpus foliolosus), Vinagreras (Rumex lunaria), Cruzadillas (Hypericum reflexum) y un sinfín de especies características de la zona. 

 


Avanzamos luego protegidos por un talud de tosca rojiza que bordea algo expuesto el cauce del barranco y continúa luego por una zona rocosa que termina vadeando el cauce del Barranco de Talavera, donde podemos encontrar un arroyo de agua en temporada de lluvias. Luego continúa bastante oculto por la vegetación, aunque el tallado en el terreno hace evidente su trazado; iremos en dirección a una gran tosca de color rojizo que sobresale del entorno y que nos servirá de mirador natural hacia el evocador paisaje que nos rodea; en su superficie hay algunas marcas labradas, que podrían ser algún tipo de grabado de nuestros antepasados guanches.


La vereda continúa con algunos tramos medianamente expuestos, bordeando la vertiente del Barranco de Talavera, con vistas a la cresta montañosa donde destacan con altivez el Roque Páez (587 m.) y el Cabezo del Tablero (675 m.) y sigue después llaneando muy estrecho y cubierto de Codesos de Monte (Adenocarpus foliolosus), Inciensos (Artemisia thuscula), Zarzales (Rubus bollei), Vinagreras (Rumex lunaria) y algunos Pencones (Opuntia maxima), además de numerosas especies propias del macizo de Anaga. 

Sendero bordeando el cauce del Barranco de Talavera.


Por el camino pasaremos junto a un muro de piedra seca perteneciente a unas viejas huertas y enseguida desembocaremos en un camino que se dirige, por la derecha, a una zona agrícola bajo el Cabezo la Vuelta (519 m.) y el Cabezo la Sabina (572 m.), en el lugar conocido como La Sabina y Tierras de Arriba, donde se ven muchas huertas de cultivo. 



 


A la izquierda progresaremos por el sendero que avanza llaneando, con algunos remontes sin importancia, discurre muy evidente y con firme compacto, rodeado de bastante vegetación; por el camino pasaremos junto a una instalación compuesta por un montacargas provisto de cabrestante que se usa con fines agrícolas, más adelante bordearemos el muro de piedra seca perteneciente a unas huertas de cultivo y luego continuaremos remontando suavemente, siempre bordeando el cauce del Barranco de Talavera, que por este tramo también se denomina Barranco de Guarnada y que alberga unas formaciones rocosas muy vistosas, hasta desembocar mediante un tramo más rocoso en el PR-TF-9 donde hay un poste con varias señalizaciones, una hacia el Caserío de Afur, por la derecha y otra hacia Taborno, por el lado contrario.

Llegada a Lomo Centeno.

 Sendero en dirección a Taborno.

A poca distancia y en dirección a Afur, se encuentra el Caserío de Lomo Centeno, situado bajo un promontorio rocoso en una loma con la misma denominación; hacia la izquierda seguiremos nuestra ruta mediante unos escalones tallados en el firme que ascienden por el Lomo del Pino, luego continúa con algunos tramos labrados en la roca y otros reforzados con escalones de piedra, avanzando con fuerte desnivel y algo expuesto, con unas vistas inmejorables del Caserío de Afur y del de Roque Negro. Más adelante suaviza un poco su desnivel cambiando bruscamente de dirección y avanzando por una de las laderas del Barranco de Talavera; discurre entre una diversidad vegetal con infinidad de especies y va tomando altura poco a poco hasta llegar de nuevo a una fuerte subida que conserva parte de su firme empedrado. 


Roque Páez y Caserío de Afur.

Luego hay unos escalones de piedra y una valla de madera que protege el paso, hasta que en pocos metros y después de haber pasado de largo una vivienda aislada, lleguemos a un punto culminante donde podremos disfrutar de panorámicas irrepetibles del valle que rodea el Caserío de Afur. Después bordeamos un talud de tosca y caminamos sobre firme rocoso junto a unos postes de madera pertenecientes a una línea eléctrica y después de unos metros, terminaremos en una degollada donde hay una señal indicando la dirección a seguir hacia Afur y una fuente de agua pública; estamos en El Frontón, un grupo de casas aisladas sobre la Gollada de la Caldera y a unos dos kilómetros del núcleo urbano de Taborno, conectado mediante una pista asfaltada.

Fuente pública en El Frontón (dcha.)

Continuamos por el PR-TF-9 cruzando dicha pista y subiremos por un tramo muy erosionado que avanza por el exterior de una casa, para ir luego bordeando un minúsculo bosque de Brezos (Erica arborea) en una explanada terrosa; enseguida remontamos en zigzag por una lomada para coronarla poco después sobre un promontorio rocoso con vistas panorámicas sobre el Valle de Afur, donde se distingue perfectamente el pueblo y varios grupos de casas aisladas por alrededor. 


Camino hacia el Caserío de Taborno (izq.).

Valle de Afur desde el Lomo del Viso.

Continuamos remontando suavemente por un camino muy marcado y expuesto hacia el acantilado que forma una de las vertientes del Barranco de Talavera; luego desciende un pequeño tramo y más adelante llanea por el Lomo del Viso introduciéndose en ocasiones bajo el Fayal – Brezal (Myrica faya y Erica arborea). Junto al sendero y a la altura de un dique rocoso que corta el camino, hay un refugio hecho de palos y lajas de piedra y luego desciende de nuevo bruscamente hacia otra degollada donde hay un poste con diferentes señales PR; a la derecha continúa el sendero PR-TF-9 hacia el Caserío de Taborno y de frente se inicia el PR-TF-2.1 que es una variante del PR-TF-2, que une el Caserío de Taborno con el pueblo de Valle Seco. 


Lomo del Viso.

Cruce en el inicio del PR-TF-2.1.

A la izquierda se intuye una vieja senda oculta por la abundante vegetación, que desciende por Las Laderillas hacia el cauce del Barranco de los Cañones y que luego discurre bajo el Lomo de Cho Melián, conectando más adelante con el sendero que descendimos anteriormente por el borde del Barranco de Talavera.


Nuestro camino continúa de frente por el PR-TF-2.1, que asciende fuertemente mediante un tramo escalonado que zigzaguea por las faldas del Roque Feles (765 m.); discurre por firme de color rojizo y entre un frondoso Fayal – Brezal (Myrica faya y Erica arborea). 






Al llegar a un punto culminante, donde un claro en el monte nos ofrece unas buenas vistas del valle de Afur, se termina la subida y comenzaremos a descender por un tramo que presenta restos de un viejo empedrado, al igual que algunos escalones de piedra y que transcurre protegido por un talud rocoso donde cuelgan algunas Zarzas (Rubus bollei); luego iremos por un pasillo donde crecen multitud de Helecheras (Pteridium aquilinum), Trebolinas (Oxalis pes-caprae) y algunas Magarzas (Argyranthemum broussonetii) y de nuevo remontaremos bruscamente y con bastante desnivel por unos escalones esculpidos en el terreno, que avanzan zigzagueando sin parar bajo la frondosa laurisilva, hasta terminar en la Gollada de los Chiqueros por donde transcurre el PR-TF-2, sendero principal al cual pertenece la variante que iniciamos anteriormente. 


Caserío de Las Carboneras desde el sendero (dcha.).


Bifurcación del PR-TF-2.1 con el PR-TF-2 en la Gollada de los Chiqueros.

En este punto hay un poste señalizador del PR, a la derecha continúa en suave bajada, el camino hacia el Caserío de Taborno y a la izquierda asciende en dirección a Pico del Inglés. Por este último seguiremos mediante un camino ancho que bordea un talud rocoso y que avanza muy evidente con firme muy compacto bajo un boscoso Fayal – Brezal (Myrica faya y Erica arborea); más adelante remonta por unas escaleras rocosas que combinan con algunos tramos empedrados y que ascienden por Lomo Taborno, donde algún claro del monte nos ofrece unas preciosas vistas del entorno donde se distinguen con claridad parte del Caserío de Afur y del de Roque Negro. 


Crestagallo (Isoplexis canariensis).

Continúa de esta manera y sin parar de ascender, caminando entre un sotobosque de numerosas variedades vegetales como Codesos de Monte (Adenocarpus foliolosus), Capitanas (Phyllis nobla), Crestagallos (Isoplexis canariensis), Helecheras (Pteridium aquilinum), Cerrajones (Sonchus acaulis), Magarzas (Argyranthemum broussonetii), Palomeras (Pericallis appendiculata) y un largo etcétera.

Tramos escalonados.


Sendero bordeado por numerosas Helecheras.

Seguiremos el curso del sendero, siempre en continuo ascenso, por Gollada Chica y Gollada Grande, dos trayectos entre promontorios rocosos que se encuentran en el inicio de Lomo Melián, cresta que separa las cabeceras de dos barrancos, el de Los Cañones y el de Taravela; por esta zona hay un asomadero natural hacia el Caserío de Las Carboneras, que destaca bajo la imponente silueta del Cabezo Tenejía (809 m.). 

Pequeño tramo empedrado (dcha.).

Tramo final.

Luego, el camino sigue su curso sin parar de subir, con tramos escalonados y algunos empedrados ocasionales, hasta que después de un trecho bastante sinuoso, nos encontremos junto al sendero una construcción; poco después llegaremos al cruce de sendas que al principio encontramos para desviarnos de este PR que estamos recorriendo y que tomamos para descender hacia Afur; sólo nos quedará un corto recorrido para llegar al final de la ruta, que será el mismo lugar que elegimos para iniciarla.



© Texto y fotografías de Francisco Fariña
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