martes, 27 de septiembre de 2016

VALLE ARRIBA - CASERÍO DE ERJOS (Por el Camino de las Barranqueras)


VALLE ARRIBA – CASERÍO DE ERJOS
(Por el Camino de las Barranqueras y por la Ermita de San José)




FICHA TÉCNICA

TÉRMINO MUNICIPAL: Santiago del Teide y Los Silos.
COMO LLEGAR: Al Caserío de Valle Arriba se llega partiendo desde la plaza principal de Santiago del Teide por la carretera TF-82 que se dirige hacia el municipio de El Tanque; después del punto kilométrico 21 hay una entrada a la derecha que nos lleva directamente al centro urbano del pueblo.
COMIENZO: Caserío de Valle Arriba.
FINAL: Caserío de Erjos.
DIFICULTAD: Baja.
DURACIÓN: 2 horas.
LONGITUD: 3,9 Km.
PROVISIÓN DE AGUA: En los lugares poblados hay servicios al público.
LUGARES DE INTERÉS: Caserío de Valle Arriba; Camino de las Barranqueras; Pino Loro; Caserío de los Partidos de Abajo; Ermita de San José; Caserío de Erjos.
VENTAJAS: El llamado Camino de las Barranqueras está señalizado en su inicio y final con paneles informativos.
INCONVENIENTES: Hay un pequeño recorrido por el arcén de la carretera TF-373.
PELIGROSIDAD: Ninguna.
TIPO DE RUTA: Senderismo.

MAPAS Y CROQUIS:




DESCRIPCIÓN:


Caserío de Valle Arriba.


El Camino Real del Norte tiene su inicio en el municipio de Santiago del Teide después de haber abandonado el Camino Real del Sur que viene recorriendo toda la franja sur de la isla desde Candelaria; a partir de dicho municipio se dirige por toda la banda norte, pasando por las dos ciudades más importantes, La Laguna y Santa Cruz, para completar una circunvalación que alberga la práctica totalidad de los pueblos de la isla de Tenerife.

Salida del caserío.


El Caserío de Valle Arriba pertenece al municipio de Santiago del Teide y está distante al mismo, mediante el referido Camino Real, a poco menos de dos kilómetros; una vez en dicho caserío y al finalizar su núcleo poblacional veremos que hay un cruce de caminos; a la izquierda continúa el Camino Real del Norte hacia el municipio de El Tanque y a la derecha se inicia el Camino de las Barranqueras, como así lo indica un panel informativo colocado estratégicamente en dicha bifurcación. 

 


Empezaremos a caminar por una pista agrícola que discurre junto a un muro de piedra perteneciente a las ruinas de una vieja casa y enseguida pisaremos un firme rocoso que remonta hacia la base del Lomo de los Majanos, convirtiéndose luego en una vereda que bordea una huertas de cultivo donde abundan las plantaciones de vides. El camino continúa un poco más estrecho y lo bordea, por un lado un muro de piedra seca y por el otro una población bastante numerosa de Pencones (Opuntia maxima); sigue su curso cruzando un barranquillo y con firme donde podremos ver algunos restos de empedrado. 

  
Tramo con restos de empedrado.


Después sigue algo sinuoso, internándose en un minúsculo valle rodeado de algunas montañas como el Morro del Saltadero (1100 m.), los Morritos Blancos (1050 m.) y las laderas de Las Barranqueras; el sendero avanza paralelo al cauce del barranquillo que surca dicho valle y en varias ocasiones lo cruza de un lado a otro. Conserva su original empedrado en muchos tramos y discurre bordeado de frondosa vegetación, como grandes ejemplares de Escobones (Chamaecytisus proliferus) y Cerrajones arbóreos (Sonchus canariensis), así como sotobosque compuesto de Tederas (Bituminaria bituminosa), Hinojos (Foeniculum vulgare), Chícharos (Lathyrus articulatus), Palomeras (Pericallis lanata), etc.



 
Caserío de Valle Arriba.
 

En su continuo ascenso encontraremos un tramo que discurre por una lomada para luego descender al cauce por donde el sendero transcurre marcado por muretes de piedra seca a ambos lados del recorrido y con algunos trechos escalonados; desde este punto y echando la vista atrás, podremos observar una bonita imagen del caserío que acabamos de dejar y de la cuerda montañosa que cierra el Valle de Santiago por el sur. 

  


Luego continúa bordeando una zona de tosca bastante degradada y algo resbaladiza, acusando algo más el desnivel y terminando poco después en la carretera TF-373 en una degollada entre la Piedra Alta (1161 m.) y la Montaña de Tomaseche (1279 m.), que separa el Valle de Santiago del Valle de Erjos, con vistas espectaculares hacia ambos.

Valle de Santiago.
Valle de Erjos.


Una vez en dicha vía iremos hacia la derecha, con la precaución necesaria en estos casos, evitando tomar algunas bifurcaciones que se desvían hacia unas zonas agrícolas colindantes; en pocos metros llegaremos a una rotonda donde comienza la pista forestal Pino Loro donde crece un gran ejemplar de Pino Canario (Pinus canariensis), que según cuentan, en una de sus ramas nació un Laurel, de ahí su curioso nombre: en dicha pista hay un panel informativo referente al sendero homologado PR-TF-51, que se cruza en nuestro camino, teniendo su inicio en el caserío de San José de los Llanos y terminando en el de Erjos.

 
Pino Loro.



Continuamos por la carretera evitando la entrada al Caserío de los Partidos de Franquis de Abajo, un complejo de edificaciones de estilo arquitectónico canario rodeado de tierras de cultivo que albergan varias eras de trilla, restaurado recientemente y emplazado en un plano valle rodeado de montañas donde incluso se puede ver la cumbre del Teide (3718 m.). 

 
Caserío de Los Partidos de Franquis.

 

Mientras caminamos por el arcén vamos bordeando el valle con vistas fantásticas de dicho caserío hasta que lleguemos a una vía asfaltada que se desvía por nuestra izquierda y que nos lleva directamente a la Ermita de San José, un templo solitario datado en el siglo XVIII, que normalmente está cerrado al público y en el que hay un entorno agradable donde crecen algunas Palmeras Canarias (Phoenix canariensis) que dan sombra y donde podemos ver la imagen irrepetible del Teide (3718 m.); cerca hay un calvario con tres cruces de madera que también podemos visitar. 

 
Ermita de San José e imagen del Teide y Pico Viejo.


Calvario cerca de la Ermita.

Observaremos un panel informativo que se refiere al SL-TF-151 que empieza en el caserío de Ruigómez y hace un recorrido circular pasando por Erjos; seguiremos su huella que camina por el Camino de la Cuna, una calle asfaltada que desciende suavemente hacia La Longuera y que cruza el Barranco de la Pelleja. Más adelante su firme pasa a ser de cemento y el recorrido nos ofrece, a medida que avanzamos, unas vistas espectaculares del Caserío de Erjos.





En un momento determinado y cruzando el Barranco de las Charquitas, cuyo cauce es inapreciable, veremos cómo aparece por nuestra izquierda de nuevo el PR-TF-51 que desciende bordeando el Caserío de los Partidos de Abajo, el cual vimos anteriormente desde la carretera TF-373 y se dirige hacia Punta de Teno, pasando antes por el Caserío de Erjos. 


Señalización en Erjos.

Iglesia de La Milagrosa en Erjos.

Seguimos por asfalto en un agradable paseo entre huertas de cultivo hasta llegar a las primeras casas del pueblo, donde giraremos a la derecha en el siguiente cruce para ir avanzando por la Calle Antonio Dorta que nos lleva directamente hasta la carretera TF-82, donde hay una amplia plaza y al otro lado de la misma el núcleo urbano de Erjos donde se encuentra la pequeña Iglesia de la Milagrosa, cerca de otra plaza mas pequeña y donde daremos por finalizada la ruta.    





© Texto y fotografías de Francisco Fariña

    francisco_farina@yahoo.es


jueves, 22 de septiembre de 2016

SAN ANDRÉS - TAGANANA (Por la Degollada de Abicore)


SAN ANDRÉS - TAGANANA
(Por la Degollada de Abicore)



FICHA TÉCNICA

TÉRMINO MUNICIPAL: Santa Cruz de Tenerife.
COMO LLEGAR: Desde Santa Cruz de Tenerife tomaremos la carretera de acceso a San Andrés, la TF-11 que nos lleva directamente al pueblo.
COMIENZO: San Andrés.
FINAL: Taganana.
DIFICULTAD: Media – Baja.
DURACIÓN: 5,00 Horas.
LONGITUD: 8,5 Km.
PROVISIÓN DE AGUA: En el pueblo de San Andrés hay bares, restaurantes y todo tipo de servicios. El cauce del Barranco del Cercado lleva un continuo arroyo de agua, pero no es potable. En Taganana también hay todo tipo de servicios.
LUGARES DE INTERÉS: Núcleo urbano de San Andrés; Castillo de San Andrés; Palmeral de San Andrés; Barranco del Cercado; Degollada de Abicore; Casa del Cura; Iglesia de Nuestra Señora de las Nieves y Ermita de Santa Catalina. 
VENTAJAS: Recorrido de un camino histórico.
INCONVENIENTES: No tiene ninguna señalización.
PELIGROSIDAD: En las diferentes ocasiones que tengamos que cruzar el cauce del barranco hay que tener cuidado con el caudal de agua que lleve el cauce, ante posibles resbalones.
TIPO DE RUTA: Senderismo.


MAPAS Y CROQUIS


DESCRIPCIÓN:

Nuestra ruta se inicia en la puerta principal de la Iglesia de San Andrés, uno de los primeros templos cristianos construidos en la isla después de la conquista. Edificado en el siglo XVII sobre una Ermita anterior datada en el siglo XVI, de arquitectura tradicional canaria con techo de tejas y un pequeño campanario de piedra volcánica procedente de algún lugar del Valle de San Andrés. Alberga en su interior la imagen principal a la que está consagrada, una talla del siglo XVI recientemente restaurada, además de otros iconos religiosos como el llamado Cristo del Cegato datado en 1882, otra de la Virgen del Carmen, que comparte patronato con el principal ya que San Andrés es un pueblo de pescadores; también es importante el Retablo de las Ánimas datado en 1850, que se encuentra en una de las paredes laterales.

Núcleo urbano de San Andrés.
Empezaremos haciendo un recorrido urbano por el pintoresco pueblo tomando la Calle Guillén y conectando luego con la Calle la Cruz que desemboca en la Avenida Marítima; hacia la izquierda nos dirigiremos hacia el Castillo de San Andrés, una vieja fortaleza militar parcialmente destruida y catalogada como Bien de Interés Cultural (BIC); fue construida en el año 1769 según consideran diferentes historiadores, en sustitución de una anterior torre defensiva devastada en una riada del Barranco del Cercado y edificada allá por el año 1706.

 
Castillo de San Andrés.


Dejando dicho monumento a nuestras espaldas, iremos andando por la Avenida Pedro Schwartz que discurre bordeando el Barranco del Cercado, bajo enormes Laureles de Indias; pasaremos bajo el puente de la carretera TF-12 y junto a las oficinas descentralizadas del ayuntamiento de S/C de Tenerife, para dirigirnos por la Calle José Antonio Martín a las afueras del pueblo donde comienza el Camino del Cercado. 


Avanzamos siempre por asfalto por una vía estrecha que discurre en suave ascenso bajo la Montaña Morera (149 m.); la carretera cruza el Barranco del Cercado varias veces y a medida que avanzamos el paisaje nos ofrece unas bonitas panorámicas de un valle entre multitud de montañas donde podremos distinguir el Roque del Saltadero (372 m.), el Cabezo de los Charcos (563 m.), el Roque el Cubo (632 m.), el Cabezo de las Helecheras (891 m.), entre muchos otros. 

 


El valle está compuesto por escarpes rocosos donde hay numerosos caseríos minúsculos dispersos y barrancos secundarios que desembocan en el principal, que es el que bordea nuestros pasos; mas adelante el paisaje se nos expande ante nuestros ojos pudiendo distinguir la Gollada de Abicor, por donde pasaremos a la otra vertiente de la dorsal, los Roques del Cresal (731 m.), El Campanario (475 m.) y el Cabezo del Corral (387 m.). 


 

Llegando al final del asfalto veremos unas formaciones rocosas curiosas a nuestra izquierda, entre ellas un roque llamado El Fraile (626 m.), están situadas sobre los barranquillos aledaños donde crece una población muy numerosa de Palmeras Canarias (Phoenix canariensis); a partir de este punto entre la Hoya Caraballo y Morada la Tierra, se inicia un sendero con firme compacto y muy marcado que discurre llaneando entre multitud de Palmeras Canarias (Phoenix canariensis), Tabaibas (Euphorbia lamarckii), Vinagreras (Rumex lunaria), Granadillos (Euphorbia canariensis), etc, estaremos andando entre el denominado Palmeral de San Andrés, uno de los más extensos de la isla, junto a otros como el que existe en Masca y otro en la Rambla de Castro. 

Palmeral de San Andrés.

Nos vamos internando poco a poco bordeando el Barranco del Cercado, hasta que en el lugar conocido como Madre del Agua lo crucemos mediante un paso bastante precario que hay en las cercanías de una pequeña cascada de agua; mas adelante hay un llano junto al sendero donde hay unas grandes rocas de tosca rojiza y desde donde se pueden ver algunas montañas que rodean el valle y el arroyo que permanentemente fluye por el cauce del barranco. 

 

De vuelta al sendero, iremos remontando por un tramo escalonado y seguidamente por otro con restos de empedrado bordeado por multitud de Granadillos (Hypericum canariense) y Cardones (Euphorbia canariensis); mas adelante andaremos sobre un tramo llano junto a unos peñones rocosos y enseguida veremos una casa aislada al borde del cauce y bajo una lomada cubierta de un frondoso Cardonal – Tabaibal (Euphorbia canariensis y Euphorbia lamarckii), en la vertiente contraria se alzan las laderas igualmente pobladas del Andén Negro y La Montaña (419 m.). 


Seguimos el recorrido al lado del cauce, que está casi taponado por una población muy numerosa de Cañas (Arundo donax) y por donde discurre un arroyo de agua que se encarga de erosionarlo ya que está formado de material de tosca rojiza muy susceptible de ser desgastado.

Arroyo en el Barranco del Cercado (dcha.).

Luego asciende bruscamente por la Hoya de los Corchos, lo hace zigzagueando y con firme bastante pedregoso, pudiendo observar una edificación plantada en la vertiente contraria a la que vamos recorriendo donde crecen varios Pinos Canarios (Pinus canariensis) y un sendero que asciende en fuerte pendiente hacia la carretera TF-134. Luego llanea con firme más compacto entre algunas Piteras (Agave americana), Retamas (Retama rhodorhizoides) y Pencones (Opuntia maxima) y continúa serpenteando por el borde del barranco junto a otra edificación medio ruinosa que se encuentra al mismo borde del sendero; inmediatamente un muro de piedra seca nos acerca al mismo cauce del barranco, teniéndolo que cruzar por una zona rocosa y buscando el mejor paso para no resbalar, por donde fluye un continuo riachuelo de agua en formación de multitud de pequeñas cascadas bajo imponentes ejemplares de Sauces Canarios (Salix canariensis), que forman una población muy numerosa.




Seguimos ascendiendo, esta vez entre una aglomeración de Helechos (Pteridium aquilinum) y Zarzales (Rubus bollei) que envuelven y por lo tanto dificulta la mayor parte del paso y más adelante otra edificación ubicada en el borde del sendero nos lleva a cruzar de nuevo el barranco por una zona enfangada y bordeada de mucha vegetación; después bordeando el cauce y remontando por algunos pasos algo precarios llegaremos a una zona donde se forma una cascada de agua un poco más grande, que termina en una poza medianamente grande donde poder refrescarnos con el agua limpia y fresca del riachuelo. 

El barranco tiene un curso permanente de agua.

Inmediatamente empezaremos a ascender con fuerte desnivel por la zona conocida como El Brezal mediante un recorrido sinuoso y muy pedregoso con algunos tramos escalonados, que avanza entre Pencones (Opuntia maxima), Tabaibas (Euphorbia lamarckii), Inciensos (Artemisia thuscula), Vinagreras (Rumex lunaria) y Retamas (Retama rhodorhizoides), para luego ir entrando paulatinamente en un bosque de Fayal – Brezal (Myrica faya y Erica arborea) serpenteado por una vereda estrecha por la llamada Cañada de los Berros, una vieja cañada ganadera que remonta con firme muy compacto y combinando tramos escalonados con otros tallados en el firme y hundidos en el terreno.



Cuando la vegetación lo permite, podremos observar las laderas colindantes del Barranco del Cercado y en su desembocadura la clara imagen del pueblo de San Andrés, desde donde hemos partido; también podemos ver algunas casas del pequeño caserío situado en los Llanos del Cresal, al igual que los escarpes rocosos de los Roques del Cresal a unos 731 metros sobre el nivel del mar.

 
Roques del Cresal.


Continuaremos el recorrido ascendente hasta encontrar unas casas situadas a un lado y otro del camino; después de haberlas rebasado seguiremos una vereda estrecha bordeada por una valla que delimita unos terrenos que termina poco después en una pista agrícola en la zona de Los Toscones. 

 


 

Ignoramos dicha pista y seguiremos de frente remontando mediante unos escalones tallados en el firme que nos van introduciendo poco a poco en un pintoresco y frondoso bosque de laurisilva que termina en fuerte pendiente, después de haber pasado por una zona donde hay unos muros de piedra seca y varios escalones de piedra, en una pista cementada que desemboca a los pocos metros en la carretera TF-12, justo en la Degollada de Abicore, donde podemos disfrutar de las magníficas vistas panorámicas del Valle de San Andrés o también llamado del Cercado.


 
 Degollada de Abicore, en la carretera TF-12.

Cruzamos la carretera y justo enfrente hay otra pista de cemento que se adentra en el bosque; tendremos que caminar un poco por ella hasta que una cadena nos impida el paso por la misma y se inicie a nuestra izquierda un estrecho sendero que comienza descendiendo por el interior de un frondoso bosque de laurisilva donde abunda el sotobosque de Helecheras (Pteridium aquilinum), Capitanas (Phyllis nobla), Crestagallos (Isoplexis canariensis), Morgallanas (Ranunculus cortusifolius), Malfuradas (Hypericum glandulosum) y un sinfín de especies características del ecosistema; el recorrido es muy sinuoso y en continua bajada con firme bastante compacto, aunque con algunos pequeños tramos resbaladizos, sobre todo en época de lluvias.

 
Laurisilva.

Cuando la espesura del bosque se aclara, el paisaje nos ofrece una panorámica del Valle de Taganana, donde destaca el Roque de las Ánimas (374 m.) y su inseparable Roque de en Medio (454 m.), así como el Roque Amogoge (438 m.) en la ladera que cierra el valle por el norte y el Roque Anjua (636 m.) y los Roques de Anaga en el océano. 

 

Primeras vistas del Valle de Taganana.

El recorrido sigue su curso algo más pedregoso y con algunos tramos escalonados con piedras y otros un poco expuestos a un barranquillo de poca profundidad que se forma bajo un dique rocoso que bordea el paso; avanza luego por una lomada entre el Barranco de las Rosetas y el de Las Gallineras entre multitud de Crestagallos (Isoplexis canariensis), algunos Codesos (Adenocarpus foliolosus), Vinagreras (Rumex lunaria), Brezos (Erica arborea), Bejeques (Aeonium canariense), etc.

Población de Bejeques bordeando el sendero (izq.).

Luego zigzaguea por un tramo bastante resbaladizo y con firme muy descompuesto que se dirige hacia una zona más despoblada de vegetación bordeada solo de unas pocas Piteras (Agave americana), donde hay un collado rocoso al que podremos acceder sin peligro para observar y regocijarnos de las panorámicas que nos ofrece el Valle de Taganana en todo su esplendor. 

Lomo de las Arvejas.

A partir de este punto el sendero avanza por la cresta del Lomo de las Arvejas sin apartar la vista del paisaje; al lado izquierdo podemos distinguir el PR-TF-8 que se dirige hacia Taganana por el Barrio de Portugal después de haber pasado por las famosas Vueltas de Taganana, el Risco de la Guayosa (457 m.) y también el camino que va hacia La Cumbrecilla. Al otro lado distinguimos perfectamente el Roque de en Medio (454 m.) y el de las Ánimas (374 m.) y el Caserío de Azanos, las primeras casas que se vislumbran del pueblo.


 
Panorámicas del Valle de Taganana.
Roque de las Ánimas y Roque de Enmedio 
sobre Taganana.

El sendero continúa en descenso con la amplia visualización de todo el valle y es evidente su trayecto sinuoso entre Verodes (Kleinia neriifolia) y algunos Pencones (Opuntia maxima) por toda la lomada; el firme es algo resbaladizo y pasa bordeando algunas huertas de cultivo y un pequeño cuarto de aperos. 

 

Roque de las Ánimas y Roque de Enmedio.

Más abajo está delimitado por numerosas Piteras (Agave americana) y después de un zigzagueante tramo bastante pedregoso llegaremos a una calle cementada que discurre junto a unas viviendas y que desemboca poco después en la Calle los Cubanos; seguimos a la izquierda unos metros y enseguida giramos a la derecha por el Camino Lomo de los Lirios, una calle estrecha y empedrada que desciende con bastante desnivel por zona urbana; entre las casas crecen algunos ejemplares de Palmeras Canarias (Phoenix canariensis) y después de rebasar una de las curvas cerradas de la vía, veremos cómo se eleva majestuoso un gigantesco ejemplar de Drago Canario (Dracaena draco), que crece junto a la Casa del Cura, una vieja casa señorial que antiguamente servía de residencia del sacerdote del pueblo. 

 
Camino Lomo de los Lirios.

La travesía continúa por la calle empedrada entre pequeñas y pintorescas viviendas muy bien cuidadas, esta vez en fuerte descenso y muy sinuosa, dirigiéndose hacia la trasera de la Iglesia de Nuestra Señora de las Nieves y terminando en la plaza principal, un espacio coqueto y muy agradable donde también se encuentra la Ermita de Santa Catalina, un pequeño templo catalogado como Bien de Interés Cultural (BIC), construido en el año 1621 que ha sido con el paso del tiempo, aparte de un lugar de culto religioso, almacén, sala de exposiciones y tanatorio. 

 
Taganana desde la plaza principal.

La Iglesia de Nuestra Señora de las Nieves es uno de los más antiguos santuarios religiosos de Tenerife, ya que data de principios del siglo XVI cuando había una primitiva Ermita en 1505, ésta se reedificó y se concluyó en 1728 con su configuración actual compuesta de tres naves. Su interior alberga importantes imágenes religiosas como una de la Virgen de las Nieves, aparecida en 1506 en una playa cercana; una Pila Bautismal del siglo XVI, varias imágenes de los siglos XVII y XVIII y el tríptico flamenco La Adoración de los Reyes, también del siglo XVI; todo el conjunto y su entorno está también catalogado como Bien de Interés Cultural (BIC).

 
Ermita de Santa Catalina.


En este magnífico espacio damos por concluida esta histórica ruta que hemos realizado por un camino ancestral que servía de nexo de unión entre dos pueblos muy importantes separados por una agreste dorsal montañosa, ya que se utilizaba, tanto por los vecinos de San Andrés como por los de Taganana para el trasiego de mercancías y productos básicos para la vida diaria utilizando la venta o trueque de las mismas, para hacer todo tipo de gestiones en la capital, para el aprovechamiento forestal y agrícola, incluso para disfrutar de las fiestas de ambos pueblos; un camino que merece ser recorrido.







© Texto y fotografías de Francisco Fariña