jueves, 30 de agosto de 2012

PUNTA DEL HIDALGO - BEJÍA - PUNTA DEL HIDALGO


PUNTA DEL HIDALGO - BEJÍA - PUNTA DEL HIDALGO
(Por el Barranco Seco y regreso por el Canal de Bejía)

En el Canal de Bejía

FICHA DE LA RUTA

TÉRMINO MUNICIPAL: La Laguna.
COMO LLEGAR: La carretera TF-13 que parte desde La Laguna, pasa por el municipio de Tegueste y termina en la Punta del Hidalgo, punto de partida de la ruta propuesta.
COMIENZO: Plaza Sebastián Ramos en la Punta del Hidalgo.
FINAL: Mismo lugar.
DIFICULTAD: Media.
DURACIÓN: 5,30 Horas.
LONGITUD: 7,5 Km.
PROVISIÓN DE AGUA: En el núcleo urbano de Punta del Hidalgo; En el cauce del Barranco Seco hay algunas pozas de agua no potable, pero que sirven para refrescarse. En temporada de lluvias hay fuentes naturales y surgencias de agua en diferentes lugares del cauce del barranco.
LUGARES DE INTERÉS: Plaza Sebastián Ramos en la Punta del Hidalgo; Puente sobre el Barranco Seco; Galería Brisas de Anaga; Todo el cauce del Barranco Seco; Camino excavado a base de escalones en el Lomo el Toscón; Salto de las Aneas; Recorrido por el Canal de Bejía; Barrio de El Homicián.
VENTAJAS: Recorrido circular. El ascenso por el cauce del Barranco Seco es muy solitario. El regreso por el Canal de Bejía es de alto valor paisajístico.
INCONVENIENTES: Hay que tener en cuenta que en temporada de lluvias puede haber un arroyo permanente de agua en el cauce del barranco y con las pozas llenas de agua, por lo tanto en algunos tramos es posible mojarse las botas, así que sería conveniente llevar calzado de repuesto. El camino que sube por el Lomo el Toscón puede ser de difícil localización, en este caso es conveniente regresar por el mismo camino del cauce del barranco.
PELIGROSIDAD: Media – Alta.
TIPO DE RUTA: Senderismo.


CARTOGRAFÍA



DESCRIPCIÓN

Plaza Sebastián Ramos en
Punta del Hidalgo.
El punto de partida coincide con el de la ruta PUNTA DEL HIDALGO - EL BATÁN que comienza en el Camino del Tabaibal y se adentra paulatinamente por dicho canal, el cual discurre por una de las vertientes del Barranco Seco, cuyo cauce tomaremos mas adelante para ascender hasta casi su final. Cuando nos encontremos junto a una pared rocosa muy escarpada y de color negro nos encontraremos con un puente de piedra que cruza el barranco, después de haberlo cruzado, nos desviaremos hacia la derecha por otro canal distinto que nos dejará en pocos metros, en una pista de tierra que viene por el borde del barranco desde Casas Bajas que sirve de acceso a una galería que hay mas arriba. Seguiremos por dicha vía en suave ascenso, bajo la imponente mirada del Roque Carnero (520 m.), pasando junto a dos pilastras a modo de puente, que soportan una canalización de agua; seguidamente hay un tramo asfaltado que salva una fuerte pendiente, el cauce del Barranco Seco nos quedará a nuestra derecha, que en esta zona es bastante encajonado.

Puente sobre Barranco Seco.

Galería Brisas de Anaga (i).

En pocos metros estaremos junto a la Galería Brisas de Anaga, un recinto cerrado al público que se compone de una edificación rodeada por una valla metálica y situada en una loma bajo los escarpes rocosos de una de las vertientes del barranco. Por la derecha de dicha construcción hay una vereda entre Inciensos (Artemisia canariensis), que accede directamente al cauce del barranco; el firme, posiblemente excavado en la roca porosa de color rojizo, da paso enseguida al fondo del cauce donde las paredes laterales se observan muy frágiles ya que están formadas por acumulación de arenas y piedras provenientes de antiguas riadas. Hay algunos restos de construcciones de cemento, que pretendían recoger el agua de las escorrentías, que están prácticamente destruidas por el paso del tiempo; las laderas colindantes nos acompañarán en casi todo el recorrido cubiertas de un espectacular Cardonal – Tabaibal (Euphorbia canariensis y Euphorbia mellifera) y la distancia amplia entre las dos, hacen que el barranco tenga un cauce bastante abierto, por lo menos en buena parte del trayecto. Iremos caminando entre grandes caos de rocas por un paso mas o menos evidente, ya que es zona visitada casi exclusivamente por cazadores en temporada de veda abierta; de improviso, dos grandes rocas parece que impiden el paso, pero a medida que nos acercamos encontraremos sin dificultad el camino; por toda la superficie crecen multitud de Inciensos (Artemisia canariensis), Matorriscos (Lavandula canariensis), Cornicales (Periploca laevigata), Cruzadillas (Hypericum reflexum), etc., y en temporada de lluvias suele tener un riachuelo casi permanente de agua.

Hay muchas rocas en el cauce que
provienen de desprendimientos

A continuación pasaremos bajo el Lomo los Aceviños, donde el firme excavado por la erosión del movimiento del agua, hace que el paso sea por un costado del mismo subiendo por una morra pedregosa; luego un paso entre unas rocas y junto a unos Cardones (Euphorbia canariensis) que cuelgan desde arriba, para después seguir por un gran caos bajo grandes riscos llenos de andenes y cuevas que terminan repentinamente en unas suaves resbaladeras cubiertas de Cardones (Euphorbia canariensis) y Tabaibas (Euphorbia mellifera). Un poco después pasaremos bajo el Salto de la Laja, una pared rocosa que queda a nuestra derecha, con numerosos andenes cubiertos de Cardones (Euphorbia canariensis), que alberga una cueva muy expuesta al risco con una gran embocadura y en la parte superior del saltadero veremos como discurre el Canal de Bejía, por donde haremos el camino de regreso.




Encontramos en nuestro trayecto vestigios de lo que fue un precario camino que pretendía unir la Punta del Hidalgo con el Batán y sus diferentes núcleos de población como Bejía, es el recorrido que pretendemos realizar e iremos pisando por cortos tramos de pasos excavados en la roca porosa y restos de muretes de piedra seca dispuestos en lugares mas o menos inaccesibles por el propio cauce.


Saltadero rocoso (i).


Cauce por donde discurre el sendero. 

Ocasionalmente nos encontraremos poblaciones aisladas de Tabaibas (Euphorbia mellifera) y Pencones (Opuntia maxima), que a veces forman pequeños ecosistemas buscando la humedad de la cuenca del barranco, así como pequeños plantones de Bejequillos Gomereta (Aeonium lindleyi) y Menta Poleo (Mentha pulegium).


Uno de tantos caos de rocas.

A continuación veremos varios saltos naturales de poca altura, compuestos de piedra basáltica muy lisa por la acción del continuo paso del agua y que forman en sus bases pozas del liquido elemento que se mantienen casi todo el año y donde viven numerosas ranas e insectos, e incluso pueden observarse esporádicamente alguna Garza Real (Ardea cinerea) en los charcos mas grandes, aunque éstas suelen ser muy esquivas y cuando intuyen cualquier presencia, por mínima que sea, huyen volando despavoridas.


Luego, iremos andando por una zona bastante llana y entre un bosque muy numeroso de Tabaibas (Euphorbia mellifera) que crecen entre algunos Inciensos (Artemisia canariensis), hasta que de repente el cauce del barranco parece menos angosto y nos llamará la atención una gran roca justo en el medio del mismo; a nuestra derecha y en lo alto, se eleva un pico de forma piramidal que alberga en su base la Cueva de la Arena, este roque está justo debajo de El Morro (417 m.), que a su vez está rodeado por el Monte del Morro, por donde pasamos en otra ocasión, recorriendo el PR-TF-11 que lo iniciamos en el Caserío de El Batán para terminar en Punta del Hidalgo, pasando por el Barrio de El Homicián.


Cardonales.


Justo en este lugar del cauce hay unos restos de una pequeña presa de cemento junto a un saltadero natural, construida para aprovechar el agua de alguna fuente habitual que manaba debajo de un risco rocoso de color negro, e incluso un pequeño tramo de un antiguo canal que, seguramente, fue un intento de canalizar el agua extraída. Seguiremos por un lateral del cauce aprovechando el firme duro que nos ofrece la tosca rojiza, para luego pasar junto a dos grandes rocas dispuestas sobre una formación petrea llamada disyunción columnar, se trata de un dique a ras de suelo, compuesto por multitud de rocas en forma de pequeños prismas que hacen que nos llamen la atención cuando pasemos junto a ellas; luego se desvía el camino por la derecha ascendiendo una pequeña loma que después nos deja frente a una lengua rocosa que forma parte del cauce natural del barranco y que la salvaremos por la derecha, aunque por el lado contrario tampoco tiene dificultad para sortearla.


Poza de agua permanente (d).

Enseguida un par de saltos de roca nos impide seguir por el cauce natural y de nuevo nos tendremos que desviar a nuestra derecha bajo un talud pedregoso y de color oscuro para luego dar un giro a la izquierda, dejando detrás una gran poza de agua que se adentra en el risco a modo de fuente natural, está rodeada de mucha vegetación, como Culantrillos (Adiantum capillus-veneris), Yedra Canaria (Hedera canariensis) y diversas especies adaptadas a la humedad permanente; podremos observar como un antiguo murete de piedra seca delimita el cauce del barranco en este corto espacio, seguramente hecho en su tiempo para proteger dicha fuente de posibles desprendimientos que pudiesen taponarla.
En pocos metros veremos como el barranco se encajona y discurre muy sinuoso; a la izquierda veremos como unos escalones tallados en la roca nos invitan a evitar un oscuro salto rocoso, ascendiendo entre varios diques pétreos y rodeándolo.


Paso excavado en la roca.


Manantial de agua (d).

Mas adelante hay una poza de agua bastante honda, ésta, en años secos, la encontraremos completamente cubierta de alguna planta acuática de color verde intenso que origina una visualización curiosa; un poco mas adelante hay unos restos de un antiguo muro de piedras que puede confundirnos, en este lugar seguiremos caminando lo mas cerca posible del cauce del barranco, evitando así ir por las laderas colindantes, ya que a partir de aquí la orografía del barranco se torna muy angosta, por lo tanto la vegetación compuesta de Vinagreras (Rumex lunaria), los incómodos Zarzales (Rubus bollei) y numerosas especies vegetales, les cuesta menos invadir la superficie y si es temporada de lluvias puede hacer que el paso sea prácticamente imposible.


Encajonamiento del barranco al final.

Cuando veamos que casi no hay camino definido, tendremos que estar muy pendientes a nuestra izquierda, en la desembocadura de un barranquillo que desciende muy vertical, a unos escalones tallados en la roca que ascienden por una ladera y zigzaguean luego con un desnivel muy pronunciado y que se van elevando paulatinamente por el Lomo el Toscón, justo debajo del Cabezo la Veta (589 m.) y el Roque de la Baga (633 m.).


                       
Escalones tallados por el Lomo El Toscón.

Los escalones continúan muy expuestos sobre el Barranco Seco y giran inesperadamente hacia la izquierda, encontrándonos de repente con una increíble imagen; se trata de una perfecta escalera horadada en la roca y dispuesta en línea recta que asciende muy expuesta por dicho lomo; vale la pena quedarse un rato aquí para disfrutar con la imagen del angosto cauce del barranco y con la ladera de enfrente que alberga lo que será el camino de regreso por los Canales de Bejía, alzándose sobre el mismo los roques y montículos mas importantes de esta zona como lo son el Morro la Angostura (377 m.), Morro las Lajas (402 m.) y la Hoya del Moral, entre otros.

Escalera.

Luego, la misma escalera continúa su travesía, pero esta vez protegida por nuestra derecha por una pared rocosa, pero a nuestra izquierda asciende muy expuesta hacia el barranquillo, que dicho sea de paso, está completamente tupido por la vegetación; se observa perfectamente como dicho cauce fluye entre grandes saltaderos que se precipitan desde el Lomo Lucerno, donde florecen el Roque de la Barca (555 m.) y el Cabezo de la Cañada (549 m.); sigue luego con firme liso, sin escalones tallados, hasta que mas arriba gira a la derecha alejándose del barranco y dirigiéndose a una cima rocosa con poblaciones dispersas de Cornicales (Periploca laevigata), Granadillos (Hypericum canariense), Malpicas (Carlina salicifolia), Cruzadillas (Hypericum reflexum), etc., desde donde las panorámicas son muy espectaculares. Si nos fijamos, en un pequeño llano hay un viejo lagar labrado en la roca, lo que demuestra que por estos riscos casi impracticables había una zona de cultivo, por tanto este camino que vamos descubriendo tenía su importancia.


Al fondo el Canal de Bejía.

Seguimos ascendiendo por algunos escalones pegados al risco y luego nos encontramos junto a una gran cueva que bien puede servir de refugio; por los alrededores podemos ver Inciensos (Artemisia canariensis), Matorriscos (Lavandula canariensis), algunos Pencones (Opuntia maxima) y Bejeques Punteros (Aeonium urbicum) y un precioso paisaje montañoso que rodea el Caserío de Bejía.

Cueva natural llegando a la cabecera del barranco.

Escalones tallados.

Al salir de la cueva hay otro tramo con escalones tallados en la piedra y un poco después ya pasaremos a llanear bordeando una de las laderas de la cabecera del Barranco Seco, el sendero es estrecho y en ocasiones hay que estar muy pendiente por la posibilidad de que se produzcan algunos desprendimientos, ya que el firme está un poco descompuesto al estar formado por tierra muy suelta; iremos bordeando dicha ladera hasta que cerca de un gran Brezo (Erica arborea) nos desviemos, descendiendo paulatinamente hacia la derecha, para llegar a la misma cabecera del barranco donde hay una antigua presa de cemento y el inicio del Canal de Bejía, que nos llevará al punto de partida.

Cabecera del barranco (i).

Inicio del Canal de Bejía.

En la misma cabecera está el Salto de las Aneas, un saltadero muy encajonado que se precipita junto al sendero de ascenso a la carretera de acceso al Caserío de Bejía; nuestra intención será comenzar a caminar sobre el canal, que nace en la presa y discurre a nivel por una de las vertientes del Barranco Seco, pudiendo ver durante todo el recorrido el camino por el fondo de dicho barranco que nos trajo hasta este punto.

Caserío de Bejía.

Canal de Bejía  y Salto de las Aneas (d).

El recorrido lo haremos por el interior de dicho canal, que hay suficiente espacio para ello; primero pasaremos bajo el Lomo Colorado, con terraplenes de tosca de color ocre, luego bordeando la Hoya del Moral, una degollada donde crecen multitud de Brezos (Erica arborea) y una población muy numerosa de Helecheras (Pteridium aquilinum), que se precipitan hacia el barranco; mas adelante nos encontraremos con una desviación marcada por un murete de piedras que asciende por nuestra izquierda hacia el Morro de la Angostura (377 m.), es un sendero muy erosionado que zigzaguea hacia dicha cumbre donde hay unas huertas de cultivo y un acceso a las inmediaciones de la Hoya del Guanche, por donde discurre el PR-TF-11, que va dirección a Punta del Hidalgo.

Primer túnel de unos 100 metros de longitud.

Paso por La Angostura, entre huertas de cultivo.

Después de pasar de largo este cruce, nos encontraremos con un túnel de unos cien metros de longitud por el cual tendremos que seguir; está perfectamente horadado en la roca y hay espacio suficiente para avanzar sin dificultad y totalmente erguido, hay que llevar una pequeña linterna para iluminar el interior e ir mas seguro.

Paso del canal bajo El Morro.

Una vez cruzado este, pasaremos junto a unas huertas de cultivo situadas junto al canal en La Angostura, una hoya o barranquillo que va a desembocar hacia el Barranco Seco, luego un paso estrecho nos aproxima al Barranquillo del Morro, otro cauce secundario que discurre desde La Mesita (575 m.) y desemboca en el mismo barranco; mediante un pequeño túnel de no mas de diez metros de largo, accederemos a una de las vertientes del citado barranquillo, teniendo que ir con sumo cuidado ya que el canal está bastante expuesto hacia él, aunque la pared de nuestra izquierda nos de mucha seguridad; un poco mas adelante veremos como un desprendimiento rompió en su día un pequeño tramo de la dirección del canal, habiendo hecho para repararlo un pequeño pasadizo que se salva sin dificultad.


Varios túneles excavados durante el recorrido.

Poco a poco nos vamos internando hasta llegar al propio cauce donde hay un pequeño puente de cemento que lo atraviesa para, poco después, traspasar otro pequeño túnel y luego un espacio de poca altura donde tendremos que agacharnos para seguir adelante; la travesía continúa por el canal y sobre el Barranco Seco, teniendo una imagen espectacular de la ladera que se alza frente a nosotros, repleta de andenes, cuevas y cimas, como el Roque de la Barca (555 m,), el Cabezo la Sabina (486 m.) y alguna mas, todas ellas separadas de multitud de degolladas; hay algunos tramos del canal muy expuestos, aunque siempre discurre junto a una pared lateral que nos ofrece mucha seguridad, aunque en algunos otros, dicha muralla ofrece poco espacio para asegurarse firmemente.


Pasos expuestos al barranco.
 

Mas adelante pasaremos junto a una cueva de grandes dimensiones que se encuentra por encima de nuestras cabezas, donde crecen Matorriscos (Lavandula canariensis), Pastel de Risco (Aeonium tabuliforme) Corona de la Reina (Gonospermum fruticosum), algunos Pencones (Opuntia maxima), etc., y luego sigue la travesía bastante sinuosa, pero completamente llana, teniendo en ocasiones algunos balcones naturales donde poder pararnos para admirar tan grandioso paisaje.


Una de las vertientes del Barranco Seco.


Mas adelante, bajo el Lomo de la Rosa y el Monte del Morro, unas formaciones rocosas que se asoman extremadamente al barranco, formadas por varios túneles muy seguidos y algunos huecos en la roca, nos adentran en un tramo del camino bastante curioso y merecedor de un paso lento para admirar el trabajo arduo de los jornaleros que hicieron tal obra, acompañados en todo momento por un paisaje muy espectacular; luego un tramo muy expuesto hacia el acantilado y con las primeras vistas de Punta del Hidalgo, que se extiende bajo los riscos del Pico de los Cardos (297 m.) y seguidamente el canal se va aproximando poco a poco y por un paisaje menos vertical hacia el Barranquillo de Cuevas Ciegas, que discurre bajo el Roque Aguacada (604 m.), donde se observa una cueva de grandes dimensiones utilizada como refugio para el ganado.

Uno de los tramos mas espectaculares.


Punta del Hidalgo (i); cruce con el PR-TF-11 (d).


El Canal en este punto se oculta en el terreno y comienza un estrecho sendero por una loma algo resbaladiza entre Brezos (Erica arborea), algunos Acebiños (Ilex canariensis), Inciensos (Artemisia canariensis), Granadillos (Hypericum canariense) y Tabaibas (Euphorbia mellifera), hasta que un giro brusco a la izquierda que rodea dicha loma, nos deja de lleno en el PR-TF-11, que, después de cruzar el Barranquillo de Cuevas Ciegas, con vistas espectaculares del Roque Carnero (520 m.), pasaremos junto a unas huertas y luego desembocaremos en una antigua pista de tierra que a su vez confluye con una de asfalto que desciende con fuerte pendiente y por zona agrícola, con vistas panorámicas y espectaculares del núcleo urbano de Punta del Hidalgo con su inconfundible faro,  hacia el Barrio del Homicián; una vez dentro del mismo y pasado de largo un depósito municipal de agua, nos desviaremos hacia la derecha por el Camino del Tabaibal, el mismo que nos sirvió para comenzar la ruta y que nos llevará directamente a la Plaza Sebastián Ramos, al final de la carretera TF-13.


 
© Fotografías y texto de Francisco Fariña