miércoles, 22 de febrero de 2012

CIRCUNVALACIÓN VALLE DE GÜIMAR - ETAPA II

CIRCUNVALACIÓN VALLE DE GÜIMAR
ETAPA II
GÜIMAR - PIEDRAS DEL MAL ABRIGO
(Por el Camino de Anocheza)


FICHA TÉCNICA

TÉRMINO MUNICIPAL: Güimar.
COMO LLEGAR: Desde la autopista TF-1 se accede al municipio por la carretera TF-61; también se puede ir por la carretera de El Carretón a la Hidalga, la TF-281 que conecta con la Carretera General del Sur y pasa por el centro de la ciudad de Güimar.
COMIENZO: Iglesia de San Pedro en el centro urbano de Güimar.
FINAL: Piedras del Mal Abrigo (2199 m.).
DIFICULTAD: Medio – Alta.
DURACIÓN: 7 Horas.
LONGITUD: 22,8 Km.
PROVISIÓN DE AGUA: Casco urbano de Güimar.
LUGARES DE INTERÉS: Iglesia de San Pedro; Parroquia de Santo Domingo de Guzmán; Plaza del Ayuntamiento; Casa de Santo Domingo; Fuente de Guaza; Camino Real del Sur; Iglesia del Pilar; Camino de Anocheza; Degollada de la Cueva la Vera; Cabecera del Barranco del Rinconcito; Casa Forestal de Güimar; Lavas de la Montaña de Igueque (2278 m.); Piedras del Mal Abrigo; Refugio de los Guardas; Pozo de Nieve del Mal Abrigo; Fuente del Mal Abrigo.
VENTAJAS: Recorrido de alto valor paisajístico, con zonas concretas donde poder observar la totalidad del Valle de Güimar. Conexión con la ruta SAN JUAN - ROQUE DEL MAL ABRIGO en su parte final.
INCONVENIENTES: Constante subida y elevado desnivel por el Camino de Anocheza. No está señalizada en ningún punto.
PELIGROSIDAD: Nula.
TIPO DE RUTA: Senderismo.

CARTOGRAFÍA



DESCRIPCIÓN

El Centro neurálgico de la Ciudad de Güimar, y por lo tanto el comienzo de esta etapa de la ruta, está en la Plaza de San Pedro, donde se ubica la Iglesia de San Pedro Apóstol (s. XIX), edificio religioso principal de la ciudad, construido sobre un primer templo datado en el siglo XVII y que alberga en su interior, entre muchas otras, una imagen de San Pedro y otra de la Virgen del Socorro, muy venerada por todos los habitantes del Valle de Güimar.


Ayuntamiento de Güimar.

Calle Santo Domingo.

Puente de Guaza (i); desvío hacia el Camino real (d).

Al final de la plaza comienza la Calle Santo Domingo que nos lleva hacia la Parroquia de Santo Domingo de Guzmán (s. XVII), situada junto a la Plaza del Ayuntamiento, donde se encuentra el antiguo Convento Dominico, que antiguamente formaba parte del mismo conjunto arquitectónico y que desde 1838 alberga la Casa Consistorial. Seguiremos por la misma calle pasando junto a la Casa de Santo Domingo, una de las edificaciones más significativas del casco antiguo de la ciudad y convertido hoy en un Hotel Rural de alto prestigio. El final de la calle desemboca en la Carretera General del Sur, la TF-28, la cual seguiremos recorriendo por el Puente de Guaza, que cruza el Barranco de Fregenal; pasaremos junto a la Fuente de Guaza y unos ciento cincuenta metros después nos desviaremos a la izquierda por un atajo junto a una Palmera Canaria (Phoenix canariensis), que desemboca en la Calle Camino Real, que como su nombre indica es el acceso del Camino Real del Sur al Municipio de Güimar, ya que unos quinientos metros después, en La Fajana, nos encontraremos el mismo cruzando el barranco y dirigiéndose hacia la Cueva de Chinguaro y El Taro.

Iglesia de Ntra. Sra. del Pilar.

Montaña del Socorro (i).

Continuamos un recorrido urbano por dicha calle en suave descenso y entre algunas casas viejas que son testigos mudos del paso de muchos viandantes que recorrían la isla a lomos de bestias y caminando por el único camino que conectaba los diferentes pueblos. Algunos letreros nos recuerdan que vamos por el Camino Real, hasta que lleguemos a la Iglesia del Pilar, rodeada de una amplia plaza desde donde podremos apreciar la Montaña del Socorro y la larga franja costera del Valle de Güimar.

Camino Real del Sur hacia
la Ladera de Güimar.

Seguidamente un corto ascenso y luego otra vez en descenso nos lleva hasta el cruce con el Camino Real del Sur, que a la izquierda se desvía hacia El Taro; de frente continuamos junto a una granja y luego un largo recorrido en línea recta entre muros de piedra seca, nos deja al pie de la Ladera de Güimar, donde comienza a ascender un ancho y precioso camino empedrado entre algunos Verodes (Senecio kleinia), Tabaibas (Euphorbia bourgaeana) y Pencones (Opuntia maxima); continúa en acusado ascenso que mas adelante zigzaguea por firme mucho mas degradado donde desaparece el adoquinado, en los bordes crecen Vinagreras (Rumex lunaria), Piteras (Agave americana), Inciensos (Artemisia thuscula) y alguna Tabaiba (Euphorbia bourgaeana), hasta que un muro de mampostería nos señala que llegamos a la carretera TF-28 que conecta el centro urbano de Güimar con la zona de Agache.

Empedrado del Camino Real por la Ladera de Güimar.

Llegando a la carretera TF-28.

En la carretera TF-28.

Pasando de largo la carretera TF-28.

Unos metros caminando por dicha carretera y a la derecha volveremos a pisar el empedrado que sigue en fuerte ascenso; si miramos atrás veremos la impresionante vista del Valle de Güimar coronada por el Pico del Valle (2026 m.) y de parte del camino que hemos recorrido; hacia adelante iremos remontando poco a poco entre un ecosistema casi único, donde podremos observar Tabaibas (Euphorbia antropurpurea), Hierbas Punteras (Aeonium manriqueorum), Cardoncillos (Ceropegia fusca), Jarillas (Helianthemum broussonetii), la endémica Jarilla de Agache (Helianthemum teneriffae), Rosalitos Salvajes (Pterocephalus dumetorum) y ocasionalmente la Malva de Risco (Lavatera acerifolia).

Mirador hacia el Valle de Gúimar.

En un momento determinado llegaremos a un amplio espacio llano donde hay una señal que advierte que salimos del paraje natural del Parque Natural de Corona Forestal, es un balcón natural hacia el valle con majestuosas panorámicas del mismo. Continuaremos el recorrido llaneando junto a un murete de piedra seca que delimita el camino; poco después nos encontraremos una señal de situación perteneciente al Camino Real del Sur con una breve información del lugar y que a la vez nos indica que estamos en la Ladera de Güimar, continuamos el camino convertido en una pista de tierra bordeada por numerosos Inciensos (Artemisia thuscula), Jaguarzos (Cistus monspeliensis), algunas Tabaibas (Euphorbia bourgaeana) y Magarzas (Argyranthemum frutescens), que discurre bajo un murallón de toba volcánica y que luego termina en el vértice de dicha ladera, donde hay otra indicación que señala el Camino de Anocheza, el cual comenzaremos a ascender; el Camino Real del Sur sigue su curso, junto a una casa aislada, hacia Fasnia, según la descripción que hacemos en la ruta FASNIA - GÜIMAR y tendremos que ignorar su recorrido para iniciar un fuerte ascenso por el anteriormente mencionado Camino de Anocheza que se encuentra asfaltado.

Señalización del Camino Real del Sur (d).


Inicio del Camino de Anocheza.


Después de casi dos kilómetros de persistente y cansante ascenso, pasaremos a transitar sobre una superficie de cemento, que en unos quinientos metros nos deja en una explanada donde se alzan varias antenas de telecomunicaciones; a partir de aquí comienza una pista de tierra que se dirige, sin dejar de ascender, a rodear la Montaña de Anocheza (1069 m.), donde se encuentra otro complejo de antenas y diferentes estructuras de telecomunicaciones; continuamos unos metros junto a unos Pinos Canarios (Pinus canariensis) que comparten espacio en el borde del camino con algunos Brezos (Erica arborea), e ignoraremos la pista forestal principal y otra desviación a la izquierda que se dirige hacia la Morra los Carboneros y comenzaremos a ascender por el empinado y escondido sendero que sube en fuerte pendiente hacia las antenas. La vereda es bastante precaria, ya que la abundante vegetación ha taponado el trazado original del camino, discurre entre multitud de Jaguarzos (Cistus monspeliensis), Vinagreras (Rumex lunaria), Tederas (Bituminaria bituminosa), Cornicales (Periploca laevigata) y algunas Cerrajas (Sonchus acaulis) y en ocasiones va junto a unos muretes de piedra seca pertenecientes a antiguas huertas de cultivo, donde crecen algunos Bejeques (Aeonium arboreum).



Cuando lleguemos de nuevo a la pista forestal, y con ella a las antenas que vimos desde abajo, nos encontraremos un cruce de caminos donde hay un estanque de registro hidráulico y unas señales escritas a mano; a la izquierda comienza otra pista que va hacia el Lomo de Mena y de frente continúa nuestra ruta, siempre en ascenso, junto a un canal de agua en desuso; enseguida veremos a la derecha un estrecho sendero que discurre entre Jaguarzos (Cistus monspeliensis), Amagantes (Cistus symphytifolius) y Taginastes (Echium virescens) que es el acceso directo a la RUTA DE LAS VENTANAS, un recomendable y curioso recorrido a mil metros sobre el nivel del mar, por las inmediaciones del Barranco de Badajoz y de la Fuga de los Cuatro Reales. Nuestros pasos se encaminan de frente, ignorando esta última entrada, y discurriendo en línea recta bajo unos imponentes ejemplares de Abetos por la ancha pista de tierra con firme muy compacto, podemos ver restos de una antigua atarjea hecha de tosca, utilizada antiguamente para regar los cultivos y que hoy en día prácticamente no se utiliza, también hay una tubería de hierro inutilizada.

Pista o Camino de Anocheza.

Continuamos el recorrido por el Llano de Don Tomás donde hay una pequeña casa en ruinas junto a un aislado Pino Canario; luego continúa con un desnivel un poco mas acusado por La Vista del Valle, junto a un antiguo muro de piedra seca, un lugar que sirve de balcón natural hacia el Valle de Güimar con vistas espectaculares, que bien merece una parada. Luego sigue su curso por firme muy degradado, aunque de superficie muy compacta, hasta que lleguemos a un lugar despejado donde hay una señal que indica el límite del Parque Natural de Corona Forestal; a la derecha es evidente el camino original, aunque inexistente porque por él discurre un tendido eléctrico, nosotros seguiremos el trazado de la pista forestal, aunque demos un rodeo mas largo. Hay un letrero de madera en un pino que nos recuerda que estamos en las cumbres de Güimar y los alrededores están cubiertos por una inmensa población de Amagantes (Cistus symphytifolius), junto a algunas Granadillos (Hypericum canariense) y Brezos (Erica arborea), El trazado es en suave ascenso y muy sinuoso, se aleja un poco del borde de la ladera y no es posible vislumbrar el valle; en los bordes de la pista crecen Fayas (Myrica faya), Follaos (Viburnum rigidum) y algún Madroño (Arbutus canariensis) aislado y solitario, todos ellos junto a un Brezal (Erica arborea) muy frondoso que constituye el sotobosque del pinar; un poco después encontraremos otra pista forestal que evitaremos, que empieza a la izquierda y que rodeando la Montaña Pinocho (1386 m.), cerca del Barranco de los Gatos, termina mas adelante de nuevo en la pista principal. Continúa con un desnivel más acusado y menos sinuosa, por las inmediaciones de la Montaña de las Raíces (1377 m.) junto a unos taludes de color rojizo que bordean la pista y donde hay algunos Codesos (Adenocarpus foliolosus) sustituyendo a los Brezos (Erica arborea) correspondientes al sotobosque del pinar; un poco mas adelante encontraremos el final de la pista que vimos unos ochocientos metros atrás y luego, en un claro del monte, un pequeño altozano nos permite observar algunas vistas del municipio de Fasnia y de la Montaña de Fasnia (403 m.), como elemento destacado.



Continúa con un tramo recto y con firme algo más pedregoso, hasta que encontremos el cruce del camino original que evitamos mas atrás por ser paso del tendido eléctrico y seguiremos por la pista bajo el pinar y junto a una población inmensa de Amagantes (Cistus symphytifolius), donde también podremos ver algún Follao (Viburnum rigidum) y Fayas (Myrica faya); mas adelante veremos una valla de hierro indicando el camino real de subida y la pista forestal sigue su curso a la izquierda muy sinuosa por las inmediaciones de Montaña Barseco (1562 m.), pudiéndonos cruzar con ella mucho mas arriba.


Pico del Valle, entre mar de nubes.


Tomaremos el camino que impide dicha valla y comenzamos un ascenso entre Codesos (Adenocarpus foliolosus) y Amagantes (Cistus symphytifolius), por firme algo resbaladizo por el pinocho; mas arriba el firme se vuelve mas volcánico entre Taginastes (Echium virescens) y cuando estemos junto a una enorme torre de hierro que pertenece al tendido eléctrico, nos fijaremos a la derecha en un espacio rocoso y despejado de vegetación sobre los riscos del Paso de las Lajas, que conforma un escenario espectacular para observar el grandioso y vertiginoso paisaje del Valle de Güimar, que se extiende con todo su esplendor, destacando el Pico del Valle (2026 m.) en una imagen algo inusual.
Comienza una dura subida por firme asfaltado con vistas espectaculares del Valle de Güimar, pudiéndose observar la extensa totalidad de tan increíble paisaje, es conveniente hacer varias pausas para tomar un respiro y disfrutar de las extraordinarias vistas; los bordes del camino están compuestos por numerosas fincas de cultivo, ya que es una zona de gran arraigo agrícola, sobre todo de cultivo de la vid y árboles frutales.

Sobre el Paso de Las Lajas.




El camino sigue por el Descansadero Atravesado y el tendido eléctrico es la evidencia de que el camino discurre bajo sus torres de hierro, continúa en fuerte ascenso por superficie algo resbaladiza y es indudable su trazado, en casi todo el recorrido tiene vistas del Pico del Valle (2026 m.) y del Valle de Güimar. Llegaremos, en un momento determinado, a conectar con la pista forestal que habíamos dejado anteriormente donde hay otra valla de hierro; un poco mas adelante veremos una pista que se adentra por la derecha hacia la Galería de la Paloma, que se encuentra situada bajo el Risco Tierra, una pared erosionada perfectamente distinguible; desde este punto se advierte dicha galería en el fondo del Barranco del Rinconcito y el acceso hacia ella mediante una vía muy sinuosa y pendiente que circula por Los Panascos. Unos metros después estaremos en la Degollada de la Cueva la Vera, un amplio collado despejado de vegetación ubicado en un lugar estratégico, ya que las panorámicas del Valle de Güimar son inigualables, hay unos Pinos de Monterrey (Pinus radiata) que están breados, al borde de la ladera, de gran porte y en un lugar privilegiado y tranquilo donde poder disfrutar del entorno natural que rodea este lugar; es necesario hacer una parada técnica aquí ya que el continuo ascenso desde Güimar seguro que ha pasado factura a nuestros pies.


Degollada de la Cueva la Vera.

Por el Llano de las Chozas.


Al retomar el camino, veremos otra pista forestal que comienza a nuestra izquierda que se dirige en suave descenso hacia el Lomo de los Tomillos y que debemos evitar; continuaremos en ascenso por el Llano de las Chozas, bajo el pinar y en dirección a la Montaña Arguaso (1904 m.), donde se distingue en su cumbre una torre contra incendios; la Pista de Anocheza continúa hacia la izquierda, entre ésta y Montaña Bermeja (1915 m.), justo donde hay una torre del tendido eléctrico situada en la base de la primera, y a la derecha comienza otra pista forestal que debemos recorrer y que, bajo dicha montaña, comienza en suave descenso por el borde de la cabecera del Barranco del Rinconcito desde donde las vistas siguen siendo espectaculares; luego llanea por terreno muy pedregoso sobre el Lomo de los Blanquiales y poco a poco vamos dejando atrás el pinar, que asciende poblando muy frondosamente las faldas de la Montaña de Arguaso (1904 m.) y va quedando la pista libre de vegetación, solo crecen algunas Pajoneras (Descurainia gonzalezii), Retamas Blancas (Retama rhodorhizoides) y Rosalillos de Cumbre (Pterocephalus lasiospermus), vegetación característica del Parque Nacional del Teide; la pista va bordeando la cabecera del Barranco del Rinconcito, al cual le tenemos a nuestros pies con su profundo cauce y laderas rocosas, a medida que avanzamos la imagen inusual del Pico del Valle (2026 m.) se hace la protagonista, aflorando su perfil rocoso sobre la inmensa masa boscosa del Parque Natural de Corona Forestal, también podemos ver las lavas de color rojizo del cono volcánico perteneciente a la Montaña de Igueque (2278 m.), y cerrando el Valle de Güimar por el norte, la Ladera de Chafa, por la cual bajaremos en otras etapas de esta ruta.

Bejeque.
Pico del Valle desde las inmediaciones de la
cabecera del Barranco del Rinconcito.

Continuamos por la nueva pista forestal que transcurre prácticamente llana y de frente, en algunos tramos, aparece la vista de las laderas volcánicas de la Montaña de Izaña (2382 m.), que alberga en su cumbre el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), viéndose algunas de sus instalaciones; cerca de esta última también es visible la Montaña del Cobre (2255 m.), compuesta de riscos verticales y muy escarpados.

Sedimentos volcánicos (i).

Mas adelante y después de pasar de largo una bifurcación, caminaremos junto a una formación volcánica curiosa, donde es posible ver una superposición de estratos volcánicos que desembocan en la pista por donde vamos andando, crecen por los alrededores Malpicas (Carlina xeranthemoides) y Codesos de Cumbre (Adenocarpus viscosus), al igual que algunos ejemplares de Magarzas Tinerfeñas de Cumbre (Argyranthemum adauctum); a partir de aquí la pista continua su recorrido entre un frondoso pinar sin apenas poder ver el paisaje del Valle de Güimar que lo tendremos a nuestra derecha; recorreremos aproximadamente un kilómetro y medio para llegar al cruce con la ruta SAN JUAN - ROQUE DEL MAL ABRIGO en las inmediaciones del Llano de los Codesos, un camino en forma de pista forestal muy degradada que asciende por el Lomo de las Arenas, se convierte en un perdido sendero que pasa junto a la Fuente del Mal Abrigo, el Refugio de los Guardas, y termina en la carretera TF-24, cerca de las Piedras del Mal Abrigo, punto final de esta etapa.

Montaña de Izaña (2382 m.).

Siguiendo por la pista y unos novecientos metros después, salvando un ascenso un tanto pedregoso, llegaremos a un cruce de pistas donde se encuentra la Casa Forestal de Güimar, un refugio de montaña que desgraciadamente, se encuentra cerrado; a la derecha continúa otra pista forestal que ignoraremos, y que desciende por el Lomo los Benitos hacia Los Pelados, una zona agrícola perteneciente al municipio de Güimar. De frente continuaremos en ascenso por firme muy pedregoso que discurre junto al Lomo de los Pajales; una pared rocosa bordea el camino y continúa muy sinuoso hasta cruzar el Barranco del Corral de las Ovejas, donde hay un pequeño puente de piedra. Sigue ahora remontando zigzagueante por el interior del Lomo de los Pajales y mas adelante el pinar nos dejará descubrir ocasionalmente vistas de la Ladera de Güimar, por la cual discurre el camino que nos ha traído hasta aquí, incluso del horizonte, con la silueta inconfundible de la Isla de Gran Canaria.

Casa Forestal de Güimar.

Un poco más adelante el pinar va desapareciendo paulatinamente en las inmediaciones del Lomo de la Cruz, después de cruzar un barranquillo y luego continúa por la pista con firme bastante pedregoso y superficie llana; a nuestras espaldas va apareciendo la imagen del Lomo del Pozo cubierto de Retamas del Teide (Spartocytisus supranubius) y Hierba Pajonera (Descurainia bourgaeana), así como de la Montaña de Izaña (2382 m.) y la parte final de la Ladera de Güimar, a nuestra derecha y constante en el camino aparece la vista panorámica del Valle de Güimar que podemos encontrarla tanto con Mar de Nubes como totalmente despejada; también destaca la Montaña de Igueque (2278 m.) y las laderas volcánicas colindantes como son el Lomo de Igueque y los Dornajos de Igueque, ambos de tierras volcánicas de color rojizo, salpicadas de Pinos Canarios (Pinus canariensis) y otra vegetación característica como Retamas del Teide (Spartocytisus supranubius), Hierba Pajonera (Descurainia bourgaeana) y Rosalillos de Cumbre (Pterocephalus lasiospermus).



Seguimos sobre la Morra el Capado, con la omnipresente imagen de dicho valle y alejándonos cada vez más del pinar que nos cubría anteriormente; a medida que vayamos ascendiendo, la imagen del valle se nos presenta cada vez más vertiginosa y bella y la pista siempre sinuosa nos va llevando hacia la Morra Azul, donde encontraremos una bifurcación hacia la derecha que evitaremos y que se dirige sin salida hacia Los Azulejos, en las inmediaciones de los riscos del Pico del Valle (2026 m.). La pista sigue su curso bajo unas resbaladeras de picón pertenecientes a la Montaña Yegua Blanca (2252 m.) y el trayecto camina sobre una superficie del mismo tipo, que es un compuesto de material volcánico llamado lapilli, sus márgenes están compuestos por multitud de estratos volcánicos que crean formas bastantes curiosas, discurre prácticamente llano y con suaves remontes casi imperceptibles; las Retamas del Teide (Spartocytisus supranubius) son las únicas especies vegetales que bordean el camino y se juntan en las pequeñas vaguadas que cortan el recorrido.

Montaña Yegua Blanca (2252 m.).


Panorámica desde Los Hormigones.

Continuamos por Los Hormigones y más tarde la pista remonta muy pedregosa y más estrecha entre multitud de Rosalillos de Cumbre (Pterocephalus lasiospermus), Retamas del Teide (Spartocytisus supranubius) y Hierba Pajonera (Descurainia bourgaeana), con la vista enfrente de la Montaña de Izaña (2382 m.), para terminar en las Piedras del Mal Abrigo, un promontorio rocoso situado a 2199 metros de altitud, junto a la carretera TF-24 y sobre el Lomo del Pozo, donde daremos por concluida esta etapa de la ruta.

Piedras del Mal Abrigo (2199 m.).

Cerca de este punto se encuentra el Refugio de los Guardas, una antigua edificación muy pequeña que bien puede servir para un vivac de emergencia; por un sendero, que no es muy visible y que desciende junto a éste por la ruta SAN JUAN - ROQUE DEL MAL ABRIGO podemos visitar un antiguo pozo de nieve, viejas estructuras hechas de piedra y de forma cilíndrica que servían para guardar la nieve y posteriormente transportarla y venderla en las poblaciones cercanas; este concretamente forma parte de los llamados “Pozos de Nieve de Izaña”, declarados Bien de Interés Cultural (BIC), con categoría de Sitio Etnológico. Mas adelante, por el mismo sendero se encuentra la Fuente del Mal Abrigo, un poco escondida bajo una gran Retama del Teide (Spartocytisus supranubius).



Casa de los Guardas, bajo Montaña de Izaña.

© Texto y fotografías de Francisco Fariña