martes, 15 de noviembre de 2011

LAS CARBONERAS - TABORNO

LAS CARBONERAS - TABORNO - LAS CARBONERAS
(Circundando el Roque de Taborno)



© Dibujo de Valentín Fariña

FICHA TÉCNICA

TÉRMINO MUNICIPAL: La Laguna y Santa Cruz de Tenerife.
COMO LLEGAR: Entre los kilómetros 20 y 21 de la carretera TF-12 hay una bifurcación a la izquierda donde comienza la carretera TF-145 que nos lleva hacia el Caserío de Las Carboneras.
COMIENZO: Caserío de Las Carboneras.
FINAL: Caserío de Las Carboneras.
DIFICULTAD: Baja.
DURACIÓN: 5:30 Horas.
LONGITUD: 9,8 Km.
PROVISIÓN DE AGUA: En Las Carboneras hay tiendas y algún bar; en el caserío de Taborno hay un bar; en una fuente pública en La Gollada; en un manantial natural bajo la base del Roque de Taborno en temporada de lluvias.
LUGARES DE INTERÉS: Las Carboneras; Barranco de Taborno; Caserío de Taborno; Vistas espectaculares desde la cabecera del Barranco de Palos Jincados; vistas del Barranco de Taborno.
VENTAJAS: Sendero señalizado hasta Taborno como PR-TF-9. Lo mejor del recorrido cuando se rodea el Roque de Taborno son las panorámicas.
INCONVENIENTES: Algunos tramos expuestos y en otro muy concreto hay que estar pendiente de algunas marcas verdes pintadas en las rocas.
PELIGROSIDAD: Media.
TIPO DE RUTA: Senderismo.


CARTOGRAFÍA

DESCRIPCIÓN

 
Las Carboneras.

Pista de acceso al PR-TF-9.

En el Caserío de Las Carboneras comienza el sendero PR-TF-9 que partiendo de dicho caserío, va descendiendo poco a poco entre algunos barranquillos y bosques de laurisilva, con vistas desde el camino del Roque de Taborno (706 m.), hacia el Barranco de Taborno, el cual cruzaremos su estrecho cauce por una zona muy umbría, para luego remontar por un sendero muy empinado y con firme bastante erosionado hasta la carretera TF-138, que es la pista de acceso al Caserío de Taborno, una vez en ella, recorreremos unos trescientos cincuenta metros hasta la parada de guaguas, donde continúa el PR-TF-9 que se dirige hacia el Caserío de Afur.

 
Travesía desde Las Carboneras hasta Taborno.
 

En este punto nos desviaremos con dirección a la plaza principal, donde está la Ermita de la Virgen de Fátima y desde allí continúa por la derecha de la misma, en el Lomo las Casillas, una vía pavimentada, junto a una casa en ruinas y con vistas panorámicas hacia el Valle de Afur.

 
Ermita Ntra. Sra. de Fátima en Taborno (i).

 
Valle de Afur desde Taborno (d).

El camino muy ancho, protegido por una baranda de hierro y bordeado por un muro de piedra seca tapizado de Corregüelas (Convolvulus canariensis), continúa su trazado unos doscientos cincuenta metros hasta tu término junto a una casa antigua a medio derruir; a partir de aquí se introduce un estrecho sendero con firme de cemento, por el Monte de la Hoya, un pequeño reducto aislado de laurisilva bien conservada donde crecen grandes Laureles (Laurus novocanariensis), Tiles (Ocotea foetens), Brezos (Erica arborea), Fayas (Myrica faya) y un sotobosque de Helecheras (Pteridium aquilinum), Capitanas (Phyllis nobla), algunos Codesos (Adenocarpus foliolosus) y multitud de Pata de Gallo (Geranium reuteri).

 
Roque de Taborno.

Antes de dirigirnos hacia el Roque de Taborno, nos desviaremos unos metros a la derecha hacia el Mirador Fuente del Lomo desde donde las panorámicas son espectaculares; aparte del Roque de Taborno y su vistosa base donde se asienta, puede apreciarse la increíble fuga agreste del Barranco de Palos Jincados, que se precipita hacia la Playa de Tamadite; además podremos observar el Valle y Barranco de Afur, con la majestuosa e inconfundible cumbre del Roque Marrubial (487 m.) y mas allá, metidos en el océano, los Roques de Anaga.
De vuelta al camino principal, continúa en suave descenso y siempre con firme cementado, internándose de lleno en la laurisilva junto a una pared rocosa recubierta de frondosa vegetación.

 
Fuente de agua en La Gollada (i).

Un poco mas adelante, cuando el bosque termine, hace aparición un sendero que discurre junto a un muro de piedra seca y de considerable altura, donde crecen algunos Cerrajones (Sonchus acaulis) y unas pocas Helecheras (Pteridium aquilinum), dando paso a La Gollada, un collado que separa el Valle de Afur del Valle de Taborno, con increíbles vistas panorámicas; hay en este lugar un cruce de caminos y una fuente de agua donde poder beber y refrescarnos, el sendero de la izquierda lo usaremos para el regreso y seguiremos de frente remontando un poco por la senda que discurre junto a un corral de cabras. El paso es estrecho, con firme rocoso y de suave ascenso, bordeado por multitud de Pencones (Opuntia maxima), algunas Piteras (Agave americana) y Verodes (Senecio kleinia); unos metros mas adelante y después de ignorar un sendero que desciende claramente hacia la Playa de Tamadite por Palos Jincados, nos cortará el paso una vieja cancela de madera que fue utilizada en su día para frenar el paso del ganado y que después de rebasarla nos iremos acercando en descenso y por firme peñascoso junto a un precario vallado, a una nueva degollada con vistas espectaculares del Barranco de Palos Jincados, con sus vertientes cargadas de Brezos (Erica arborea); del Barranco de Taborno y del Roque de Taborno, muy cercano y cada vez mas majestuoso.

 

A la izquierda hay un dique rocoso que está junto al camino que utilizaremos a la vuelta, y de frente seguiremos el trazado del sendero que nos lleva prácticamente llaneando bajo el Lomo del Rayo, a comenzar a bordear la base del Roque. Comenzamos junto a una pared rocosa por un sendero algo estrecho y expuesto al Barranco de Palos Jincados, desde donde podemos apreciar una bella imagen del Roque Marrubial (487 m.) y de los Roques de Anaga; luego continúa su transcurso llano por todo el borde del barranco entre Inciensos (Artemisia thuscula), Tabaibas (Euphorbia lamarckii), algunos Pencones (Opuntia maxima), Verodes (Kleinia neriifolia), etc.


Panorámica hacia el Barranco de Palos Jincados.

Enseguida caminaremos por un tramo mas pedregoso donde hay algunos muretes de piedra seca protegiendo el camino de posibles desprendimientos, el firme es rocoso y hay algunos pequeños tramos con escalones tallados en el terreno; mas adelante, por el Andén del Roque, remonta suavemente hasta llegar a una especie de mirador natural sobre las escarpadas laderas de la Playa de Tamadite, con vistas panorámicas hacia el Roque Marrubial (487 m.), que esconde el núcleo poblacional de Taganana, pudiéndose visualizar entre este, la impresionante e inconfundible silueta del Roque de las Ánimas (373 m.) y del Roque de en Medio (453 m.), ambas cúspides rocosas características de dicha población.

 
Vistas hacia los Roques de Anaga.

Hacia abajo continúa un mal sendero muy pendiente, hacia unas fincas de cultivo abandonadas en la zona conocida como Las Hayas, dicho paso lo ignoramos y hacia nuestra izquierda remontaremos por algunos pasos rocosos y medianamente delicados, siguiendo algunas señales o marcas de color verde, que nos llevan a una estrecha y bastante expuesta senda que pasa luego junto a un dique rocoso que al mismo tiempo lo protege; después encontraremos de nuevo el sendero en mejores condiciones, con firme compacto y ascenso suave, hasta llegar a recorrerlo llano justo bajo la sorprendente vista del Roque de Taborno, que impresiona verla sobre nuestras cabezas; las vistas desde aquí no tienen desperdicio y podemos estarnos un buen rato observándolas desde el mismo sendero, porque merece la pena.

 
Tramos expuestos con impresionantes vistas.

Continúa luego en descenso en dirección al Lomo el Cardón, unas laderas y resbaladeras que se precipitan hacia el océano; el sendero es algo resbaladizo y muy terroso donde crecen Inciensos (Artemisia thuscula), algunas Tabaibas (Euphorbia lamarckii) y escasas Siemprevivas (Limonium macrophylium) y mas adelante se precipita en fuerte pendiente y muy sinuoso, donde es necesario en ocasiones, apoyarse incluso en las manos debido a su alto desnivel. Frente a nosotros y a menos altura, se alzan dos cúspides accesibles, una de ellas llamada Era de los Cardos (588 m.), que aunque nos desviemos del sendero principal, es conveniente visitarlas para disfrutar del fantástico paisaje costero y agreste de la playa y los riscos de La Fajana.

Panorámica hacia La Fajana.

Sigue descendiendo, bordeado por una zona rocosa donde nace una población muy numerosa de Bejeques (Aeonimu ciliatum), junto a algunas Cruzadillas (Hypericum reflexum), hacia el borde del Barranco de Taborno, donde una pared de toba amarillenta protege el sendero en una zona casi llana y desde donde podremos disfrutar de una de las vertientes de dicho barranco compuesta de numerosos picos y que comienza mas allá del Caserío de Las Carboneras, bajo el Roque de Tenejías (811 m.) y continúa en el Roque de las Aguilillas (665 m.), el Roquito (600 m.), Los Andenes (658 m.) y la desembocadura en la Playa de la Fajana y la de Garajao.

Barranco de Taborno.

A partir de aquí vuelve a ascender el camino paulatinamente entre multitud de Inciensos (Artemisia thuscula) y Pencones (Opuntia maxima), junto a una veta de tosca de color rojizo que sigue su curso, alejándose del sendero, hacia el Roque de Taborno; mas adelante encontramos restos de empedrado junto a un murete de piedra seca que delimita el recorrido y en unos pocos metros estaremos en un manantial natural de agua en forma de una oquedad rocosa amplia y de poca altura, donde cuelgan algunos Culantrillos (Pimpinella anagodendron) y Helechos de Manatial (Cystopteris fragilis).

Playa de La Fajana.

Inmediatamente el sendero se estrecha y fluye bajo un pequeño bosque de Brezos (Erica arborea) que puebla un espacio sobre los riscos que se precipitan hacia el Barranco de Taborno, también hay algún Acebiño (Ilex canariensis) y Retamas (Spartocytisus filipes); luego un muro de piedra cargado de Bejeques (Aeonimu ciliatum) y Cruzadillas (Hypericum reflexum) va bordeando un pequeño tramo bajo la parte mas situada al oeste del Roque y después un dique rocoso nos desvía del camino principal hacia un acceso que desciende sinuoso hasta una casa-cueva excavada en la roca; junto a ella hay un antiguo lagar también labrado en la toba volcánica y una era de trilla, todo ello en un perfecto estado de conservación, siendo interesante su visita, ya que podemos hacernos una idea de las costumbres agrícolas que utilizaban los agricultores de estos remotos lugares.

 
Fuente natural de agua.

 
Lagar excavado en la toba volcánica (i).
Cara oeste del Roque de Taborno.

De vuelta al sendero principal, continuaremos junto a otro muro de piedra seca que define el paso y ascendiendo muy suavemente entre Inciensos (Artemisia thuscula), Tabaibas (Euphorbia lamarckii), algunos Pencones (Opuntia maxima) y ocasionales Cardoncillos (Ceropegia dichotoma), llegaremos a un viejo y pequeño refugio de piedra situado bajo la Hoya del Andén del Roque y luego seguiremos en línea recta hacia un picacho con espectaculares vistas en un radio de 360º, siendo recomendable una parada para poder observar el paisaje que nos rodea.



Por la izquierda nos bajaremos de esta cumbre y encontraremos el sendero junto a un dique de roca en las inmediaciones del cruce de caminos que encontramos al empezar a bordear el Roque y continuaremos desandando el camino recorrido, cruzando la vieja puerta de madera, colocada para el ganado, hasta llegar a La Gollada, donde había una fuente de agua.

Refugio de piedra en la base del
Roque de Taborno.

De regreso hacia La Gollada.

En este punto tomaremos hacia la derecha, por un evidente sendero que llanea bajo una loma sobre el vertiginoso cauce del Barranco de Taborno, que se dirige hacia un tupido bosque de Fayal – Brezal (Myrica faya y Erica arborea), ascendiendo luego entre Hiedra Canaria (Hedera canariensis) y Helecheras (Pteridium aquilinum), por firme mas rocoso, sobre el Lomo las Jaras, hasta una atalaya con vistas hacia dicho barranco y Roque de Taborno; luego continúa el recorrido entre algunas huertas cultivadas, terminando junto a una vivienda, y unos metros mas adelante llegando de nuevo a la plaza principal.
Una vez la dejemos detrás, nos desviaremos hacia la derecha por un trazado de cemento que va discurriendo entre algunas viviendas y con vistas inusuales del Roque de Taborno, y en poco tiempo y mediante unas escaleras y luego por una travesía urbana entre el auténtico caserío, terminaremos en la entrada del mismo, justo en la parada de guaguas.

Barranco de Taborno y Roque de Taborno.

Las Carboneras y Barranco de Taborno.
 
Finalizando en Las Carboneras.
 
Tendremos varias opciones para el regreso hacia el Caserío de Las Carboneras, una de ellas utilizando el transporte público habitual (Línea 075 de TITSA) y otra es retroceder por el mismo camino que cruza el Barranco de Taborno y remonta hacia el pueblo, por los mismos lugares y viendo los mismos paisajes que nos acompañaron desde el comienzo de la ruta.   


 
© Dibujo de Valentín Fariña

© Texto y fotografías de Francisco Fariña

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