jueves, 9 de marzo de 2017

CASERÍO DE TAJAO - ARCO DE TAJAO (Por el Barranco de Bijagua)


CASERÍO DE TAJAO – ARCO DE TAJAO
(Por el Barranco de Bijagua)


FICHA TÉCNICA

TÉRMINO MUNICIPAL: Arico.
COMO LLEGAR: Por la autopista TF-1 dirección sur, nos desviamos por la salida 46 para conectar con la carretera TF-632 que nos lleva directamente al Caserío de Tajao.
COMIENZO: Caserío de Tajao.
FINAL: Mismo lugar.
DIFICULTAD: Baja.
DURACIÓN: 3 horas.
LONGITUD: 4 Km.
PROVISIÓN DE AGUA: En el Caserío de Tajao hay varios restaurantes.
LUGARES DE INTERÉS: 1.- Caserío de Tajao e Iglesia de San Miguel; 2.- Embarcadero de Bijagua y la Cueva de la Chalana; 3.- Caleta del Sordo; 4.- Pozo de Tajao; 5.- Pozo de Tajao de Arriba; 6.- Arco de Tajao; 7.- Tabaibal; 8.- Cantera Rejada.
VENTAJAS: Ruta histórica denominada  “Ecomuseo de la Piedra”, señalizada con paneles interpretativos. El Caserío de Tajao es un referente gastronómico del sur de la isla.
INCONVENIENTES: En temporada de verano las playas y calas suelen estar bastante masificadas.
PELIGROSIDAD: Ninguna.
TIPO DE RUTA: Senderismo.

CARTOGRAFÍA Y CROQUIS:


ESPECIES VEGETALES QUE PUEDEN OBSERVARSE:

Corazoncillo (izq.); Siempreviva de Mar (dcha.).
Barrilla.
DESCRIPCIÓN:

San Miguel de Tajao es un pequeño caserío costero perteneciente al municipio de Arico, es referente gastronómico de la costa sur de la isla donde numerosos restaurantes ofrecen al visitante los manjares más característicos de un pueblo eminentemente pesquero; además de sus estrechas calles y su puerto pesquero son alicientes suficientes para tener tan apreciada fama, al igual que su pintoresca plaza, que alberga una Capilla consagrada a San Miguel Arcángel.

Iglesia de S. Miguel Arcángel (izq.).

Morro Morriña.

Desde esta última, iniciamos nuestra ruta bordeando el pequeño puerto por la Calle Callao Hondo, que termina en un mirador natural hacia el mar donde impacta la imagen del Morro Morriña, un enorme bloque de tosca desprendido del acantilado que tenemos bajo nuestros pies. Remontamos hacia la izquierda, ascendiendo por el borde de la costa acantilada que tiene forma de media luna acabada en la Punta Rajada; el mar rompe en los riscos con mucha fuerza, incluso en la pequeña Playa Morriña, una cala de callaos con acceso imposible. 


Panorámica del Caserío de Tajao.

Una vez finalicemos la subida estaremos en una atalaya con panorámicas inmejorables sobre el pueblo, su puerto pesquero y parte de la costa; descenderemos luego hacia una vaguada donde crecen unas Tabaibas Dulces (Euphorbia balsamífera) y algunos Balos (Plocama pendula), distinguiendo una senda que se dirige a bordear llaneando una ladera costera que se precipita al mar en forma de riscos de tosca de curiosas y variadas formas.



Luego iremos en descenso entre Tabaibas Dulces (Euphorbia balsamífera), Salados Blancos (Schizogyne sericea), Aulagas (Launaea arborescens) y algunos ejemplares aislados de Uvillas de Mar (Tetraena fontanesii), hacia la cuenca del Barranco de Tajao, un cauce bastante ancho con laderas suaves y de poca altura que se inicia unos dos kilómetros más arriba, a la altura de la autopista TF-1, y desemboca en la Caleta la Lancha, un tramo de playa de piedras que comprende desde la Punta Rajada hasta la Punta de Tajao y que tenemos a la vista. 

Caleta la Lancha.

Cruzamos dicho tramo costero y enlazamos con un sendero que se inicia a los pies de un mojón de piedra que señala el inicio de una ruta interpretativa denominada “Ecomuseo de la Piedra” que se desarrolla a través del Barranco de Tajao o también llamado Bijagua y que nos enseñará la importancia del uso de la llamada piedra chasnera. 

  

Cueva de la Chalana y Amarradero de Tajao.

La senda nos traslada alejándonos del cauce del barranco y nos va trasladando en suave ascenso por la costa rocosa hasta el llamado Amarradero de Tajao o también denominado Embarcadero de Bijagua, como así lo indica otro panel informativo situado cerca de la entrada de una vieja cueva excavada en la roca, que los habitantes del lugar llaman la Cueva de la Chalana, ya que antiguamente se guardaba una pequeña barcaza que se utilizaba para el transporte de la cantería hasta los barcos fondeados a las afueras de los riscos. 

Este es un lugar formado por una plataforma costera de roca al abrigo de un pequeño acantilado, con un ancho suficiente para ser usado como espacio de labor para el transporte de la piedra tallada en la cantera cercana y que se transportaba a distintos pueblos de la isla para la edificación de algunos edificios históricos como por ejemplo la Catedral de La Laguna, el Palacio de la Capitanía General de Canarias, entre muchos otros; incluso para la exportación a otros países pertenecientes a América Latina, como Cuba y República Dominicana, entre otros.

 


Seguimos el sendero costeando por la Punta de Tajao que discurre bordeando una ladera pedregosa, donde crecen algunas Tabaibas Dulces (Euphorbia balsamífera) sobre la Caleta del Alambre, hasta llegar a un punto culminante donde es posible observar la Caleta del Sordo, una playa de arena situada en una bahía entre los riscos pertenecientes a la Piedra Caleta del Sordo y la Punta del Hoyo de los Perros, donde también hay un camping tierra adentro. Luego regresamos desandando el camino, que discurre perfectamente marcado y donde nacen numerosos ejemplares de Uvilla de Mar (Tetraena fontanesii) y algunas Aulagas (Launaea arborescens).
 
 Camping en la Caleta del Sordo.


 

Cuando lleguemos al borde del Barranco de Tajao, donde está el panel informativo referido a la Ruta del “Ecomuseo de la Piedra”, tomaremos por el cauce del mismo evitando una pista de tierra que transcurre por el borde hacia una de las canteras abandonadas. 

Inicio de la ruta "Ecomuseo de la Piedra".

Al inicio no veremos la senda marcada debido a la cantidad de sedimentos que hay en el lecho del barranco, pero si seguimos el curso ascendente del cauce nos encontraremos en un momento determinado con una senda delimitada con piedras por el borde derecho del mismo. En pocos metros veremos el primer hito de la ruta que está señalizado con un enorme mojón de piedra que contiene un panel informativo referido al punto donde se asienta un viejo pozo, el llamado Pozo de Tajao; es esta una vieja infraestructura, o lo que queda de ella, que se construyó en el lugar apropiado para la búsqueda y almacenamiento del agua para el consumo humano, ya que debido a la existencia de la industria de la cantería por la zona y del cercano núcleo de población de Tajao, se requería de abastecimiento de tan preciado líquido. 

 Pozo de Tajao (dcha.).
  
Sendero marcado por el cauce.
 
A pesar de lo árido del lugar, se examinaba el punto exacto donde las condiciones del terreno favorecían su búsqueda; una vez encontrada se cubrían las paredes del pozo con piedra del lugar y se levantaba un muro alrededor del mismo con el fin de que los sedimentos naturales del cauce no cayeran dentro; parte de ese muro exterior quedan en pie como recuerdo de esta curiosa infraestructura.
Seguimos adelante barranco arriba entre Vinagreras (Rumex lunaria), Balos (Plocama pendula), Tabaibas (Euphorbia balsamífera) y una inmensa población de Rabo Gato (Pennisetum setaceum), una especie esta última profundamente invasora, creando un auténtico problema para la subsistencia de las demás especies autóctonas del lugar. Cruzamos luego el cauce por el firme pedregoso del barranco, para más adelante volver a retomar por unos escalones de piedra el sendero que discurre por el borde derecho del barranco, caminando bastante sinuoso y llano. 

Cauce del Barranco de Bijagua o de Tajao.

Por los bordes del mismo crecen Barrillas (Mesembryanthemum crystallinum), Salados Blancos (Schizogyne sericea), algunos Inciensos (Artemisia thuscula) y Balos (Plocama pendula), también muy numerosos en los riscos colindantes. Avanzamos por el barranco en continuo ascenso muy suave y por el sendero que tiene firme arenoso; un poco más adelante encontraremos un tramo bastante pedregoso y el cauce más estrecho, el camino pasa cerca de una de las paredes colindantes del barranco y es por esta zona donde podremos apreciar los distintos estratos volcánicos de dichos taludes. 

 

 
 Pozo Tajao de Arriba (dcha.).

La vegetación es más abundante por esta zona ya que el espacio es menor al ser más estrecho el cauce manteniendo más la humedad, pudiendo observar grandes ejemplares de Tabaibas Dulces (Euphorbia balsamífera), así como de Balos (Plocama pendula) y Vinagreras (Rumex lunaria). En una brusca curva del sendero aparece sin esperarlo los restos de otro pozo, el llamado Pozo de Tajao de Arriba, el cual conserva todas las losas de piedra chasnera que cubren las paredes del mismo. 

 
Cauce del Barranco de Bijagua o de Tajao.
El recorrido se desvía luego a la derecha alejándose del cauce del barranco y remonta por una de las vertientes mediante algunos pasos estrechos y fragmentados, hasta llegar a un asomadero donde hay otro mojón de piedra con un panel explicativo que contiene información muy interesante sobre los materiales volcánicos de la zona y su uso para el oficio de la cantería. El sendero sigue su curso en ascenso y muy sinuoso, coronando poco después otro altozano donde es posible observar una vista general de la práctica totalidad del cauce del barranco y sus espectaculares paredes.

 


Sigue el paso del sendero por el borde del barranco con firme muy pedregoso, material proveniente de los restos de una cantera cercana, y se dirige luego llaneando y zigzagueando entre Tabaibas (Euphorbia balsamífera), Balos (Plocama pendula) y algún Cornical (Periploca laevigata), con firme más compacto, a cruzar el mismo por una zona formada de una plataforma rocosa que se precipita hacia el cauce principal mediante el Saltadero Mondengo; en dicha planicie es posible ver numerosos eres, depósitos naturales del terreno que se llenan de agua de lluvia y se conservan así mucho tiempo, sirviendo antiguamente de bebederos naturales para animales y bestias de carga.

 



Después de cruzar el cauce del barranco, iremos en suave ascenso y bordeando una vieja era, hacia la cabecera de un barranquillo secundario que conecta con el principal más abajo y donde hay una pared rocosa con formas curiosas resultantes de los distintos procesos eruptivos de la zona; entre este y otro pequeño cauce paralelo, se encuentra el Arco de Tajao, una bóveda rocosa creada por la naturaleza a resultas de los procesos erosivos motivados por el paso de miles de años; en el gran hueco hay grandes bloques rocosos que se han desprendido y han formado este curioso fenómeno geológico; crecen en este espacio algunos ejemplares de Cardones (Euphorbia canariensis) al abrigo de los riscos mas altos, junto a algunas Vinagreras (Rumex lunaria), Magarzas (Argyranthemum frutescens) y Tabaibas (Euphorbia lamarckii).

  
Arco de Tajao.

Rodearemos el arco e iremos a buscar el sendero de vuelta que muy notablemente se inicia junto a un mojón informativo que explica la formación del Arco de Tajao; el sendero avanza por uno de los bordes del Barranco de Tajao, entre una población muy numerosa de Tabaibas de las dos especies más características de la zona, la dulce (Euphorbia balsamífera) y la amarga (Euphorbia lamarckii), también podemos ver Balos (Plocama pendula), Siemprevivas de Mar (Limonium pectinatum) y Gamonas (Asphodelus ramosus), entre muchas otras. Sigue adelante en suave pendiente y delimitado por una hilera de piedras; camina mimetizado en el terreno adaptándose a las subidas y bajadas que forman las suaves laderas y barranquillos del entorno. 



Veremos en un momento determinado otro panel informativo referente a las bondades y usos que se le daba a la planta más abundante de la zona, la Tabaiba Dulce o Mansa (Euphorbia balsamífera); pueden verse infinidad de ellas y algunos ejemplares muy antiguos y por este tramo acompañadas de Corazoncillos (Lotus sessilifolius), Salados Blancos (Schizogyne sericea), Siemprevivas de Mar (Limonium pectinatum) y algunos Balos (Plocama pendula).

 Panel informativo referente al tabaibal.

Sendero marcado por el borde del barranco.

Continuaremos el curso de la senda siempre por el borde del barranco, observando el cauce en todo momento y la desembocadura en la costa; mas adelante, en las cercanías de la base de un promontorio vemos otro punto de información, esta vez referido a la importancia del uso de la cantería. 

 
 Panel informativo en la Cantera Rejada.

 

Estamos en una de las canteras donde se obtenían el preciado género, la llamada Cantera Rejada, por estar en las inmediaciones del lugar del mismo nombre; es notorio porque hay numerosos restos pedregosos que pertenecía a la misma.
 
Caleta la Lancha. 

 

A continuación cruzaremos otro barranquillo donde crecen, aprovechando la mínima humedad, Cornicales (Periploca laevigata) y Balos (Plocama pendula), luego avanzaremos bordeando un pequeño cono volcánico y descenderemos bruscamente por firme bastante pedregoso y algo resbaladizo en busca del cauce del barranco, ya en su desembocadura. Otro punto informativo veremos en el borde de la cuenca, que nos enseña la importancia de los distintos pisos vegetales de esta parte de la isla. 

 
Regreso hacia el Caserío de Tajao.

Llegaremos a la playa donde iniciamos la ruta y hacia la derecha desandaremos el recorrido que hicimos al principio para llegar de nuevo al Caserío de Tajao, habiendo hecho un recorrido circular con inicio y final en el mismo punto.


© Texto y fotografías de Francisco Fariña


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