PLAZA DE LA VERA - MIRADOR DE LA QUINTA
(Por el Barranco Hondo)
FICHA TÉCNICA
TÉRMINO MUNICIPAL: Santa Úrsula y La Victoria de Acentejo.
COMO LLEGAR: Desde la autopista TF-5 tendremos que tomar la salida
número 28, que confluye con la carretera TF-213, donde se encuentra el punto de
inicio.
COMIENZO: Plaza de La Vera.
FINAL: Mirador de La Quinta.
DIFICULTAD: Baja.
DURACIÓN: Indeterminada.
LONGITUD: 7,5 km.
PROVISIÓN DE AGUA: En el núcleo urbano de Santa Úrsula.
LUGARES DE INTERÉS: 1.- Plaza y Cruz de La Vera; 2.- Casa del Capitán; 3.- Capilla de Santa
Eulalia; 4.- Miradores en el Risco de la Sardina; 5.- Barranquera La Costa; 6.-
Playita del Roque; 7.- Hacienda y Ermita de San Clemente; 8.- Jardín Social de
La Quinta; 9.- Entorno natural Proyecto Ícaro; 10.- Búnker de La Quinta; 11.-
Mirador de La Quinta.
VENTAJAS: Panorámicas visuales del Paisaje Protegido de la Costa de Acentejo.
INCONVENIENTES: Recorrido sin señalizar.
PELIGROSIDAD: El sendero de bajada al Barranco Hondo tiene algunas
zonas expuestas con vallas de madera rotas, es conveniente extremar las
precauciones.
TIPO DE RUTA: Senderismo.
CARTOGRAFÍA
DESCRIPCIÓN
Plaza de La Vera y Casa del Capitán.
Desde la plaza accedemos a la carretera TF-213, la cual enlaza con el
núcleo urbano principal de Santa Úrsula; nos alejamos del centro yendo hacia la
derecha, tomando las precauciones pertinentes porque la vía no dispone de
arcén, hay un desvío en forma de estrecha vereda que evita tomar una curva muy
cerrada de la carretera y que desemboca a pocos metros del inicio de la acera
que nos dará más seguridad al avanzar.
Capilla de Santa Eulalia.
Dentro de los límites de La Victoria de
Acentejo continuamos uno cuatrocientos cincuenta metros entre varias
urbanizaciones vecinales, hasta llegar a una rotonda donde está la Capilla de
Santa Eulalia, un pequeño santuario edificado en el año 2018 que alberga una
imagen de la Santa titular; en este punto giramos a la izquierda, para seguir
andando por la Calle de La Costa que desciende junto a un parque canino y unas
instalaciones deportivas; luego cruza la autopista TF-5 por un paso subterráneo
e inmediatamente después de haberla cruzado, giramos a la izquierda y
conectamos con una pista cementada que sigue descendiendo, entre algunas
huertas abandonadas y varias viviendas aisladas.
Más adelante, la pista se
estrecha y bordea unas plantaciones de árboles frutales y unos invernaderos, a
la altura de la Urbanización La Palmita, que se extiende por nuestra derecha. Después
de un giro a la izquierda, nos asomamos hacia la vertiginosa vista del
acantilado que abriga la Playa de Barranco Hondo, coronado por una meseta donde
hay varias viviendas; el sendero empieza a descender con firme cementado, entre
Tabaibas (Euphorbia lamarckii), Vinagreras (Rumex lunaria),
Inciensos (Artemisia thuscula), Verodes (Kleinia neriifolia) y un
sinfín de especies vegetales características del entorno; a nuestra derecha, el
talud rocoso del acantilado, nos protege y nos da bastante seguridad, aunque
más adelante el paso será algo más expuesto. Avanza zigzagueando con algunos
tramos escalonados y otros protegidos con una valla de madera que en muchas
ocasiones está muy deteriorada y suelta, por lo que no es conveniente fiarnos
de ella en ningún caso.
Inicio del sendero hacia el cauce de Barranco Hondo.
Algunas vallas no son seguras.
En un momento
determinado vemos una bifurcación que se desvía del camino principal hacia la
derecha y que nos lleva, entre gran cantidad de Tabaibas (Euphorbia
lamarckii), a un pequeño mirador que se asoma al Roque de Barranco Hondo,
un promontorio rocoso situado en el océano a pocos metros de la playa homónima.
Este acceso es bastante expuesto al vacío, con firme muy pedregoso y carente de
protecciones, así que hay que extremar las precauciones e ir con cuidado; se
extiende por unos metros más hasta otro mirador natural desde donde se ve la
impresionante costa acantilada del Risco de la Sardina, destacando la bahía que
se forma en la zona de Punta del Sol, ya dentro de los límites del municipio de
La Matanza de Acentejo, donde una pequeña península rocosa se introduce en el
mar, destacando en ella la Caleta de Los Frontones y la Punta El Bao; todo el
acantilado que tenemos a la vista se encuentra dentro del Paisaje Protegido de
la Costa de Acentejo, un espacio natural acantilado de algo más de
cuatrocientas hectáreas que comparte jurisdicción con los municipios limítrofes
y otros que no lo son como Tacoronte, El Sauzal y La Matanza de Acentejo.
Vistas desde el mirador sobre el Risco de La Sardina.
De vuelta al sendero principal progresamos siempre en descenso por un tramo escalonado, que da paso enseguida a otro más plano y con un desnivel de bajada más suave, donde hay un pequeño apartadero para observar el increíble paisaje del cauce del Barranco Hondo; luego, cruzamos la Barranquera La Costa, un cauce secundario que desemboca en el mar, paralelo al cauce principal de Barranco Hondo.
El paso
es algo más estrecho, empinado y muy sinuoso, rodeado de una población inmensa
de Ñameras (Colocasia esculenta), planta cultivada en Canarias por su
tubérculo comestible, que se caracteriza por sus hojas de gran tamaño en forma
de corazón.
Población de Ñameras junto al camino.
Más adelante el sendero va progresando muy suavemente bordeando una
capa sedimentaria de tosca donde crecen gran cantidad de Cerrajones (Sonchus
acaulis) y varias especies de Bejeques (Aeonium arboreum), Góngaros
Pastel de Risco (Aenium tabulaeforme) y algunos ejemplares de Azucenas
de Risco (Pancratium canariense).
El camino de
bajada termina en la desembocadura del Barranco Hondo, en la playa homónima o
también denominada Playita del Roque, una playa de callaos (cantos rodados)
justo enfrente del Roque de Barranco Hondo, paraje natural protegido
especialmente para la conservación de aves y la biodiversidad. Bajo las paredes
rocosas del cauce del barranco hay varias casas-cueva habilitadas en tiempos
pasados como viviendas vacacionales, hoy en día en estado de abandono o poco
utilizadas. La playa y su entorno es un buen lugar para una pausa, teniendo en
cuenta que el baño en la misma puede ser peligroso, ya que es mar abierto con
corrientes desconocidas y sin ningún tipo de protección ni vigilancia.
Roque de Barranco Hondo.
Casas-cueva bajo el acantilado.
El sendero comienza a partir de la playa, en ascenso, entre Salados (Schizogyne sericea), Verodes (Kleinia neriifolia) y Vinagreras (Rumex lunaria) bordeado por una valla de madera que no está en muy buenas condiciones, ya que está rota en muchos tramos, el firme es de tierra y algo pedregoso, invadido ocasionalmente por la frondosa vegetación; frente a nosotros no se hace indiferente la vista del enorme salto de la cabecera del barranco y de la ladera izquierda plagada de grandes ejemplares de Cardones (Euphorbia canariensis) y poblaciones muy abundantes de Azucenas de Risco (Pancratium canariense), que en tiempos de floración se ven espectaculares.
Roque de Barranco Hondo (izq.) y cabecera de Bco. Hondo (dcha.).
Sendero vallado.
El sendero gira a la derecha y asciende por
un tramo escalonado y protegido por una valla de madera, que a medida que toma
altura, nos ofrece unas vistas inmejorables de las escarpadas paredes del
barranco y del Roque de Barranco Hondo en frente de la playa. El firme del
sendero tiene algunos tramos empedrados y muchos de ellos escalonados; avanza
expuesto al cauce del barranco, pero vallado casi en su totalidad, aunque
algunos tramos de dicha valla están rotos o despegados del suelo.
Tramo escalonado.
Tramo empedrado.
Por nuestra
derecha está el talud rocoso de la vertiente del barranco que también nos da
mucha seguridad al progresar; más adelante, una fuerte subida muy zigzagueante
de largos tramos y sobre terreno pedregoso, nos hace desembocar en una calle
asfaltada, es el Camino del Mar, ya dentro de la jurisdicción del municipio de
Santa Úrsula, que asciende en dirección al mismo bordeando el barranco.
Camino del Mar.
Seguimos
caminando por dicha calle que avanza con fuerte ascenso entre las viviendas,
hasta terminar llaneando y llegar a una rotonda, donde se encuentra algo
escondida, la Hacienda y la Ermita de San Clemente, inmuebles de un gran valor
histórico y cultural, propiedad de los Marqueses de Villanueva del Prado, los
que hicieron las primeras investigaciones botánicas de aclimatación de especies
vegetales provenientes de América, en la isla de Tenerife.
Hacienda y Ermita de S. Clemente.
Este conjunto
arquitectónico, que fue declarado Bien de Interés Cultural (BIC) con categoría
de Monumento, fue levantado en el siglo XVI, albergando varios inmuebles de
arquitectura tradicional canaria alrededor de un patio central, destacando
entre ellos la edificación principal adornada con grandes ventanales situados
entre el escudo heráldico de la familia; el conjunto consta de bodega, cuadras,
cuartos de aperos, lagar, cocinas, aljibe y otras dependencias al servicio de
la vivienda principal. Anexa se encuentra la Ermita de San Clemente, originaria
del año 1683, de construcción sencilla de una sola nave y portada de madera
entre un arco de medio punto; en su interior hay una talla de San Clemente en
el retablo principal; además albergó en su momento el famoso Tríptico de Navas,
una pintura flamenca del siglo XVI, de las más importantes de Canarias,
actualmente expuesta en el Museo de Bellas Artes
de Santa Cruz de Tenerife.
Jardín Social de La Quinta y "La Giganta".
Seguimos
nuestra ruta cruzando el puente sobre la autopista TF-5 y conectando con la
Calle Malpaís, que asciende suavemente hasta enlazar de nuevo con la carretera
TF-213, donde iniciamos el recorrido en la Plaza de La Vera. Dejamos la plaza a
nuestra izquierda y enseguida tomamos un pasillo estrecho y escalonado hacia la
derecha, que confluye con la Calle La Farola, siguiendo por la misma entre unas
urbanizaciones y desembocando poco después en la Avenida de Las Palmeras. Hacia
la izquierda iremos por dicha avenida, que llanea paralela a la autopista TF-5,
hasta que lleguemos al inicio de un puente peatonal que cruza la autovía y que
conecta con la Avenida de Los Pesqueros; seguimos por ella descendiendo
suavemente hasta llegar a la altura del Jardín Social
de La Quinta, una zona ajardinada con vistas al Teide, ideal para pasear y
disfrutar de la frondosa vegetación del entorno, así como visitar a “La
Giganta”, una escultura muy curiosa que combina cemento con vegetación.
Al otro
lado de la calle se encuentra la entrada a un espacio natural que se ha
recuperado por parte del Ayuntamiento de Santa Úrsula, mediante el Proyecto Ícaro, un plan de
recuperación de especies autóctonas pertenecientes al bosque termófilo de la
isla, casi desaparecido por la acción humana. En la entrada hay un panel
informativo que explica el motivo de la visita que vamos a hacer; empieza un
sendero amplio que desciende con vistas a los núcleos poblacionales de Santa
Úrsula y La Victoria de Acentejo y al acantilado costero que se extiende por la
costa de ambos.
Entorno natural del Proyecto Ícaro.
Luego continúa bordeando el cauce del Barranco de La Cantera,
entre gran variedad de especies identificadas todas con su correspondiente
cartel informativo; durante el recorrido hay espacios con bancos de madera para
descansar y disfrutar del entorno natural, además hay carteles informativos
relativos al proyecto, con diversa información muy interesante. Paralelo al
sendero principal hay otro más estrecho que también alberga gran cantidad de
especies, todas identificadas; podemos ver Almácigos (Pistacia atlantica),
Acebuches (Olea cerasiformis), Sabinas (Juniperus canariensis),
Dragos (Dracaena draco), Orobales (Withania aristata) y un largo
etcétera. Hay que subrayar que el entorno se encuentra en un estado algo
precario, ya que algunos de los paneles informativos están ilegibles, muchas de
las farolas que iluminan el entorno están rotas, y hay basura dispersa, por lo
tanto el descuido del lugar y la falta de mantenimiento es evidente.
Avenida de Los Pesqueros (izq.).
Paisaje Protegido de la Costa de Acentejo.
Punta El Cagado (izq.).
Continuamos por
ella, siempre con vistas espectaculares al acantilado que forma el Paisaje
Protegido de la Costa de Acentejo, que queda a nuestras espaldas, hasta
terminar en el Mirador de La Quinta, no sin antes desviarnos hacia la derecha y
tomar una senda que nos lleva en pocos metros, a otro punto importante de la
ruta, el llamado Búnker de La Quinta, una atalaya defensiva construida en el
año 1942 para la vigilancia del litoral con motivo de la Segunda Guerra
Mundial; su estado es de total abandono y lleno de basura y pintadas, pero el
lugar merece ser visitado a pesar de estos inconvenientes.
francisco_farina@yahoo.es













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