viernes, 21 de abril de 2017

LA CALETA - EL PUERTITO DE ADEJE


 SITIO DE INTERÉS CIENTÍFICO DE LA CALETA
(LA CALETA – EL PUERTITO DE ADEJE) 

FICHA TÉCNICA:

TÉRMINO MUNICIPAL: Adeje.
COMO LLEGAR: Desde la autopista TF-1 dirección sur, tendremos que desviarnos por la salida número 78 y seguir las indicaciones que nos llevarán directamente al núcleo urbano de La Caleta.
COMIENZO: La Caleta.
FINAL: Puertito de Adeje.
DIFICULTAD: Baja.
DURACIÓN: 2 Horas.
LONGITUD: 4,3 Km.
PROVISIÓN DE AGUA: En La Caleta hay todo tipo de servicios y en el Puertito de Adeje hay un Bar - Restaurante.
LUGARES DE INTERÉS: 1.- La Caleta y Playa del Varadero; 2.- Playa de los Morteros; 3.- Punta de las Gaviotas; 4.- Playa de Diego Hernández; 5.- Playa del Burro; 6.- Punta Negra; 7.- El Puertito; 8.- Ermita Virgen del Carmen.
VENTAJAS: Recorrido por el interior de un espacio protegido denominado Sitio de Interés Científico de La Caleta. Posibilidad de bañarse en las distintas playas.
INCONVENIENTES: Es un lugar muy frecuentado por turistas, llegando a estar masificado en temporada de verano. A pesar de ser un espacio protegido en el cual está prohibida la acampada ocasional y permanente, es muy común ver este tipo de acciones en todas las épocas del año, con el consiguiente favorecimiento del deterioro del entorno y el negativo impacto visual.
PELIGROSIDAD: Ninguna.
TIPO DE RUTA: Senderismo.

MAPAS Y CROQUIS:


 

VEGETACIÓN COMÚN DEL LUGAR:

Lechuga de Mar (izq.); Balo (dcha.).
Cardonal - Tabaibal.

DESCRIPCIÓN:

El Sitio de Interés Científico de La Caleta es un espacio natural protegido con una extensión de unas 78 hectáreas, formado por una serie de acantilados costeros de poca altura, algunas playas y otras zonas más abruptas, todas ellas formadas por la acción erosiva del mar y de los vientos, muy abundantes en la zona; coexistiendo con lomas y cauces pocos profundos de algunos barrancos donde la principal característica es un frondoso Cardonal – Tabaibal (Euphorbia canariensis y Euphorbia balsamifera).


La ruta comienza en la zona turística de La Caleta, un núcleo poblacional que antes de estar tan explotado turísticamente, era una pequeña aldea de pescadores solo frecuentada por la población local del municipio de Adeje; aunque actualmente es un lugar bastante tranquilo, a pesar de haber varios hoteles cercanos, bastantes apartamentos turísticos y la cercana Playa de la Enramada. 

 


En la Calle las Terrazas hay un mirador donde se alza una minúscula Ermita con vistas hacia la zona costera, donde hay varias zonas de baño acondicionadas en las plataformas rocosas que la bordean y una pequeña playa de callaos, la Playa del Varadero, todo ello entre la Punta del Cabezo de La Caleta y la Puntilla de Cho Luis. Dejaremos la Ermita a nuestras espaldas e iremos caminando por la Calle las Artes hasta que veamos unas escaleras que ascienden entre las traseras de los apartamentos allí existentes, que se dirigen al exterior de la población donde está el límite del espacio protegido. 

 

La Caleta, en primer plano y Roque del Conde, al fondo.

Enseguida veremos un acceso que conecta con una senda muy marcada que bordea un pequeño acantilado que se introduce en el océano y desde donde puede observarse la bonita imagen del pueblo situado sobre la costa; iremos por la misma en suave descenso entre una población muy numerosa de Tabaibas Dulces (Euphorbia balsamifera), que crecen en el malpaís junto a unas Tuneras Salvajes (Opuntia dillenii) y algunas Aulagas (Launaea arborescens) dispersas; al fondo se distingue la silueta de la cuerda montañosa que rodea los municipios de Arona y Adeje, pudiendo distinguir el Roque de los Brezos (1109 m.), la Pica de Imoque (1108 m.) y el majestuoso Roque del Conde (1001 m.), incluso la Montaña de Guaza (426 m.) y Montaña Chayofita (112 m.).
 Camino marcado sobre la Cueva de los Jureles.

Al fondo la Punta de las Gaviotas.



Continuamos bordeando la costa y luego iremos en suave ascenso sobre la Cueva de los Jureles, una ensenada bajo el risco que la erosión marina ha formado en este lugar; a la vista tenemos la Punta de las Gaviotas, un cantil rocoso de visibles colores ocres que forma una ensenada donde está la Playa de los Morteros. Continuamos por el borde del risco por un sendero perfectamente delimitado y con firme muy compacto, que discurre entre un espacio eminentemente volcánico donde solo crece vegetación halófila, las cuales necesitan las sales del mar para subsistir; entre la misma podemos observar, además del característico Cardonal – Tabaibal (Euphorbia canariensis y Euphorbia balsamifera), Espinos de Mar (Lycium intricatum), Salados Blancos (Schizogyne sericea), Corazoncillos (Lotus sessifolius), Lechugas de Mar (Astydamia latifolia) y Aulagas (Launaea arborescens), entre algunas otras menos cuantiosas. 


 Playa de Los Morteros.

El sendero continúa su avance bordeando la costa acantilada, al mismo tiempo que ignoramos algunas bifurcaciones que se conectan con la senda principal desde varios puntos con origen en la urbanización cercana; más adelante veremos un espacio amplio donde confluyen varios caminos, continuando nuestra marcha de frente y empezando a descender suavemente hacia el fondo del barranco donde se encuentra la playa anteriormente citada. 


 

El recorrido anda sobre un camino perfectamente cimentado sobre un muro de piedra seca y avanza sobre firme algo pedregoso y una superficie bastante ancha, entre frondosa vegetación; mas adelante aparece mucho más degradado y justo en el cauce del barranco, veremos un adoquinado reciente, hecho con la función de que el continuo paso de personas no lo degrade aún más y permita la función natural de dicho cauce. 


Pasarela de madera sobre la Playa de Los Morteros.

Luego, entre multitud de Tuneras Salvajes (Opuntia dillenii), cruzaremos una pasarela de madera que salva una pequeña vaguada donde hay un risco de tosca cercado de algunas Vinagreras (Rumex lunaria) y Balos (Plocama pendula); después continúa por otra más pequeña que desemboca en un sendero perfectamente delimitado y con firme muy compacto y liso. Luego sigue bordeando una gran pendiente y buscaremos paso para llegar, bien a la Playa de los Morteros, o a unas plataformas rocosas donde hay unas cuevas excavadas en la roca de tosca, ocasionalmente habitadas y donde rompen suavemente las olas.



Después de disfrutar del lugar, emprendemos la marcha subiendo por el evidente sendero que asciende bastante erosionado por una lomada; en muchos tramos hay escalones de piedra que facilitan el avance y en otras ocasiones podemos ver también algunos peldaños excavados en la tosca. 

Senda escalonada.



Al coronar la loma sobre la Punta de las Gaviotas, hay un llano con un montículo de piedras en forma de mojón y unas vistas extraordinarias del entorno, tanto costero como de medianías y montañoso. En este lugar se inicia una pista de tierra que asciende en línea recta hacia una zona urbanizada donde está el Club de Golf Costa Adeje, del cual podemos ver una mínima parte; ignoramos dicha pista y continuamos el camino por la zona de Las Gaviotas, por una vereda con vistas a la zona hotelera de Callao Salvaje y Playa Paraíso y que bordea el acantilado, avanzando y diferenciándose perfectamente del entorno compuesto de material volcánico; bajo el sendero y en la base del acantilado hay una plataforma rocosa de tosca donde es común ver bandadas de gaviotas posadas al borde del mar. 




Luego continúa con más desnivel de bajada y algo más erosionado, con algunos escalones ocasionales de piedra y otros tallados en el terreno; la vista de la Playa de Diego Hernández es espectacular, quedando a un nivel inferior de nuestro camino. Es una playa de arena dorada que está en la desembocadura de un barranquillo que nace en las laderas colindantes; el sendero continúa su camino rodeando la playa a un nivel superior y si queremos disfrutar de ella tendremos que tomar alguna vereda que se dirige a la misma; podemos observar en la ladera que protege la costa muchos lugares allanados y resguardados con muretes de piedra seca utilizados ocasionalmente para montar cabañas y tiendas de campaña a pesar de la prohibición de tal acción por ser un paisaje protegido. 

Playa de Diego Hernández.

El sendero continúa su curso entre Tabaibas (Euphorbia balsamifera), Aulagas (Launaea arborescens), Salados Blancos (Schizogyne sericea) y Espinos de Mar (Lycium intricatum) y va bordeando varias calas por las Puntillas de Diego Hernández, que son entrantes acantilados suaves de material volcánico que se meten hacia el mar.





Poco después llegaremos a una de las laderas del Barranco del Burro y descendemos por un erosionado paso hasta llegar a su cauce, donde crecen Balos (Plocama pendula), grandes ejemplares de Salados Blancos (Schizogyne sericea), Tabaibas (Euphorbia balsamifera), algunos Cardones (Euphorbia canariensis), y otras especies consideradas invasoras como la Tunera Salvaje (Opuntia dillenii) y el Cardosanto (Argemone mexicana); en dicha desembocadura está la Playa del Burro, una ensenada mucho más extensa que las anteriores, pero que no es de arena sino de callaos. 



Playa del Burro.

La senda continúa su andadura muy marcada y en ascenso, dejando detrás el barranco y encontrándonos poco después con un pequeño tramo cementado que se dirige a cruzar otro cauce que pertenece al Barranco de los Curbelos, donde se encuentra otra pequeña cala de piedras que es continuación de la anterior; después de atravesarlo, subiremos por un tramo rocoso que termina en una pista de tierra que circulo junto a los restos de una pared perteneciente a unas viejas huertas de cultivo. Continuaremos entre dichos muros siguiendo la traza del camino que discurre entre un paisaje ruinoso de bloques y cemento algo desolador, hasta que estemos justo en el borde del Barranco de Seña María con vistas a otra ensenada en la desembocadura del mismo.




Bajaremos por una vereda algo resbaladiza hacia el fondo del cauce, donde opcionalmente nos acercaremos a la orilla del mar, luego cruzamos la vaguada por un paso muy pedregoso y remontamos luego hacia la vertiente contraria por una vereda muy erosionada que desemboca en una pista de tierra; por esa misma iremos llaneando cerca del margen del acantilado, entre Tabaibas (Euphorbia balsamifera) y Tuneras Salvajes (Opuntia dillenii) hacia Punta Negra, un entrante de terreno volcánico hacia el mar, ya fuera de los límites del espacio protegido, con vistas hacia la bahía donde se encuentra el Caserío de El Puertito de Adeje.

Roque del Conde, al fondo.


Iremos avanzando por el filo de la zona llamada El Escusado, una pequeña ensenada de tosca utilizada por la población local para el disfrute del baño; más adelante llegaremos a una llanada en la zona de El Pris, sobre Punta Negra, donde hay varias construcciones ruinosas. 

Caserío de El Puertito

Ermita Virgen del Carmen (dcha).

Junto a la valla delimitadora de una propiedad hay un paso que permite el acceso a una travesía estrecha con firme muy compacto que fluye algo expuesto al mar y que se dirige bordeando la ensenada de El Puertito, hacia el interior del pequeño caserío. Vamos progresando luego por un paseo cementado y vallado, que se introduce poco a poco entre las viviendas y termina enseguida en un pequeño embarcadero anexo a la Playa del Puertito, una playa que se extiende por toda la bahía hasta la Punta la Mulata, aunque el tramo que tiene arena y es más frecuentado es el que se encuentra bajo la pequeña travesía asfaltada donde hay un viejo edificio en desuso; también hay un restaurante y fuera de la zona de costa una zona de acampada y una pequeña Iglesia consagrada a la Virgen del Carmen, situada dentro de una plaza.





© Texto y fotografías de Francisco Fariña


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