lunes, 22 de junio de 2026

UNA EXCURSIÓN A LA GALERÍA DE LOS HUECOS (RUTA DEL AGUA)

UNA EXCURSIÓN A LA GALERÍA DE LOS HUECOS

(RUTA DEL AGUA)



Este mes de junio del año 2026 se presentó un nuevo número de la revista cultural Los Huecos, dirigida por Febe Fariña Pestano, de la cual expongo a continuación mi colaboración en el apartado de Senderos. Se trata de una excursión a la Galería de Los Huecos, la más caudalosa de la isla en el año 1925 que es cuando alumbró por primera vez. Un recorrido bastante pintoresco por los paisajes vertiginosos de Arafo y recordando una parte de nuestra historia.

DESCRIPCIÓN:

Una llamada telefónica de Ángel Andrés invitándome a una excursión por los altos de Arafo me alertó y me llenó de satisfacción cuando me dijo que el objetivo era llegar a la Galería de Los Huecos, que no había visitado desde el año 2022; no lo dudé ni un instante, además cuando me dijo que íbamos a ir un grupo bastante homogéneo de personas de Arafo con invitados habituales en sus salidas por el entorno natural de la isla y de otros territorios. El grupo en cuestión lo componíamos Luis Domingo, su hermano Pedro Díaz, Luis Yanes, Ángel Andrés, Febe Fariña, Fernando, Miguel Ángel, Pedro Agustín, Carlos Marichal y un servidor, Francisco Fariña.
El café en Casa Chicho, (Rey del bocadillo de cochino) a la fresca de la mañana no puede fallar, allí se saluda efusivamente a los compañeros y amigos de toda la vida, se conoce a los que no son habituales, como es mi caso, se comenta la ruta que vamos a hacer, se le saca el cuero al que se puede y después del clásico restriego de manos para calentar el cuerpo, nos ponemos en marcha contratando el servicio del taxi del pueblo, que para estos menesteres están dispuestos muy amablemente y previo pago, llevándonos al punto de partida en la Canal Alta.
La temperatura en el lugar de inicio ha bajado unos grados ya que el desnivel con respecto a la plaza es aproximadamente de unos doscientos metros. 

Grupo al completo en la Canal Alta.

Empezamos caminando por la pista que sirve de acceso al Barranco de Añavingo, ya dentro del Paisaje Protegido de las Siete Lomas, un espacio de poco más de mil hectáreas que alberga un paisaje de carácter agrario que incluye los tres municipios del Valle. Ya en el cauce del Barranco de Añavingo nos queda a la vista la primera galería de la ruta, la Galería del Paso, llamada así porque estaba en el paso de un viejo camino que comunicaba esta zona con el Lomo de Juan Lianes, que se extiende frente a nosotros; unos metros más adelante está la Galería de Lomo Cambado, accesible desde la pista, siendo una de las más caudalosas de la zona. Andando por la cómoda pista, que discurre por el cauce del barranco, entre el Lomo Cambado y el Lomo de Juan Lianes, disfrutamos de la frondosa vegetación que rodea nuestro caminar, donde podemos apreciar especies autóctonas como Amagantes, Jaguarzos, Chagorros y un largo etcétera, incluso una población aislada de la joya de la corona y orgullo del pueblo, el Cabezón de Añavingo (Cheirolophus metlesicsii), un endemismo exclusivo de la zona, catalogado como “en peligro de extinción”, que también puede encontrarse, en menor medida, en el Barranco de Tamadaya, en el municipio de Arico.
Antes del inicio del sendero que se adentra hacia Añavingo, bajo el Lomo de las Abejeras, nos desviamos hacia la derecha y después de una fuerte pendiente, llegamos a una explanada donde está la Galería de El Drago, más caudalosa que la anterior, que sirvió en los años 40, junto a otras, para el abastecimiento de agua del pueblo. Continuamos subiendo por un sendero que discurre por el cauce del Barranco de Amance, donde se encuentran algunas construcciones hidráulicas para la distribución del agua, así como el canal perteneciente a la Galería de Amance, situada más adelante. El camino algo sinuoso, transcurre bajo la Chapa del Drago, entre frondosa vegetación donde aún crecen algunos pinos canarios afectados por el incendio del año 2023; este camino nos lleva hasta un rellano donde se encuentra la edificación principal que contiene la maquinaria utilizada para introducir aire respirable en el interior de la galería y que aún se encuentra en perfecto estado de funcionamiento; a unos metros se encuentra la bocamina de la Galería de Amance y remontando por la izquierda están los llamados Pasos de Amance, un difícil acceso que se hacía antiguamente para conectar con el Barranco de Añavingo. La Galería de Amance fue, en los años 40 del siglo pasado y actualmente es, una de las más caudalosas del municipio, siendo también la que tiene el trágico récord de accidentes mortales de trabajadores de la misma; en el mes de agosto de 1962 fallecieron tres de ellos sorprendidos por una tromba de agua al desprenderse una roca en el interior de la galería, que los ahogó irremediablemente después de haberlos arrollado; también en los años 70 murió otro trabajador, esta vez a causa de la inhalación de gases.


En la Galería de Amance.

Después de un pequeño descanso para reponer energías y comentar algunos datos del lugar, cruzamos el tanque principal de distribución y haciendo algunos ejercicios de malabarismo, conectamos con el paso más complicado de la ruta que, después de remontar unos metros, nos hace acceder a una estrecha vereda que discurre bastante expuesta por la parte superior de la Chapa del Drago. Vamos con sumo cuidado, ya que algunos tramos son tan angostos y expuestos a la pendiente anexa, que tenemos que extremar las precauciones; este trayecto nos ofrece unas vistas panorámicas del pueblo y de parte del Valle de Güimar, donde destaca la Montaña del Socorro o Montaña Grande, que preside la Reserva Natural Especial del Malpaís de Güimar.


Llegamos coronando el Lomo de la Montañeta, en las inmediaciones de la zona conocida como Los Pinos de Blas, nos topamos con la tubería de hierro que baja por todo el lomo, desde la Galería de los Huecos y se dirige hacia el Lomo de Juan Lianes, perdiéndose allí su pista; ascendemos unos metros en busca del asiento del llamado “Canal de los 1000” una obra faraónica de trasvase de aguas que nunca llegó a estar operativa. Este espacio de superficie plana hace de perfecto sendero que llanea serpenteante por el lomo, hasta conectar con la pista forestal que parte de la zona recreativa de Los Frailes, actualmente clausurada. En este punto donde hay un espacio amplio, empieza una vereda que asciende con moderada pendiente y bastante sinuosa, por el Lomo de las Hayas, donde el pinar canario de monte verde, medio calcinado por el pavoroso incendio del 2023, crece junto a bastantes ejemplares de Brezos y Fayas, la mayoría de ellas quemadas por el fuego. El camino es evidente y nos ofrece en algunas ocasiones la bella estampa de la silueta del Roque de Ayesa, situado sobre nuestras cabezas a 2.033 metros de altura; incluso hay una desviación hacia un promontorio rocoso situado a 1.182 metros de altitud, con vistas aún más panorámicas.


Después de la incesante subida, llegamos al canal de agua hecho para transportar el líquido elemento de la Galería de Los Huecos, cubierto de un enfoscado de piedra, que suponemos sea para su protección; a los pocos metros hay una bifurcación hacia la izquierda que continua ascendiendo con fuerte pendiente mediante un camino muy evidente, fuertemente cimentado y con el firme algo degradado, que se va abriendo paso por las laderas de la lomada, recorriendo cada curva de su geomorfología. Las panorámicas de parte del Valle de Güimar son inmejorables si hacemos la ruta en un día despejado, ya que en la temporada fuera del verano es muy común que la zona donde caminamos se cubra de neblina; también quedamos impresionados y así lo reflejamos en las conversas, de los rebrotes de la totalidad de los pinos canarios que se calcinaron en el incendio del año 2023, confirmando lo que todos sabemos, que el pino canario es uno de los pocos árboles que resiste y reverdece una vez calcinado, después de ser afectado por un gran incendio de estas características.



Sin parar de ascender, ya con los pies y el cuerpo cansados de tanta subida, culminamos una parte del camino y empezamos una zigzagueante bajada con bastante desnivel y con la vista puesta en nuestro objetivo, el cual alcanzamos a ver en el fondo del Barranco de La Granja. Al terminar la bajada, llegamos al final del camino y con él, al mejor mirador que se puede tener del lugar al cual queríamos llegar; la Galería de Los Huecos. Ante nosotros se extienden dos conducciones de cemento que, bien sujetos y cimentados al lecho del barranco mediante grandes pilastras, parece que nos dan la bienvenida y sirven de acceso a la galería; es el mejor sitio para explorar visualmente el lugar, las altas paredes colindantes de la Chapa de los Codesos y de la Chapa de Los Huecos, que se alzan vertiginosas sobre el cauce del Barranco de La Granja y otros barranquillos anexos, parece que abrazan y protegen a las instalaciones y bocamina de la galería.


Galería de Los Huecos.

Los más osados nos dispusimos a cruzar el barranco por los canales haciendo equilibrios, con la intención de explorar lo que queda de tan importante infraestructura; aún queda gran parte del motor de generación de aire comprimido que se utilizaba para el funcionamiento de los martillos neumáticos y también para introducir aire respirable en el interior de la galería que, dicho sea de paso, tenía unos 1.700 metros de profundidad. La edificación que lo alberga nos da una idea del trabajo tan duro que nuestros antepasados hacían para subsistir; solamente en pensar como trajeron todo el material de construcción hasta este lugar para hacerlo, se nos ponen los pelos como escarpias, vaya desde aquí nuestra admiración a todos lo que hicieron posible tal proeza.
En los años veinte del siglo pasado, concretamente en el año 1925, se produjo el alumbramiento de la Galería de Los Huecos, justo en el lugar donde nos encontramos; fue un acontecimiento muy importante en la época, ya que su perforación logró dar con el llamado acuífero basal, al cual habían llegado casualmente en 1913 durante una excavación en el Macizo de Anaga, concretamente en Roque Negro, cuando se hacía un canal de trasvase que pretendía unir la vertiente norte con la del sur. Las perforaciones que se hacían en aquellos tiempos eran en los entornos de los manantiales naturales, siendo a partir de este acontecimiento fortuito que desgraciadamente terminó con la vida de cinco operarios, cuando se empezó la perforación de las galerías convencionales.
El agua surgida de “nuestra” galería, que fue las más caudalosa de la isla en aquella época, fue conducida a través del Canal de Araya, otra obra de ingeniería sublime de unos 23 kilómetros de longitud, hasta la capital Santa Cruz de Tenerife; transcribo un párrafo del libro “Historia de Arafo” del autor Febe Fariña Pestano, que es miembro destacado de esta expedición:

“Concluida la obra, se procedió a trasvasar el agua desde Arafo a Santa Cruz. Así, a las cuatro de la madrugada del 20 de octubre de 1929 la cabeza del caudal salió de Arafo, pasó por Igueste de Candelaria a las siete y veinte y a las doce de la mañana arribó a La Cuesta. Allí un numeroso gentío y una representación de las principales autoridades insulares aguardaban la llegada, en un acto que tuvo amplio eco en la prensa de la época.”

La Galería de Los Huecos, no sólo suministraba el agua para regadío y abastecimiento local en nuestro pueblo, también lo hacía para el abasto de consumo humano y para el funcionamiento de muchas de las industrias emergentes en la capital, como por ejemplo de la refinería de petróleos; también provocó el resurgir de la agricultura en el entorno de la ciudad, al usar su agua para el regadío de las mismas. Después de los años 60 el caudal de las galerías bajó considerablemente al haber gran cantidad de ellas brotando agua, tanto en el municipio como en otros lugares de la isla; con anterioridad a esta fecha, la comunidad de la Galería de Los Huecos tuvo un contratiempo con la de la Galería de El Moral de La Orotava, ya que la primera se quejó de la pérdida de caudal a consecuencia de las perforaciones que se hacían de la segunda, situada en la parte dorsal del Valle de La Orotava.

El grupo al completo en el canal de la Galería de los Huecos.

Ya enterados de todas las bondades y algunos contratiempos que nos ofreció esta maravilla de la ingeniería hidráulica, nos disponemos a hacernos una foto para inmortalizar el acto de visita de una parte de la historia de nuestro pueblo, emulando la famosa fotografía “Almuerzo en un rascacielos” tomada en la construcción del Rockefeller Center en 1932, que simboliza el progreso de la ciudad de Nueva York; valga esta foto como homenaje a los que hicieron posible el avance y la ambición de nuestro pueblo.
El regreso, después de un rato bastante distendido y de satisfacer el apetito de nuestros cuerpos cansados, lo realizamos por la canalización de trasvase que se usaba para llevar el agua de la galería a sus respectivos destinos; se puede considerar una senda, pero no lo es, es el propio canal tapado por la parte superior y haciendo la función de “camino”, que nos llevará con una mínima pendiente, expuesto al cauce del Barranco de La Granja con bellas vistas panorámicas y casi paralelo, pero a unos metros por debajo, a la vereda que tomamos para acceder a la galería; sin más dificultad que sortear algunos desprendimientos anexos y algunos tramos cubiertos de vegetación. 

De regreso por el camino sobre el canal.

Al llegar al sendero por el que subimos, no nos queda más remedio que iniciar un descenso por el mismo, zigzagueando por el Lomo de las Hayas un buen rato hasta llegar a la pista forestal que nos llevará, no sin antes pasar por las instalaciones y bocamina de la Galería Los Pilones de La Granja, la cual tuvo su producción en los años 40, estando activa y manando agua hasta los años 80, albergando en su currículo un desgraciado fallecimiento en la década de los 50. El final de la pista forestal nos deja en el Parque Recreativo de Los Frailes, actualmente clausurado y abandonado, al igual que el Mirador de la Vagoneta, situado a pocos metros de la salida del recinto, uno de los mejores lugares para disfrutar de vistas panorámicas del Valle de Güimar, a pesar de ser un sitio ninguneado y mal empleado.

Casa de La Granja.

Tres galerías hay por el entorno más cercano, la Galería El Aderno situada a pocos metros de la carretera de acceso al parque recreativo, la Galería Tinerfe, inaccesible actualmente y la Galería Corral del Guanche, las tres están ubicadas en el cauce del Barranco de La Piedra Cumplida, que discurre paralelo al Camino de La Granja. Este camino es el que tomamos para continuar la ruta, desciende con moderada pendiente y con un firme que aún conserva algunos tramos empedrados, de los pocos que quedan en el municipio, hasta encontrar una bifurcación donde hay una serie de tanques y registros hidráulicos pertenecientes al Canal Rio – Portezuelo, que cruza el camino; a la derecha una senda se dirige a la Casa de La Granja, de propiedad particular con una historia muy interesante; dicha finca, que tenía vivienda, bodega, aljibe y una era de trilla, pertenencia a los frailes dominicos que la habrían comprado en 1620 con la intención de trasladar y salvaguardar la imagen de la Virgen de Candelaria, que en esos tiempos estaba amenazada por ataques piratas que se acercaban a las costas del valle, donde estaba su Santuario. En dicha propiedad se debía edificar una Capilla para su estancia y adoración, pero se desconoce si realmente se construyó; actualmente el conjunto se encuentra en estado ruinoso. 

Camino de La Granja o de La Fuente.

El camino sigue su curso en descenso, esta vez con una superficie más ancha y con su empedrado muy frágil, ya que la erosión y la falta de cuidado hacen que su desaparición en un corto espacio de tiempo sea inevitable. Vamos avanzando entre canalizaciones que forman parte de una gran riqueza etnográfica de nuestro pueblo y multitud de huertas agrícolas abandonadas y pobladas de Vinagreras, Jaras y otras especies vegetales que nada tienen que ver con la agricultura de autoabastecimiento, que es para lo que se hicieron; las vistas son inmejorables de la práctica totalidad del Valle de Güimar, donde destacan los conos volcánicos de Montaña Grande o Montaña del Socorro, como la conocemos todos, dentro del Malpaís de Güimar y la Montaña de Los Guirres, al otro lado del núcleo poblacional de El Puertito.

Presa de Los Eres, en el Barranco de Los Pilones.

Llegamos a otro hito importante de nuestra ruta, la Presa de Los Eres, construida en el cauce del Barranco de Los Pilones en los años 70, con el fin de canalizar una pequeña parte del cauce y retener el agua para fines agrícolas. Cruzamos la mole de cemento por un paso bastante ancho y luego retomamos la bajada por el Camino de Los Eres, que discurre asfaltado, hasta terminar en el cauce del Barranco de la Piedra, donde está ubicada la Piedra del Barranco, otro lugar emblemático del municipio con un futuro algo incierto. A partir de aquí continuamos haciendo un recorrido urbano pasando por La Morra, la Esquina de Los Carros, donde está la Casa de Secundino Delgado y luego por la Calle de La Libertad y terminar en la Plaza de San Juan.

© Texto y fotografías de Francisco Fariña
   

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA:

https://blog.octaviordelgado.es/los-vinculos-de-arafo-con-el-convento-dominico-de-candelaria-la-hacienda-y-la-capilla-de-la-granja-de-los-frailes/

AUTOR: Octavio Rodríguez Delgado

HISTORIA DE ARAFO (2ª Edición, corregida y ampliada)
AUTOR: Febe Fariña Pestano

No hay comentarios:

Publicar un comentario