CAMINO DE SANTIAGO INGLÉS (2026)
ETAPA IV - BETANZOS - HOSPITAL DE BRUMA
PRÓLOGO:
Nuestra pernocta en la
ciudad de Betanzos fue una de las más recordadas, ya que, callejeando por el
entorno urbano, decidimos visitar uno de los restaurantes más famosos del lugar
para probar su magnífica tortilla de papas, en Casa Miranda disfrutamos de su
mundialmente premiada vianda y la verdad que fue una auténtica delicia
culinaria. Antes, el paseo vespertino visitando los lugares más emblemáticos de
la ciudad, donde destacan la gran cantidad de restaurantes, tiendas de todo
tipo y por supuesto un casco histórico medieval de los mejor conservados de
Galicia y catalogado como Bien de Interés Cultural (BIC), con la categoría de Conjunto
Histórico Artístico.
DESCRIPCIÓN:
Praxa Irmáns G. Naveira e Igrexa de Santo Domingo (izq.).
Para iniciar esta etapa
nos dirigimos a la Praxa Irmáns G. Naveira, donde está la Igrexa de
Santo Domingo, que visitamos el día anterior y también donde se encuentra
la sede del ayuntamiento en un bello edificio neoclásico del siglo XVIII;
pasamos de largo y continuamos por la Rúa Rollo hasta cruzar el Río Mendo por
el Ponte Vella das Cascas, originario del año 1200, reconstruido en
el año 1839 después de haber sido destruido por los ingleses en el año 1809.
Sede del Ayuntamiento de Betanzos (izq.).
Ponte Vella das Cascas (izq.).
La
Rúa das Cascas asciende con fuerte pendiente por la aldea de O Coto y
más adelante nos introduce en un tramo emboscado que pasa por Piñeiro de
Abaixo, cruzando mediante un nivel superior las vías del tren y después la
autovía A-6.
Giramos a la derecha y
seguimos siempre por una carretera asfaltada y estrecha que apenas tiene
tráfico, que pasa por un entorno rural donde abundan las huertas de cultivo,
las casas aisladas y algunos hitos etnográficos como los hórreos y algún viejo lavadero
aislado.
Lavadero (izq.).
Desembocamos a continuación en la carretera DP-0105 y enseguida la
abandonamos en las inmediaciones de la población de As Croas para seguir
avanzando por otra zona boscosa por los alrededores de O Casarón,
manteniendo el firme asfaltado, combinado con algunos otros de tierra; de nuevo
nos encontramos con la carretera DP-0105 a la altura de su confluencia con el
Río Mero y unos pocos metros después volvemos a abandonarla para tomar de nuevo
un camino ancho que discurre bajo un frondoso arbolado creando un entorno
ecológico muy agradable de transitar.
Agradable paseo por zona boscosa.
Después de una pequeña cuesta llegaremos
a la Igrexa de Santo Estevo de Cos, un sencillo templo religioso de una
sola nave, del barroco rural gallego, rematado en una espadaña donde está la
campana; anexo al mismo está el cementerio y a pocos metros está el cruceiro
homónimo, de reciente creación, también hay una fuente de agua donde poder
repostar y refrescarnos.
Igrexa de Santo Estevo de Cos (izq.).
Continuamos el Camino y
de nuevo nos encontramos con la carretera DP-0105, siguiendo por ella mediante
una acera estrecha a modo de paso peatonal, acompañados de unas vistas
fantásticas del entorno de caseríos como Lodeiro, Meangos, donde
visualizamos fuera del Camino, la Igrexa de Santiago, originaria de la
época medieval, y reconstruida durante los siglos XVII y XVIII, ubicada dentro
del recinto del cementerio; muy cerca de la misma se encuentra el Castro de
Meangos, un recinto fortificado de la edad media.
Igrexa de Santiago en Meangos.
Seguimos la marcha por
la misma carretera, pasando por O Penedo, donde hay al borde de la misma
una zona de descanso con un viejo lavadero y un punto de agua; luego avanzamos
en suave, pero continuo ascenso, hasta llegar al punto donde abandonamos la
calzada y nos introducimos en una zona boscosa, pasando de largo la Igrexa
de Santa María de Presedo, ya que queda separada del Camino, es un edificio
religioso de una sola nave y planta cruciforme de estilo barroco, destacando
una hornacina en el exterior, bajo la espadaña, con la imagen de su advocación.
Igrexa de Santa María de Presedo.
Al terminar, entramos en una pequeña aldea con algunas casas aisladas, donde
también hay varios hórreos al borde del Camino; enseguida salimos y ascendemos
por una zona de monte donde abundan los eucaliptos, encontrándonos en un
momento determinado con un mesón que tiene restaurante y cafetería, donde
podemos reponer fuerzas y descansar, entre un buen ambiente peregrino.
Una pausa en el Camino (dcha.).
Retomamos el camino por
una carretera secundaria sin tráfico rodado, rodeados de un entorno rural con
casas de campo aisladas, terrenos de pastos para el ganado y huertas de
cultivo, hasta llegar a la aldea de O Loureiro, donde se encuentra al
borde del Camino la Igrexa de Santa Eulalia, levantada en el siglo
XVIII, de una sola nave de estilo barroco combinado con toques renacentistas,
integrada en el recinto del cementerio.
Igrexa de Santa Eulalia (dcha.).
Enseguida giramos a la derecha y
después de acometer una cuesta, conectaremos nuevamente con la carretera
DP-0105 por la que caminaremos unos pocos metros para desviarnos hacia la
derecha y avanzar por una pista de tierra que se adentra en el bosque y que, en
continuo ascenso, nos lleva hasta el Embalse de Beche, un espacio
natural a las faldas del Monte da Bouza, que alberga una zona recreativa, área
de camping, una piscina municipal y varias instalaciones para el ocio, siendo
un lugar ideal para hacer una pausa en el Camino de Santiago Inglés.
Embalse de Beche.
Después de haber
disfrutado de este magnífico lugar, seguimos por carretera asfaltada que pasa
mediante un paso subterráneo la autopista AP-9 y se dirige hasta la aldea de O
Vao, donde giramos a la derecha para tomar un camino ascendente que
discurre por una zona forestal desde donde tendremos vistas panorámicas de
algunas poblaciones costeras como La Coruña; más adelante, sin salir de la zona
boscosa, progresamos por el entorno de Castro Maior, donde se encuentran
los restos de lo que fue un asentamiento fortificado de la edad de hierro.
Continuamos
entre grandes espacios forestales, plantados mayoritariamente de eucaliptos,
curiosamente encontramos una especie de garita al borde del camino, donde poder
sellar la credencial del peregrino. Conectaremos luego con la carretera AC-542,
por donde transitaremos con mucha precaución, ya que la senda peatonal anexa es
bastante estrecha, llegando poco después a As Travesas, un lugar en el
Camino donde se halla Casa Avelina, un sitio de encuentro donde debe
hacerse una parada obligatoria, sobre todo para interactuar con la dueña del
lugar que es todo hospitalidad y amabilidad.
Ermita de San Roque y el roble de su entorno.
Frente al bar está ubicada la Ermita
de San Roque, en un área recreativa provista de un punto de agua
potable; el templo es del siglo XVIII y en el dintel de su portada hay una
inscripción que confirma el año de construcción, que es 1773; frente al mismo
hay un cruceiro bajo la sombra de un enorme ejemplar de roble, que le da cierta
singularidad al entorno.
La carretera AC-542 nos lleva, mediante un carril
peatonal anexo, hacia el último tirón para llegar al final de etapa; pasamos
junto a una central eléctrica y justo después hay una bifurcación que nos
llevaría hasta el Castro das Travesas, distante a pocos metros de
nuestra situación, es lo que queda de un asentamiento fortificado de la edad
prerromana y que fue poblado entre los siglos IV y III A.C.; existe un museo
interpretativo que explica el alto valor histórico del lugar, con el
inconveniente que se encuentra en la población de Carral, a unos 12 km
del punto donde estamos.
Entrando a Hospital de Bruma.
Seguimos andando por la calzada y después de dejar
atrás unas naves industriales, la señalización del Camino nos obliga a girar a
la izquierda abandonando la carretera y progresar descendiendo suavemente por
una pista forestal, que termina en la calle que da acceso a Hospital de
Bruma, un pequeño caserío sin apenas servicios, que sólo cuenta con dos
albergues, uno de ellos privado, y una pequeña Ermita, la Igrexa de San
Lorenzo, un pintoresco santuario religioso de estilo gótico original
del siglo XVI.
Albergue de peregrinos (izq.) e Igrexa de San Lorenzo (dcha.).
Este lugar es final de etapa de la mayoría de peregrinos, ya que
desde el año 1175 existía un hospital de peregrinos ya desaparecido, anexo a
una Iglesia también inexistente. Nosotros daremos por finalizada la etapa en
este lugar, pero nos tenemos que desplazar unos tres kilómetros para ir al
hotel donde tenemos la reserva para descansar y pernoctar.
© Texto y fotografías de Francisco
Fariña







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