jueves, 29 de noviembre de 2018

EL MOLLEDO - RISCO BLANCO - EL ROQUE (Por el PR-TF-65.1 y PR-TF-65.3)


EL MOLLEDO – RISCO BLANCO – EL ROQUE
(Por el PR-TF-65.1 y regreso por el PR-TF-65.3)



FICHA TÉCNICA

TÉRMINO MUNICIPAL: Santiago del Teide.
CÓMO LLEGAR: Al Caserío de El Molledo llegaremos por la carretera TF-82, que la encontraremos al finalizar la autopista TF-1 a la altura del municipio de Santiago del Teide; está situado aproximadamente en el punto kilométrico 22,5 de dicha carretera.
COMIENZO: Caserío de El Molledo.
FINAL: Mismo lugar.
DIFICULTAD: Baja.
DURACIÓN: Indeterminada.
LONGITUD: 6,5 Km.
PROVISIÓN DE AGUA: En la Fuente de Tenerguera.
LUGARES DE INTERÉS: Caserío de El Molledo; Fuente de Tenerguera; Casas y Era de Los Quemados; Risco Blanco; El Roque; Degollada del Roque.
VENTAJAS: Recorrido con vistas panorámicas espectaculares hacia el Valle de Santiago por senderos homologados de la red de senderos de la isla.
INCONVENIENTES: Hay tramos que se alejan del camino marcado y homologado, sin ningún tipo de señalización y por lo tanto tendentes a perder su trazado, sobre todo el que usamos de unión entre los dos PR.
PELIGROSIDAD: Ninguna digna de mención.
TIPO DE RUTA: Senderismo.


 CARTOGRAFÍA:

 

DESCRIPCIÓN

Daremos inicio a la ruta en la Calle la Tagora del Caserío de El Molledo que está al borde de la carretera TF-82, donde hay un panel informativo que se refiere al PR-TF-65.1 y PR-TF-65.3, ambos son variantes del recorrido principal que es el PR-TF-65 que une Puerto Santiago con el núcleo urbano de Santiago del Teide; dicha calle nos lleva hasta la plaza principal donde se encuentra la Iglesia de la Asunción de la Virgen, una edificación bastante pintoresca a pesar de ser de reciente construcción. 

Iglesia de la Asunción de la Virgen.

Camino (PR-TF-65.1) cruzando el Barranco del Valle.

Enseguida conectaremos con la Calle la Calzada y después de un pequeño recorrido urbano termina el asfalto justo en el cauce de Barranco del Valle; cruzamos el mismo para conectar directamente con un camino delimitado por un muro de piedra seca y cuyo firme presenta un empedrado medianamente conservado, a los pocos metros hay un cruce señalizado donde veremos como el PR-TF-65 se dirige por nuestra izquierda descendiendo hacia Puerto Santiago y de frente continúa nuestro recorrido por el camino que discurre en suave ascenso hasta llegar a otra bifurcación bajo el Lomo el Molledo donde realmente comienzan las dos variantes antes citadas. 

El Molledo.



A la derecha asciende el PR-TF-65 bordeando el cauce del Barranco del Valle, hacia Santiago del Teide; a la izquierda discurre en suave descenso el PR-TF-65.3 hacia la Degollada del Roque, que forma una circular terminando de nuevo en el Caserío de El Molledo. De frente y bajo un peñón que forma parte de un dique rocoso, empieza el recorrido que hemos elegido en esta ocasión; en suave ascenso y entre multitud de Retamas Blancas (Retama rhodorhizoides), Tabaibas (Euphorbia lamarckii), Bejeques (Aeonium pseudourbicum), algunas Tederas (Bituminaria bituminosa), Taginastes Gigantes (Echium giganteum) y Matorriscos (Lavandula buchii), caminaremos sobre firme empedrado y con unas bellas panorámicas del Valle de Santiago, donde es notorio el recorrido del cauce del Barranco del Valle, el Roque de Arguayo (1061 m.) y la Montaña y Riscos del Herrero (823 m.) que cierran dicho valle por el norte y el Cabezón de Ñifa (596 m.) por el sur.
 


Avanzamos bordeando la base del Lomo del Molledo y enseguida pisamos sobre un tramo de tosca bastante erosionado, donde en ocasiones el firme ha conservado el empedrado original, sobre todo en un pequeño trazado protegido por un robusto dique rocoso; luego zigzaguea sin estar totalmente definida la traza del camino acusando su desnivel de subida, hasta que a la altura de la Barranquera de las Piletas encontremos una pequeña oquedad donde se encuentra una pequeña imagen religiosa; por el entorno crece abundante y frondosa vegetación, como las omnipresentes Retamas Blancas (Retama rhodorhizoides), que son muy comunes por esta parte de la isla, Cerrajones Arbóreos (Sonchus canariensis), Matorriscos (Lavandula buchii), Taginastes Gigantes (Echium giganteum), Tabaibas (Euphorbia lamarckii), Verodes (Kleinia neriifolia), Bejeques (Aeonium pseudourbicum), Bejeques Punteros (Aeonium pseudourbicum) y un largo etcétera de especies endémicas.


Luego el sendero sigue su curso llaneando hasta que lleguemos, mediante un pequeño tramo empedrado, a un amplio espacio despejado sobre el lugar conocido como El Saltadero, donde se encuentra la Fuente de Tenerguera, que consta de un aljibe de cemento con una llave que suministra agua, junto a unos viejos lavaderos donde hay una inscripción histórica del año 1936; cerca de esta instalación hay un dornajo de madera utilizado antiguamente como abrevadero para los animales de carga que recorrían estos viejos caminos.

 
Fuente de Tenerguera.

Desde este lugar se puede disfrutar de unas fabulosas vistas panorámicas del Valle de Santiago, coronado por la Cabezada de Guama (880 m.) donde puede observarse el Agujero de Guama, así como el trayecto del recorrido del PR-TF-65.3 que sobre la misma loma y a un nivel inferior de donde estamos, se dirige hacia la Degollada del Roque.

 El Molledo bajo el Roque de Arguayo.

 
PR-TF-65.1.

La senda avanza algo pedregosa y en suave ascenso y más adelante se estrecha para remontar con más desnivel mediante un firme muy degradado y entre los muros de piedra de unas huertas situadas junto a la traza del camino, en la zona conocida como la Hoya de los Cernícalos; después discurre bordeando dichas paredes con fuerte ascenso y con el firme ocasionalmente empedrado. Seguiremos subiendo hasta ver que el firme llanea junto a un monolito de piedra en la zona conocida como La Majadita; más adelante desciende suavemente por la Hoya de los Roques y después vuelve a llanear marcado y delimitado por unos pequeños muretes de piedra seca bordeando el Lomo de la Campana, donde nacen y crecen Bejeques Punteros (Aeonium pseudourbicum), Magarzas (Argyranthemum foeniculaceum), Pencones (Opuntia maxima), Taginastes Gigantes (Echium giganteum), y un sinfín de especies vegetales características de la zona.

 

Tamaimo y Cabezada de Guama.

Llega un momento en que el sendero se asoma vertiginosamente sobre el Lomo de la Cruz donde sale a la luz la bonita imagen del Risco Blanco (933 m.) y la cordillera que se extiende por las faldas de la Cabezada de Guama (880 m.); el sendero empieza a descender bruscamente y muy sinuoso hacia dicho lomo y al final de la bajada giramos hacia la derecha evitando una vereda que desciende de frente y que se dirige hacia la Gollada del Roque, por donde discurre el PR-TF-65.3 y que utilizaremos para el regreso.

Risco Blanco.

Continuamos la marcha por el camino que discurre llaneando, bastante marcado y evidente; más adelante flanquea unas huertas de cultivo abandonadas que aún albergan algunos ejemplares aislados de Higueras y que se extienden por las laderas del Morro del Pinito (998 m), un promontorio rocoso que se alza sobre el sendero formando la cabecera de un barranco secundario que se une más abajo con el Barranco de Chimayache.

 


Después iremos ascendiendo paulatinamente hasta llegar a una zona amplia con firme de tosca de color rojizo por donde discurre el sendero sin estar marcado y donde nos encontraremos lo que queda del empedrado del que estaba formada la Era de los Quemados; continuamos de frente por un pasillo que discurre entre Pencones (Opuntia maxima) y el muro perteneciente a una de las moradas que en este lugar se asientan, hasta que lleguemos a un espacioso llano donde están las ruinas de las Casas de los Quemados, donde hay una señal de dirección perteneciente al PR.

 
Era de Los Quemados.

Casas de Los Quemados.

Este es un punto de la ruta en el que tendremos que disfrutar del entorno natural que nos rodea; hacia la derecha se distingue perfectamente el cauce del Barranco de los Sauces, bajo la imponente ladera colindante que empieza en el Morro de Cherfe y las Laderas de Araza y donde se alza el Morro de los Sauces (711 m.) y La Cabezada (658 m.), así como las instalaciones de la Galería de los Sauces en el cauce. De frente, el Risco Blanco (934 m.), el Roque (752 m.), la Gollada de Rosa Baja, la Gollada el Cabezón y El Cabezón (736 m.); más a la izquierda se vislumbra la Cabezada de Guama (879 m.) sobre la población de Puerto Santiago y la ladera montañosa que cierra el valle por el norte, dominada por el Roque de Arguayo (1073 m.).


Risco Blanco desde las Casas de Los Quemados.


El sendero marcado como PR continúa descendiendo por un lado de la casa y avanza por una cresta entre el Barranco de Chimayache y el Barranco de los Sauces; se va abriendo paso en continuo zigzagueo y con firme en ocasiones algo erosionado e incómodo, entre las formaciones rocosas donde crecen numerosos ejemplares de Retamas Blancas (Retama rhodorhizoides), Tabaibas (Euphorbia lamarckii), Magarzas (Argyranthemum foeniculaceum), Malpicas (Carlina salicifolia) y Cardones (Euphorbia canariensis), hasta terminar en un espacio medianamente extenso y bordeado por un murete de piedra seca justo en la base del Risco Blanco, donde hay un panel informativo referido al mismo.


 


En este punto termina el sendero homologado PR-TF-65.1, con fabulosas vistas al entorno; nosotros buscaremos a la derecha del roque, unas viejas escaleras de piedra muy deterioradas que dan paso al inicio de una estrecha vereda que discurre bordeando su base sobre la Hoya de las Calzadas, cabecera de un barranquillo que desemboca en el cauce principal del Barranco de los Sauces.

Final del PR-TF-65.1. 

Dicha senda avanza algo precaria por una zona bastante rocosa que contiene algunos restos del viejo empedrado y que luego desciende zigzagueante con firme compuesto de grandes rocas colocadas estratégicamente para pisar con seguridad y soportadas por un muro de cimentación también hecho de piedras con algún refuerzo de madera; después continúa descendiendo marcado y delimitado también con rocas, entre algunos ejemplares de Tabaibas Majoreras (Euphorbia antropurpurea), Magarzas (Argyranthemum foeniculaceum) y Taginastes Gigantes (Echium giganteum), que nos hace desembocar en una atalaya que se asoma vertiginosamente al cauce del Barranco de los Sauces.

Viejo camino cimentado con rocas y maderas.


Continuaremos bordeando la base de El Roque (821 m.), un peñón que en nuestro caminar nos va quedando a nuestra derecha, por una senda que no está marcada y que se va abriendo paso entre multitud de Retamas Blancas (Retama rhodorhizoides), algunos ejemplares de Cardones (Euphorbia canariensis), Tabaibas amargas (Euphorbia lamarckii) y Tabaibas Majoreras (Euphorbia antropurpurea), por la zona conocida como El Andén Atravesado, una suave quebrada a nuestra izquierda, que discurre gradualmente a desembocar en el cauce del Barranco de La Junquera; esta travesía tiene algún paso más expuesto y resbaladizo, pero sin dificultad llega a la base pétrea de otro risco con el mismo nombre que el anterior, El Roque (737 m.). 


El Roque.

Risco Blanco.

De primera impresión parece que esta pared rocosa sea inquebrantable, pero por la derecha se va abriendo paso una vereda inapreciable que va tomando forma mientras avanzamos sobre la Hoya de los Cuchillos y que en un momento determinado surge sin esperarlo, un camino de acceso hecho totalmente sobre una cimentación de piedras apiladas que asciende con fuerte desnivel por unas lajas rocosas colocadas en forma de escalones, circundando un lateral de la pared rocosa que se asoma al ancho y majestuoso cauce del Barranco de los Sauces.

Camino de subida a El Roque.

El camino termina coronando la cima de El Roque, pudiendo desplazarnos hasta el filo, sobre la Gollada Rosa Baja, desde donde podremos disfrutar de las panorámicas que nos ofrece la loma que separa el Barranco de la Junquera del de Los Sauces, donde se alza la cumbre de El Cabezón (715 m.) y la Gollada del Cabezón. 



Hacia la izquierda veremos cómo continúa una vereda marcada y evidente que llanea bajo la cima de la colina y que termina remontando por su vertiente rocosa, entre algunos ejemplares aislados de Tabaibas Amargas (Euphorbia lamarckii), Tabaibas Majoreras (Euphorbia antropurpurea), Jaguarzos (Cistus monspeliensis), Magarzas (Argyranthemum foeniculaceum), Cardones (Euphorbia canariensis) y más abundantemente Retamas Blancas (Retama rhodorhizoides), para encumbrar en la parte más alta, encontrándonos un balcón natural donde se disfrutan unas vistas inmejorables del Risco Blanco (934 m.), que nos queda justo enfrente y de todo el entorno antes mencionado en un ángulo de 360o.



En la cumbre de El Roque, con vistas hacia el Risco Blanco.

Desde este punto, ya que no hay posibilidad de seguir adelante por ningún camino, regresaremos desandando el recorrido que hemos hecho, primero descendiendo de El Roque (737 m.), siguiendo por el Andén Atravesado para conectar con el PR-TF-65.1 que pasa por las Casas de los Quemados, cruzar sobre la cabecera del Barranco de Chimayache y llegar al Lomo de la Cruz, donde nos tendremos que fijar en el comienzo de una senda que desciende bruscamente por la cresta y que avanza sin traza definida entre mucha vegetación, sobre todo Retamas Blancas (Retama rhodorhizoides) y Tabaibas Amargas (Euphorbia lamarckii). 

Inicio de la senda que conecta con el PR-TF-65.3.



El recorrido tiene algunos tramos bastantes precarios donde hay que estar muy atentos de no perder la dirección, al igual que algunos otros más claros, ya que contienen evidencias claras de la existencia de un viejo paso; en algunas ocasiones y ya casi llegando al final en lo que se llama Lomo Chijoco, podemos seguirnos por alguna marca de pintura blanca que alguien ha puesto estratégicamente en algunas rocas con el fin de marcar el recorrido. 

Algunas marcas ocasionales (izq.).

La abundancia de Cardones (Euphorbia canariensis) y el firme rocoso por donde pasamos que es más compacto, nos avisa que llegaremos al sendero homologado PR-TF-65.3, unos metros antes de la Degollada del Roque donde se eleva majestuoso el Roque del Paso (839 m.), al que nos podremos acercar para descansar y disfrutar de las vistas.


En la Degollada del Roque.


En el cruce, iremos hacia la izquierda llaneando por un sendero muy evidente y con firme bastante compacto que discurre entre un mar de Retamas Blancas (Retama rhodorhizoides), que pueblan toda la ladera colindante que soporta el Lomo de la Campana; al margen del camino crecen algunos Cardones (Euphorbia canariensis), Magarzas (Argyranthemum foeniculaceum), Tabaibas Amargas (Euphorbia lamarckii), Tederas (Bituminaria bituminosa), Matorriscos (Lavandula buchii) y un largo etcétera de especies características de la zona. 

PR-TF-65.3.

El recorrido transcurre con preciosas vistas del Valle de Santiago, así como la imagen de Montaña de Bilma (1369 m.) y el cono del Teide (3718 m.) con su inseparable Pico Viejo o Montaña Chahorra (3135 m.); va avanzando muy cómodo con suaves bajadas y algunos remontes sin importancia, al igual que con una superficie más pedregosa en algunos tramos y otros con restos de empedrado. 

PR-TF-65.3.

Por la zona denominada Las Quebradas, en las inmediaciones de la Hoya de los Roques, donde crecen bastantes ejemplares de Piteras (Agave americana) y Pencones (Opuntia maxima), el camino pasa junto a un cuarto de aperos que pertenece a una finca agrícola privada que se encuentra vallada e inmediatamente asciende suavemente bordeado por un murete de piedra seca que protege algunos espacios más o menos largos que conservan se empedrado original. 

Llegada a El Molledo.

Más adelante veremos una bifurcación hacia la izquierda, la cual ignoraremos, que asciende con fuerte pendiente hacia la Fuente de las Piletas, un manantial natural que se encuentra debajo de un risco de tosca de color rojizo; después sigue su curso el sendero con firme terroso y seguidamente remonta empedrado entre un talud de duro basalto, para desembocar en la base del Lomo del Molledo donde se cruza con el PR-TF-65.1 justamente al inicio de la ruta a poco de salir del núcleo urbano de El Molledo; solo nos quedará seguir desandando el camino que cruza el Barranco del Valle que hicimos al principio de la ruta, hasta terminar en dicha población.


© Texto y fotografías de Francisco Fariña
     francisco_farina@yahoo.es


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