martes, 8 de octubre de 2019

EL LANCE - GOLLADA DE AGUDO - EL LANCE


EL LANCE – GOLLADA DE AGUDO – EL LANCE

FICHA TÉCNICA

TÉRMINO MUNICIPAL: Tegueste y La Laguna.
CÓMO LLEGAR: Entre los puntos kilométricos 23 y 24 de la carretera TF-12 hay un cruce donde comienza la TF-143 que se dirige a El Batán; después del kilómetro 2 de esta última hay una desviación hacia la izquierda que va hacia Pedro Álvarez y a unos setecientos metros hay una curva muy cerrada donde hay un espacio amplio donde se inicia una pista de tierra, es el lugar conocido como El Lance.
COMIENZO: El Lance.
FINAL: Mismo lugar.
DIFICULTAD: Media.
DURACIÓN: Indeterminada.
LONGITUD: 8 km.
PROVISIÓN DE AGUA: No.
LUGARES DE INTERÉS: El Juntadero; Casas abandonadas y Dragos (Dracaena draco) en El Picachillo; Gollada Agudo.
VENTAJAS: El regreso lo haremos por una vereda poco transitada y con inmejorables panorámicas.
INCONVENIENTES: Ninguno digno de mención.
PELIGROSIDAD: El sendero a partir de las inmediaciones del Lomo de Siete Fuentes y hasta la Gollada Agudo, es bastante expuesto hacia el cauce del Barranco de Flandes y tiene tramos muy estrechos y ocultos bajo la vegetación.
TIPO DE RUTA: Senderismo.

PUEDES VER ESTA RUTA EN WIKILOC:






CARTOGRAFÍA:


DESCRIPCIÓN:

En el inicio de la ruta hay un acceso a una pista forestal cerrado con un vallado de hierro que tiene la finalidad de impedir el paso al tráfico rodado, por dicha pista discurre el sendero homologado PR-TF-12.2, que empieza en las Cuadras de Don Benito y se dirige al núcleo urbano de Pedro Álvarez, es una de las variantes del PR-TF-12

Inicio de la ruta.



Tendremos que evitar el sendero homologado y desviarnos por un camino ancho, donde hay una valla de madera, que desciende suavemente bajo la laurisilva; atravesaremos enseguida otra pista forestal que se cruza perpendicularmente con nuestro recorrido y que sigue de largo hasta unirse, en las inmediaciones de la Hoya del Guirre, al PR-TF-12.2. 


Pequeño tramo escalonado (izq.).

Confluencia con el PR-TF-12.

Evadiendo la pista seguimos de frente bajando un tramo escalonado tallado en el terreno y continuamos después mediante una superficie más estrecha, que se convierte más adelante en un sendero que llanea hasta desembocar de nuevo en la misma pista forestal; seguimos a la izquierda y enseguida veremos cómo confluye por nuestra derecha el PR-TF-12, tendremos que avanzar por el mismo hasta llegar a El Juntadero, un amplio espacio entre grandes ejemplares de Pinos de Monterrey (Pinus radiata), que conviven perfectamente con el Fayal – Brezal (Myrica faya y Erica arborea) característico del ecosistema del entorno; a la derecha hay una senda estrecha que ignoraremos y que se dirige hacia El Peladero, pasando antes por la Casa Fuset.

El Juntadero.

Seguimos progresando por el PR que avanza llaneando por la pista forestal que es el Camino de la Goleta y en pocos metros veremos una bifurcación hacia la derecha en forma de sendero que desciende bruscamente hacia Punta del Hidalgo, como lo indica una señal colocada a tal efecto, es el camino que utilizaremos para el regreso; ignoramos por lo tanto esta vereda y continuamos por la pista hasta ver otra bifurcación hacia la izquierda donde hay un poste con diversas señales, es el PR-TF-12.1 que se dirige, mediante la Pista de los Dornajos, hacia Tegueste. 

Camino de La Goleta.

Inicio del PR-TF-12.1 hacia Tegueste.

Continuamos nuestra ruta ignorando también esta variante y avanzamos bordeando el Cabezo de las Punteras (767 m.); en un momento determinado veremos una explanada junto a la pista bajo el Cabezo de las Rosas (765 m.) y una vereda hacia la derecha que se inicia justo donde hay una edificación abandonada, la pista continúa de frente hacia el Roque del Moquinal (796 m.) y con ella el PR-TF-12 hacia Bajamar.

Sendero por el Lomo el Gramillar.

El sendero es evidente y empieza a descender bruscamente por el Lomo el Gramillar por un pequeño tramo muy erosionado que vadea un talud rocoso perteneciente al Cabezo de las Rosas (765 m.), va muy sinuoso y en unos metros gira repentinamente a la derecha para bordear la cabecera del Barranco de Flandes por la Hoya del Caballo, donde hay un muro de hormigón que cimenta las huertas de cultivo de una propiedad privada; crecen por los lados del sendero numerosos Zarzales (Rubus bollei) y Helecheras (Ptedirium aquilinum), que ocultan por su frondosidad todo el cauce del barranco. 


Tramo excavado en la tosca.

Luego sigue su curso con fuerte pendiente de descenso, con firme bastante compacto y superficie ancha, protegido por una pared rocosa y zigzagueando por la zona conocida como Las Rosas; más adelante se asoma al Lomo los Picachos, dejando entrever la frondosidad de la laurisilva en la vertiente contraria del barranco, donde hay un pequeño grupo de casas sobre el Lomito de los Canalizos, en la Degollada de Solís. El camino avanza luego algo expuesto y estrecho con algunos tramos excavados en la tosca, entre Brezos (Erica arborea), Inciensos (Artemisia thuscula), Bejeques (Aeonium ciliatum), Malpicas (Carlina salicifolia), algunos ejemplares de Retamas (Teline canariensis) y Pencones (Opuntia maxima); el paisaje es cada vez más evidente, pudiendo observar prácticamente la totalidad de la vertiente del Barranco de Flandes resguardada por el Lomo de la Rosa, Los Pichachos, el Andén de los Mimbres y el Roque de la Pedrera (350 m.). 


Restos de una vieja casa.

En primer plano, El Picachillo.

Nuestro camino continúa en esta ocasión por unos escalones tallados en la roca antes de llegar a El Picachillo, un promontorio rocoso donde se encuentran los restos de una vieja casa resguardada bajo sus peñascos; bordeando dicho risco pasamos junto a los muros derruidos de otra construcción y anexa a las dos anteriores una tercera que se encuentra en buenas condiciones de uso, aunque se intuye que también está en estado de abandono. 


Dragos (Dracaena draco).

Al otro lado del sendero y creciendo estratégicamente, vemos dos majestuosos ejemplares de Drago canario (Dracaena draco) que se alzan juntos y expuestos al acantilado de la Hoya las Colmenas, rodeados de una frondosa población de Helecheras (Ptedirium aquilinum); el paisaje desde este punto comprende, en primer lugar, la vista del Cabezo de las Punteras (775 m.), un cerro montañoso cubierto de laurisilva, el cauce y la ladera sur del Barranco de Flandes así como parte de su desembocadura en Punta del Hidalgo y al otro lado, el cauce y la ladera norte de La Barranquera, un barranco secundario que conecta más abajo con Barranco Seco, en las inmediaciones del Roque Carnero (520 m.).

Restos de una era de trilla.

Enseguida un dique rocoso nos dificulta el paso, ya que tendremos que vadearlo mediante un tramo escalonado algo expuesto, que nos dejará en un collado donde hay un espacio llano y delimitado que bien pudo ser una era de trilla; luego el sendero avanza sinuoso con algún tramo excavado en la roca y después veremos otra vivienda alejada unos metros de la vereda y situada al borde del Barranco de Flandes, sobre la Hoya las Vetas, que incluye en sus instalaciones una casa–cueva excavada en la tosca; para acceder a ella hay unas escaleras horadadas en el terreno, rodeadas de Pencones (Opuntia maxima), que desembocan en el exterior de la misma, que a simple vista da la impresión de estar en buenas condiciones de uso y habitabilidad. 



Continuamos la marcha destrepando por una zona rocosa y luego rodeando un peñasco que se alza sobre el Lomo de Siete Fuentes mediante una estrecha vereda muy confusa que serpentea entre Inciensos (Artemisia thuscula), Malpicas (Carlina salicifolia), Bejeques (Aeonium ciliatum), Retamas (Teline canariensis) y algunos Pencones (Opuntia maxima); después, una placa rocosa bastante vertical y algo resbaladiza que bordea el Cabezo de las Casillas (538 m.), nos deja en un pequeño bosque de Brezos (Erica arborea) donde tendremos que desviarnos a la izquierda, evitando llegar a la base de El Uchón (615) un farallón rocoso que salta a la vista y que impide continuar por la crestería que hemos ido dejando atrás, a la derecha del mismo hay un paso que desciende bruscamente hacia el camino que utilizaremos para el regreso, pero que lo evitaremos.

En primer plano el Cabezo de las Casillas.



En este punto giramos a la izquierda y buscaremos una vereda muy estrecha, bastante expuesta hacia el Barranco de Flandes, que avanza excavada en la tosca abriéndose paso entre la abundante vegetación que crece por las laderas anejas; tiene muchos tramos escalonados y otros que serpentean entre la roca porosa y hay que ir con bastante cuidado porque en algunas zonas es extremadamente angosto. 


Paso expuesto al Barranco de Flandes.

Escalones tallados en la tosca.

En un momento determinado, en la zona conocida como Paso Ramile, vemos como una puerta hecha de maderas viejas nos interrumpe el paso, pudiéndose abrir sin problemas y pasar de largo; con total seguridad es para evitar el paso de las cabras salvajes que proliferan por el entorno. Después de atravesarla, descendemos un tramo rocoso muy irregular y empinado que nos da paso a una travesía más cómoda que bordea el Lomo de la Mesita; si nos fijamos bien, hay una bifurcación que se desvía de nuestro camino hacia la izquierda, justo donde hay una pequeña capilla horadada en la roca con una Cruz, esta senda se dirige hacia una edificación que se vislumbra en el fondo del barranco, bajo el Lomo de la Rosa.

Puerta que corta el camino en el Paso Ramile.


Avanzamos a continuación por un andén bien diferenciado que discurre sobre La Montañeta, el recorrido va progresando por la ladera norte perteneciente al barranco, la vereda está muy bien marcada excepto algunos tramos donde las Zarzas (Rubus bollei) han colonizado parte del camino. La vista que tenemos mientras andamos se compone del cauce del Barranco de Flandes, que discurre entre la ladera sur, que distinguimos al lado izquierdo y la norte, donde se alza notoriamente el Roque de los Cardos (599 m.) que es la que soporta el camino que vamos haciendo; en un momento determinado pasamos por el exterior de una gran oquedad bajo el risco, es la Cueva de los Pasitos, en su entorno hay una población bastante numerosa de Verodes (Kleinia neriifolia), que se muestran con un porte gigantesco. 

Roque de los Cardos, sobre el Barranco de Flandes.


Seguimos bordeando el risco hasta encontrarnos con otra puerta de hierro que obstaculiza el paso y que después de atravesarla nos enfrentamos a un paso muy expuesto, pero corto, que desciende vertiginosamente junto a un muro de piedra seca que cimenta dicha puerta. Sólo nos quedará un pequeño tramo entre Pencones (Opuntia maxima), Inciensos (Artemisia thuscula) y alguna Vinagrera (Rumex lunaria) para llegar a la Gollada Agudo, no sin antes atravesar de nuevo otra puerta, todas las cuales, deberíamos haber cerrado después de pasarlas para impedir el paso al ganado salvaje.


Roque de los Cardos.




La Gollada Agudo es una depresión situada entre el Risco de Lucas, que se encuentra bajo el Roque de los Cardos (599 m.) y La Mesita  (615 m.), donde hay unas formaciones rocosas bastante curiosas que se han generado producto de la erosión, esta degollada separa el cauce del Barranco de Flandes, por cuya vertiente discurre el sendero que acabamos de terminar, con el Barranquillo del Moro, un cauce secundario que converge con el cauce del Barranco Seco. 

Gollada Agudo.

La ruta continúa su avance por una vereda bastante estrecha y expuesta hacia el valle por donde discurre dicho barranco, iremos andando entre una población bastante numerosa de Inciensos (Artemisia thuscula), cruzando diversos cauces de barranquillos, la Hoya de la Cueva o la Hoya del Guanche, donde la vegetación es más frondosa y forma pequeños bosques de Brezos (Erica arborea) y de otras especies arbóreas como el Acebiño (Ilex canariensis). 


El camino tiene algunos tramos más erosionados y agrestes y discurre prácticamente llaneando, aunque tiene breves bajadas y algunos remontes sin importancia; también podemos ver en algunas zonas un muro delimitador hecho de piedra seca, y en otras se hacen evidentes las rocas que cimentan el paso. Bajo la cumbre rocosa de La Mesita (615 m.), el camino discurre sobre el Lomo Colorado entre multitud de Tabaibas (Euphorbia lamarckii), Helecheras (Pteridium aquilinum), Matorriscos (Lavandula buchii) y Zarzas (Rubus bollei), asomándose un poco más adelante hacia el valle, en una zona abalconada con firme de tosca rojiza, donde podemos disfrutar del paisaje y al mismo tiempo tomarnos un descanso.




Desciende luego bruscamente y continúa progresando bastante marcado, bajo un pasillo vegetal compuesto mayoritariamente de Brezos (Erica arborea), donde también hay Helecheras (Pteridium aquilinum), Zarzas (Rubus bollei), algún ejemplar aislado de Retama (Spartium junceum), y Tabaibas (Euphorbia lamarckii), bajo las paredes rocosas del Cabezo de las Casillas (640 m.); más adelante avanza junto a los muretes de piedra seca pertenecientes a unas viejas huertas de cultivo y poco después bordea un promontorio rocoso, situado a unos metros del sendero y bajo la imponente silueta de los riscos del Lomo de Siete Fuentes, al cual podemos acceder para disfrutar de las panorámicas del entorno. 

Helecheras en la cabecera de un barranquillo.



Luego continuaremos nuestro recorrido dentro del Monteverde bajo la Hoya de las Colmenas, donde otra atalaya expuesta a La Barranquera que alberga una estación rupestre de cazoletas y canalillos hechas por los Guanches, nos permite seguir disfrutando del paisaje; inmediatamente avanzaremos mediante un tramo muy erosionado por la zona conocida como La Majada, ascendiendo con fuerte pendiente, llamándonos la atención la imagen de los dos ejemplares de Dragos (Dracaena draco) gemelos que sobresalen creciendo juntos en el Lomo de los Picachos, junto a los cuales pasamos anteriormente. 



Nos adentramos paulatinamente en el bosque de laurisilva y comenzamos una incesante subida muy sinuosa que avanza con firme bastante compacto entre un monte muy frondoso de Fayal – Brezal (Myrica faya y Erica arborea), donde es posible ver también abundantes especies arbóreas invasoras como el Eucalipto (Eucalyptus globulus) y el Pino de Monterrey (Pinus radiata); el interminable ascenso termina poco después en el Camino de la Goleta, la pista forestal por donde discurre el PR-TF-12 con dirección a Bajamar.

Desembocando en el PR-TF-12 (dcha.).

PR-TF-12.

Continuamos a la izquierda por dicho PR, que llaneando por la pista forestal nos lleva de nuevo al lugar denominado El Juntadero, donde se inicia el sendero hacia la Casa Fuset por nuestra izquierda; seguiremos de frente hasta encontrarnos la desviación del PR-TF-12 que continúa por la izquierda hacia la Cruz del Carmen. 

De regreso por el mismo sendero.

En este punto evitaremos dicho PR y continuamos de frente, desviándonos enseguida hacia la derecha para tomar el sendero que recorrimos al inicio, pero en sentido opuesto, por lo tanto y desde aquí, desandaremos el mismo hasta finalizar en el lugar donde empezamos la ruta.


© Texto y fotografías de Francisco Fariña


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