RUTA AUTOGUIADA
BARRANCO DE LA ARENA
FICHA TÉCNICA
TÉRMINO MUNICIPAL: La Guancha y San Juan de La Rambla.
COMO LLEGAR: En el punto kilométrico 8 de la carretera TF-344, donde
está ubicada la Choza Casa de La Pradera, se encuentra el inicio de la Pista de
El Lagar, que termina en al Área Recreativa homónima; allí se cruza con la
Pista Barranco de La Arena que te lleva directamente al punto de inicio en el
Campamento Barranco La Arena.
COMIENZO: Aula de Naturaleza Barranco de La Arena.
FINAL: Mismo lugar.
DIFICULTAD: Baja.
DURACIÓN: Indeterminada.
LONGITUD: 3,5 km.
PROVISIÓN DE AGUA: En el Aula de Naturaleza Barranco de La Arena.
LUGARES DE INTERÉS: 1.- Aula de Naturaleza Barranco de La Arena; 2.- Horno
Pino de los Tres Hermanos; 3.- Pino quemado; 4.- Corral de Los Amaros; 5.- Pinos
breados; 6.- Galería Lomo Colorado; 7.- Llano entre el pinar; 8.- Risco de Las
Palomas (Opcional); 9.- Depósito de agua contraincendios.
VENTAJAS: Recorrido circular bajo el pinar, señalizado y con hitos de
interés etnográfico de gran relevancia.
INCONVENIENTES: Ninguno digno de mención.
PELIGROSIDAD: Ninguna digna de mención.
TIPO DE RUTA: Senderismo.
© Folleto editado por el Cabildo de Tenerife.
CARTOGRAFÍA
DESCRIPCIÓN
En el lugar conocido como Barranco de La Arena, en los altos del
municipio de La Guancha, bajo las faldas del Teide (3715 m.) y sobre las
coladas volcánicas de la Montaña de La Abejera (2115 m.), se encuentra el Aula
de la Naturaleza Barranco de La Arena, unas instalaciones públicas de
primer orden, dotadas de todo tipo de servicios como habitaciones para
pernoctar, cocina equipada, baños con agua caliente y electricidad, cuya
finalidad es la de la convivencia de cualquier grupo organizado que quiera
fomentar las actividades en el entorno natural, así como animar a conocer la
flora autóctona que forma parte del pinar canario, las aves endémicas y la
historia rural y forestal del lugar, todo ello bajo la supervisión y
autorización del Cabildo Insular de Tenerife.
P1: Instalaciones del Campamento Bco. de La Arena.
Para ello se ha creado una ruta
autoguiada y señalizada que, partiendo del mismo, recorra una parte importante
del entorno forestal, donde hay varios hitos etnográficos significativos,
además de caminos tradicionales, usados para los aprovechamientos forestales
que realizaban nuestros antepasados más cercanos.
El punto número uno (P1) de la ruta está en el propio
campamento, recorriendo sus instalaciones y pasando por algunos paneles
explicativos, como uno en concreto que nos informa de una especie endémica como
es el Pico Picapinos (Dendrocopos major canariensis), que se concentra
en los pinares más antiguos y mejor desarrollados; desde este punto se puede
observar la extensión forestal madura compuesta de Pino Canario (Pinus
canariensis) y su fauna asociada como es el citado Pico Picapinos, el
Pinzón Vulgar (Fringilla coelebs) y el Pinzón Azul de Tenerife (Fringilla
Teydea), así como, ocasionalmente el Petirrojo (Erithracus rubecula),
también conocido como Pechuguita.
Empezamos la ruta alejándonos del campamento
por una pista forestal y dejándolo a nuestras espaldas, enseguida se nos cruza
la Pista Galería de Las Nieves que ignoraremos, luego continuamos siguiendo una
señal de dirección que nos lleva hacia un sendero perfectamente marcado y con
firme muy compacto, que desciende muy suavemente y que discurre entre un talud
que se precipita gradualmente por nuestra izquierda y paralelo a la Pista
Barranco de La Arena, que se encuentra al lado contrario.
P2: Restos del Horno Pino de los Tres Hermanos.
Pocos metros después
vemos la señal número dos (P2) a la izquierda del camino, son los restos
de un horno de brea, el Horno Pino de los Tres Hermanos, denominación que se
debe a tres pinos canarios de gran porte, que crecen juntos al lado de la
pista. Los hornos de brea o de pez, tienen su origen en Canarias a partir de
finales del siglo XV y hasta el XVII, cuando los puertos de las islas
principales se convierten en puntos de escala casi obligada de los barcos que
pretendía cruzar el Océano Atlántico con destino al Nuevo Mundo recién
descubierto; estos fondeaderos tendrían que estar preparados para abastecer a
las naves de todo tipo de servicios, como víveres, utensilios varios, marineros
y también la industria de reparaciones de averías, donde uno de los elementos
más importantes era la brea, utilizada para calafatear o impermeabilizar los
cascos de madera de los barcos. El inconveniente de esta industria era que se
necesitaba quemar, en los hornos hechos al efecto, la madera resinosa de los
pinos para obtener el elemento final y ello conllevaba la deforestación
paulatina de los pinares; a partir del siglo XVIII se instauró otra forma más
sencilla de obtener la brea, sin necesidad de cortar el árbol ni quemar su
madera, que era simplemente hacer una hendidura en el tronco para que la resina
fuera fluyendo poco a poco hasta recogerla en un recipiente puesto en la base
del mismo. Era tal la cantidad de brea que se obtenía, que incluso se llegó a
exportar a varios países de Europa y América, al mismo tiempo que se planteó un
serio problema de deforestación de los montes.
P3: Lo que queda del pino breado.
Seguimos el recorrido por el evidente sendero, que continúa
descendiendo suavemente un trecho, hasta conectar con la Pista Barranco de La
Arena, no sin antes fijarnos en un enorme ejemplar de pino Canario (Pinus
canariensis) que está quemado, cortado en varias partes por los
trabajadores forestales y dispersas por el entorno, probablemente para evitar
males mayores; se trataba del punto número tres (P3) de la ruta
autoguiada, este ejemplar tenía una enorme grieta hecha a propósito para
extraer su resina y convertirla en brea o pez, otro hito importante para
conocer el pasado forestal de la isla. Otro de los recursos de los
aprovechamientos forestales era el de extraer astillas de tea (núcleo central
del tronco del Pino Canario) para usarlas como “hachitos”, como llamaban a las antorchas
para alumbrar los caminos.
Pista Barranco de La Arena.
Seguimos la ruta por la pista, como así lo indica una señal de
dirección de la ruta autoguiada; caminamos unos cien metros hasta encontrar un
estrecho sendero que se desvía de la misma y se adentra en el pinar entre gran
cantidad de Corazoncillos (Lotus campylocladus), que forman un auténtico
sotobosque, visualmente espectacular en época de floración. La vereda avanza
sinuosa hacia el Noreste, adaptándose al terreno, que está formado por gran
cantidad de laderas y vaguadas, hasta llegar poco después, a una zona llana
donde se encuentra el Corral de los Amaros, donde está el punto informativo
cuatro (P4).
P4: Corral de Los Amaros.
Los cabreros de la zona usaban estos refugios para
resguardar su ganado de camino a la cumbre o al pueblo de regreso, después de
haber pastoreado por las zonas altas; este elemento patrimonial, que consta de
un recinto grande para las cabras y otro anexo más pequeño para los machos
cabríos, está en muy buenas condiciones de conservación, ya que ha sido
restaurado, manteniendo en su totalidad los muros de piedra seca que lo
conforman, no así un pino canario centenario que lo custodiaba, que se secó
recientemente.
Sendero entre Corazoncillos.
Continuamos la ruta por el evidente y marcado sendero, que sigue en
descenso, con firme algo desigual y con algunos tramos más pedregosos, rodeado
de un entorno volcánico proveniente de Montaña Abejera (2120 m.), cubierto de
grandes rocas esparcidas por las laderas colindantes; avanza prácticamente en
línea recta, bordeando las inmediaciones del Lomo Colorado entre gran cantidad
de Brezos (Erica arborea), algunos ejemplares de Amagantes (Cistus
symphytifolius) y Corazoncillos (Lotus campylocladus), que forman el
sotobosque del pinar. Encontramos más adelante un cruce de caminos donde hay
una señal de nuestra ruta autoguiada que nos obliga a ir hacia la derecha, de
frente continúa el sendero en dirección a la Pista de La Tahona y hacia la
izquierda se pierde hacia la Pista Barranco de La Arena.
Señalización de la ruta (dcha.).
Progresamos, haciendo
caso de la señalización, llaneando mediante un firme bastante compacto y
cómodo, aunque más adelante desciende bruscamente por algún tramo algo
erosionado, pasando en un momento determinado por el punto de información
número cinco (P5), donde tendremos que fijarnos en algunos pinos breados
que hay por las inmediaciones del camino. Estos ejemplares fueron utilizados
para la extracción de la resina, que tenía propiedades medicinales, y también
para la obtención de la brea, muy apreciada, como hemos anotado anteriormente,
en los siglos XV hasta el XVII.
P5: Pinos breados.
Seguimos avanzando bajo las laderas de Lomo Colorado y durante el
trayecto, terminando la bajada, vemos a nuestra derecha un hueco en el suelo
rodeado de muros de piedra seca, del cual ignoramos su función, que no pasa de
ser curiosa; el sendero continúa cruzando un amplio llano hasta desembocar en
la Pista Lomo Colorado, en las inmediaciones de la Ladera de Los Reyes.
Pista Lomo Colorado.
Instalaciones hidráulicas.
En este
punto vemos como una señal nos indica que tenemos que cruzarla, en busca de una
vereda que asciende por nuestra derecha entre una gran cantidad de
Corazoncillos (Lotus campylocladus) y algún ejemplar de Faya (Morella
faya) que crece en el inicio de la misma. La senda asciende con fuerte
pendiente, muy pedregosa, dificultando el avance con cierta comodidad y algo resbaladiza,
terminando poco después en una antigua pista forestal donde hay una vieja
edificación hidráulica perteneciente a la Galería Lomo Colorado; seguimos el
evidente camino hacia otra construcción más grande que se encuentra a pocos
metros y que albergó en su día las infraestructuras necesarias para los
trabajos de la galería.
Lomo Colorado.
P6: Galería Lomo Colorado.
Desde este punto tenemos a la vista la bocamina de la
Galería Lomo Colorado, punto de interés de la ruta autoguiada número seis (P6),
que se encuentra en la base del risco que se eleva sobre la pista; a la derecha
vemos el Lomo Colorado, una ladera de color rojizo que pertenece a un volcán
extinto, que fue destruido por la acción humana para la extracción de áridos
para la construcción. Las galerías de agua son excavaciones horizontales, de
altura y anchura más o menos estandarizadas, perforadas hasta encontrar una
bolsa de agua subterránea llamada acuífero, este es drenado por acción de la gravedad,
mediante una canalización interior y gracias al desnivel que previamente se ha
hecho en su construcción; como dato curioso diremos que esta galería tiene una
longitud de poco más de 5 kilómetros, hecha con el esfuerzo titánico que
pusieron nuestros antepasados, a pesar de las condiciones precarias a las que
estaban sometidos, así como a las dificultades y peligros que acarreaba su
construcción.
Vistas panorámicas del Teide y de la banda norte de la isla.
Por la parte trasera de la edificación donde nos encontramos, vemos
como el camino cruza una canalización y enseguida gira bruscamente a la derecha
para continuar subiendo con moderado desnivel por una lomada que discurre sobre
el Barranco Fuente de La Guancha, por donde camina la Pista Lomo Colorado.
Unos metros más adelante zigzaguea por terreno volcánico mediante un firme
bastante cómodo y con vistas panorámicas hacia el Teide (3715 m.), además de la
masa forestal que lo rodea y también la zona de costa, donde vemos el Roque de
Garachico y la plataforma costera donde está el Faro de Buenavista y la Montaña
de Taco (319 m.).
P7: Pausa para disfrutar de la tranquilidad del entorno.
Después de un tramo más rocoso donde se asienta una bomba
volcánica de gran tamaño y de curiosa forma cilíndrica, llegamos a una amplia llanada
que se extiende bajo el pinar, donde está el punto de interés número siete (P7),
como así lo indica una señal puesta en una roca. Este es un lugar que invita a
una larga pausa, para disfrutar de la tranquilidad que te ofrece el bosque y
buscar la sensación de bienestar que produce estar rodeado del pinar canario.
Risco de Las Palomas.
Siguiendo el trayecto del sendero nos encontramos una bifurcación,
hacia la izquierda y opcionalmente, el recorrido nos llevará hasta el Risco de
Las Palomas, que ya visitamos en la ruta LA
GUANCHA - A.R. EL LAGAR – CTO. BCO. LA ARENA - RISCO DE LAS PALOMAS - LA
GUANCHA. La visita es altamente recomendable, siempre que el día esté
despejado, ya que el lugar ofrece una de las mejores panorámicas de la cara
norte del Teide (3715 m.), con su inseparable Pico Cabras o Echicere (2360 m.),
elevándose sobre la masa boscosa del Parque Natural de Corona Forestal.
Hacia
la derecha avanza nuestra elección, que en pocos metros enlaza con la Pista
Lomo Colorado, por la que iremos hacia la izquierda, ascendiendo suavemente
junto a una canalización de cemento que proviene de la Galería Vergara y
bordeando el cauce del Barranco Fuente de La Guancha, por nuestra izquierda.
Luego pasamos junto a un depósito de agua, estratégicamente situado con la
intención de usarlo en caso de la probable extinción de algún incendio; hay que
recordar que esta zona fue quemada por un incendio en el año 1983, que arrasó
una extensión de 7.000 hectáreas. Aquí encontramos el punto de información
número ocho (P8), convenientemente señalizado con las indicaciones de la
ruta autoguiada.
P8: Depósito de agua contraincendios.
Pista Lomo Colorado.
La pista nos traslada mediante un recorrido muy cómodo, por las
inmediaciones de la zona conocida como Malpaís de La Atalaya, entre gran
cantidad de Pinos Canarios (Pinus canariensis) jóvenes, que amparan un
sotobosque de Jaguarzos (Cistus monspeliensis), Amagantes (Cistus
symphytifolius), algunos Escobones (Chamaecytisus proliferus) y
Brezos (Erica arborea); desembocamos poco después en la Pista Barranco
de La Arena (VM-17),
que viene desde la Choza Casa de La Pradera y se dirige a culminar, después de
unos 19 kilómetros, en la Choza Sventius.
P9: Campamento Barranco de La Arena.
En este punto estaremos de nuevo en
el Campamento Barranco de la Arena y en la entrada vemos la señalización del
último punto de información, el número nueve (P9), aquí damos por
finalizada la ruta y resaltamos el mensaje que, por medio de una ficha técnica
elaborada e impresa por el Cabildo de Tenerife, nos servirá como epílogo de
esta interesante ruta:
Esta ruta les ha descubierto que el pinar alberga valiosos vestigios de su aprovechamiento
humano. Hornos de «brea», pinos «sangrados», corrales para los
pastores... Los pinares siempre brindaron generosamente sus recursos a nuestros
antepasados en épocas de dificultades. Hoy en día, es necesario cuidar el
pinar para que se recupere del intenso aprovechamiento y de la mala gestión
del que fue objeto en el pasado. Por eso, en 1987, el pinar de Tenerife que
rodea a las Cañadas del Teide fue declarado Parque Natural de la Corona
Forestal, un importante paso para conservar la riqueza natural que alberga
este bosque. Así como para salvar de la destrucción y el olvido todas las
sobrias y frágiles huellas de nuestra historia. Les invitamos a seguir descubriéndolas
y a cuidarlas con mucho mimo.
© Área de Medioambiente y Paisaje del Cabildo Insular de Tenerife.
© Texto y fotografías de Francisco Fariña












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